El cuidado del patrimonio cultural tiene una larga historia dentro de las tradiciones de fijado y la reparación de objetos,[10] y en las restauraciones de obras de arte individuales. Aunque las actividades de restauración de objetos se remontan a los inicios de la humanidad, como actividad pública y profesional, ésta comenzó en el siglo . En el pasado se realizaron intervenciones de restauración principalmente en objetos de uso ritual, en México se han encontrado vasijas que se rompieron y después fueron unidas por medio de una costura.[11] Plinio el Viejo ya menciona en su Historia Natural técnicas para desprender murales, práctica común entre los romanos que de esta forma expoliaron edificios griegos. Durante la edad media y el renacimiento las labores de restauración eran realizadas por artesanos, pero con el advenimiento del concepto de artista se comenzó a delegar estas actividades a artesanos marginados.
Es hasta el siglo que comienzan a surgir personas solo dedicadas a conservar, mantener y en algunos casos reconstruir objetos del pasado. Los campos de la ciencia y el arte se volvieron cada vez más interdependientes gracias a científicos como Michael Faraday quien comenzó a estudiar los efectos nocivos del medio ambiente en las obras de arte. Luis Pasteur también llevó a cabo análisis científicos sobre la pintura durante este periodo.[12] Sin embargo, quizás el primer intento organizado para conservar el patrimonio cultural fue la Sociedad para la Protección de Edificios Antiguos en el Reino Unido. Influenciada por los escritos de John Ruskin esta sociedad fue fundada por William Morris en 1877. Durante el mismo período, un movimiento con objetivos similares, también se había desarrollado en Francia bajo la dirección de Eugène Viollet-le-Duc un arquitecto y teórico francés al que se le puede considerar el primer restaurador. Viollet-le-Duc realizó un extenso estudio de la arquitectura gótica y se dispuso a reconstruir y completar las obras inconclusas de la época. Es también uno de los primeros en poner por escrito sus ideas y métodos; así como también es uno de los primeros en ser criticado públicamente por Ruskin.
El desarrollo de la conservación del patrimonio moderna recibió un impulso en Alemania, cuando en 1888 Friedrich Rathgen") se convirtió en el primer químico en ser empleado por un museo, el Museo Real de Berlín. No solo desarrolló un enfoque científico para el cuidado de los objetos de las colecciones, sino que difundió este enfoque con la publicación de un Manual de conservación en 1898.[13] A lo largo del siglo la ciencia de conservación ha ido adquiriendo una importancia creciente para proveer información física, química, biológica, geológica, etc., sobre los materiales y el entorno de los bienes culturales, permitiendo identificar las causas del deterioro, los mecanismos de degradación y proponer metodologías para la caracterización y protección de los bienes.[14].
Ya a finales del siglo comienza una corriente para dar fundamento a las prácticas de rescate de los objetos del pasado, comenzando en Italia con las obras de Camillo Boito. Con la asunción de la Italia fascista se comienza una labor de restauración y reconstrucción del pasado romano y renacentista del país que crea las condiciones para que más tarde se cree el Istituto Centrale per il Restauro. En esta institución surgirá el más conocido teórico de la restauración, Cesare Brandi.
La necesidad de establecer principios para regular la conservación y restauración de monumentos históricos quedó plasmada en la “Carta de Venecia” o Carta Internacional sobre la conservación y restauración de monumentos y sitios, suscrita en 1964.
A pesar de los grandes esfuerzos y aportaciones de diversos especialistas, la restauración y conservación actualmente sigue siendo una disciplina con un "cuerpo conceptual no consolidado",[15] y por tanto los lineamentos teóricos que siguen las intervenciones pueden variar de acuerdo al contexto geográfico, el tipo de objeto intervenido e incluso la formación del especialista. En torno a esta disciplina se han creado nuevas figuras profesionales, como los científicos de la conservación&action=edit&redlink=1 "Conservation science (cultural heritage) (aún no redactado)"), que contribuyen en el proceso de estudio de los objetos, a entender los procesos de degrado y a desarrollar nuevos materiales y técnicas de intervención.[16].