Conciliación de Cuentas
Introducción
La conciliación de cuenta bancaria o conciliación bancaria es un proceso que permite confrontar y conciliar los valores económicos que una empresa tiene registrados sobre una cuenta, ya sea corriente "Cuenta corriente (banca)") o de ahorro, con sus movimientos bancarios, así como clasificar el libro auxiliar de contabilidad para confrontarlo con el extracto. La conciliación bancaria no busca en ningún momento legalizar los errores, ya que es una mecánica que permite identificar las diferencias y sus causas para luego proceder a realizar los respectivos ajustes y conexiones, por lo que para realizarla se emiten documentos claros y muy precisos para uso del ente económico y así llevar en claro un equilibrio del estado de cuenta de dicha empresa.
El proceso de conciliación bancaria no es obligatorio, pero si se realiza correctamente y periódicamente, puede conllevar beneficios para la empresa, como tener la contabilidad al día, mejorar el control de los recursos económicos, tener mayor seguridad frente a una inspección o disponer de información de calidad para la toma de decisiones. Suele hacerse de mes en mes, pero se puede hacer cada menos tiempo si es necesario.[1].
Los bancos envían a sus depositantes, al término de cada mes, un estado de cuentas") en el cual hacen constar:.
Los errores más “típicos” que se pueden detectar mediante la conciliación bancaria[2] son:.
Además, existen otras posibilidades de que el descuadre esté causado por un problema bancario, externo a la empresa.
La conciliación bancaria usualmente se divide en dos secciones. La primera comienza con el saldo de efectivo según el estado de cuenta bancario y termina con el saldo ajustado. La segunda se inicia con el saldo de efectivo según los registros del depositante y termina con el saldo ajustado. Los dos saldos de monto ajustado deben ser iguales.
Los siguientes pasos resultan útiles para identificar las partidas de conciliación y determinar el saldo ajustado de efectivo:.
Objetivo
Su principal función es determinar las diferencias entre las cuentas similares o corresponsales que existen, después, una vez determinadas, se procede a investigar las causas/motivos de dichas para que éstas puedan ser corregidas y/o solo llegar a tener saldos iguales. Pese a que no es obligatorio de forma directa, debemos tener en cuenta que es imprescindible para realizar dos procesos legales: tanto para presentar los impuestos trimestrales, como para la elaboración de las cuentas anuales, es necesario realizar una buena conciliación bancaria.[3] Es decir, no es solo una herramienta de control empresarial, sino también es exigida por Hacienda. En lo que a gestión respecta, conciliar bancos permite tener un control de recursos, de pagos y cobros estricto, y deja la empresa preparada para una posible inspección.