Utilización de esta columna en pintura y arquitectura
Origen
Este estilo de columna no procede de la tradición clásica, si bien ciertos tipos de columnas en espiral pueden considerarse sus predecesoras, en especial la base del Trípode de Delfos y las columnas de Trajano, con su decoración en espiral de 200 metros con 23 vueltas, y de Marco Aurelio (siglo d. C.). Ambas tienen un eje torneado decorado con una única banda helicoidal continua de bajorrelieves que representan el poder militar de ambos emperadores.
En España encontramos este tipo de columna con estrías helicoidales de origen romano en muchas ciudades de la Hispania romana. En Córdoba "Córdoba (España)") podemos ver este tipo de columnas reutilizadas en la Mezquita, y también podemos apreciarlas en la decoración de algunos sarcófagos paleocristianos hispánicos.[5].
Un conocido antecedente es la famosa Columna de las Serpientes (siglo a. C.) en el antiguo Hipódromo de Constantinopla (Estambul), construida como ofrenda a Apolo procedente de Delfos para conmemorar la victoria en la Batalla de Platea y traída a Constantinopla por el Emperador Constantino en el 324 d. C. También la podemos encontrar en uno de los tramos de la Gran Columnata de Apamea (Siria, siglo d. C.), reconstruido en el Museo del Cincuentenario (Bruselas) "Museo del Cincuentenario (Bruselas)") y en el pórtico de los Baños de Sardis (Lidia, Turquía, siglo - d. C.).[2].
Siglo IV: Antigua basílica de San Pedro
Las primeras columnas de este tipo aparecen en la antigua basílica paleocristiana de San Pedro, en Roma, construida por iniciativa del emperador Constantino. La misma estaba coronada por un dosel montado en cuatro de doce columnas torsas, de las cuales seis fueron traídas por el emperador al lugar desde Constantinopla; otras seis fueron donadas tiempo después por el exarca bizantino de Rávena[2]. Según el tipo de piedra utilizada y su estilo, dichas columnas procedían de Grecia y databan del siglo . La leyenda, sin embargo, sostenía que procedían del Templo de Salomón,[6] pese a que el Templo de Salomón fue construido en el siglo a. C. y destruido en 586 a. C. En efecto, en el legendario santuario de Jerusalén, según la Biblia, había dos grandes columnas exentas, llamadas Jaquín y Boaz que simbolizaban la fuerza y la estabilidad. A ellas aludía la leyenda, difundida desde la Edad Media.
Este tipo de columnas fue utilizadas en la arquitectura bizantina, de la cual pasó a la arquitectura románica. En ésta, algunas columnas también presentaban elementos en espiral, como las del claustro de la Catedral Archibasílica Papal de San Juan de Letrán (s. XIII, Vaticano), sede episcopal del obispo de Roma, es decir, el papa. Estas arcadas fueron prominentes en Roma y pueden haber influido también en la columna barroca salomónica.
Siglo XVI: Rafael y Francisco de Holanda
Los cartones de Rafael Sanzio para los tapices de los Hechos de los Apóstoles, fueron un elemento importante en su difusión.[7] En concreto el tapiz tercero La curación del paralítico (1515), ya que este evento según la tradición cristiana tuvo lugar dentro del Templo de Jerusalén, ya que según el Evangelio (Hechos 3, 1-11) el paralítico era colocado todos los días a la puerta oriental del Templo, llamada la Hermosa, por la que se entraba en el Atrio de las mujeres. Fueron diseñados para la Capilla Sixtina y actualmente se conservan en Londres, en la Royal Collection del Reino Unido. Felipe II poseía un tapiz flamenco (ca. 1550-1560) basado en este cartón que se conserva en el Palacio Real de Madrid.[8].
Probablemente por influencia de Rafael se usó la columna salomónica en la Circuncisión de Tommaso Vincidor en el Palacio del Louvre (ca. 1522) y en algunos altares romanos, como el de Santo Spirito in Sassia, pero su uso a gran escala en la arquitectura era raro.[9] Giulio Romano empleó decorativamente una versión con medias columnas, superpuesto a un muro en el Cortile della Cavallerizza en el Palacio Ducal de Mantua (1538-39).[10].
El humanista portugués Francisco d'Ollanda (Lisboa 1517-1584) tomó numerosos apuntes durante su viaje a Roma, que incluyó en su libro 'Os desenhos das antigualhas' (1538-1541), que hacia los años 80 pasó a poder de Felipe II y que se conserva en la Real Biblioteca del Monasterio de El Escorial. Entre sus dibujos reproduce la Columna Santa que se conservaba en el Vaticano, con el siguiente texto latino bajo el minucioso dibujo: «Hay también columnas que son torcidas y estriadas y cubiertas de esculptura, las cuales trujo a Roma Constantino del templo de Salomón; una de ellas es famosísima, porque en ella solía Nuestro Salvador arrimarse muchas veces para predicar y tiene grande virtud contra los espíritus malinos.»[11].
Cuando los pintores del Renacimiento representaban acontecimientos ocurridos en el Templo de Jerusalén recurrirán en muchas ocasiones a la tradición de las columnas salomónicas, inspirándose directamente en las columnas del Vaticano con sus estrías torsas y los cupidos entre hojas de parra. Serán estos pintores, como por ejemplo Giotto, Simone Martini, Jean Fouquet, Rafael, Giovanni Battista Ramenghi y Ambrosius Francken (I) "Ambrosius Francken (I)"), los que difundirán su imagen por toda Europa.
Siglo XVII: el Baldaquino de San Pedro, en Roma
Durante las obras de construcción de la nueva Basílica de San Pedro, la tumba de San Pedro se transformó y las columnas se movieron. Urbano VIII hizo colocar dos de ellas en el retablo de San Francisco en la capilla del Santísimo Sacramento. Una tercera, llamada "Colonna santa" (Columna santa) ha cambiado de ubicación varias veces y actualmente se encuentra en el Museo del Tesoro de la Basílica, rodeada por una balaustrada coronada por una puerta mandada construir por el cardenal Giordano Orsini (m. 1438) "Giordano Orsini (m. 1438)"). Cuenta la leyenda que fue en esta columna donde Jesús, a los doce años, se apoyó mientras disputaba con los doctores del templo.
Cuando el Concilio de Trento impulsó la veneración de santos y el culto a las reliquias, las antiguas columnas fueron consideradas reliquias, ya que se relacionaban directamente con este episodio de la vida de Jesús en el Templo que diseñó el mismo Dios, y se situaron al mismo nivel que los restos arqueológicos de Jerusalén. De esta manera se convirtieron en un modelo para el arte occidental.[2].
Bernini colocó otras ocho columnas en cada uno de los cuatro pilares que sostienen la cúpula, sobre los nichos que albergan las estatuas de Santa Elena, San Andrés, Santa Verónica y San Longino y bajo las pechinas. La columna restante ha desaparecido.[6] Como mantenimiento de esta tradición, Bernini diseñó cuatro columnas helicoidales para el soporte del Baldaquino de San Pedro, colocado bajo el centro de la cúpula en 1624.
El barroco europeo
Este tipo de columna se hizo popular en la Europa católica, incluyendo la parte sur de Alemania, se extendió a España, casi al mismo tiempo que Bernini construía sus columnas, y de España pasó en muy poco tiempo a las colonias americanas, donde se usó corrientemente en iglesias como elemento característico del estilo churrigueresco. El fuste retorcido daba energía y dinamismo a la forma tradicional de la columna, ajustándose las cualidades que son característicamente barrocas. Las columnas salomónicas se utilizaron comúnmente en altares, muebles y otros diseños. A veces se tallaban enredaderas esculpidas en el caveto en espiral de las columnas torsas, o se hacían de metal, normalmente bronce dorado. En un contexto eclesiástico, dicho adorno puede interpretarse como un símbolo del vino utilizado en la Eucaristía.
Rubens empleó columnas salomónicas en algunos de sus diseños de tapices hacia 1626,[13] usando una variante de capitel jónico para las columnas, como lo había hecho Rafael, e integró las columnas salomónicas en el estilo rústico apareciendo en la arquitectura de sus pinturas con una gran consistencia y variedad.[10].
Su utilización fue menos frecuente en Gran Bretaña, el único ejemplo encontrado por Robert Durman fue el porche sur de St Mary the Virgin, en Oxford[14] y también fue raro en el diseño de interiores ingleses, un ejemplo, quizá único, es el monumento funerario para Lady Helena Gorges, muerta en 1635, en Salisbury.
Después de 1660, este tipo de ornamentación se convirtió en característica básica de diseño de mobiliario en Francia, Holanda e Inglaterra, tanto en las patas de los muebles como en las puertas de cristal de los relojes de pared de finales del siglo y principios del .
Expansión en España
La columna salomónica llegó pronto a España. La pervivencia de este «salomonismo» en el Barroco español y novohispano puede verse en la presencia de las columnas salomónicas en la práctica totalidad de retablos y sagrarios del siglo [15] El fuste entorchado fue muy empleado en el barroco español por Alonso Cano. Después se sustituyó por el tipo salomónico que se empleó por vez primera en el retablo de la capilla de las Reliquias de la catedral de Santiago de Compostela, trazado y construido por Bernardo Cabrera entre 1625 y 1630.[7][16] Fue destruido en un incendio en 1921. El ejemplar más antiguo de este artista con columnas salomónicas que se conserva íntegro es el retablo de la Conversión de San Pablo "Retablo de la Conversión de San Pablo (Catedral de Orense)"), ubicado en la Catedral de Orense.[17].
En Andalucía se usó por primera vez en el retablo mayor de la iglesia de la Cartuja de Jerez de la Frontera, realizada por el arquitecto Alejandro de Saavedra con esculturas de José de Arce, realizado entre 1636 y 1639. Posiblemente su incorporación fue realizada a propuesta de Arce, que había conocido el baldaquino de Bernini de Roma durante su construcción.[18].
En Madrid, la primera utilización de esta columna fue en el retablo de la Iglesia del Buen Suceso "Iglesia del Buen Suceso (Puerta del Sol)") de Pedro de la Torre. Desde entonces se extendió en la arquitectura de retablos castellana con los ejemplos destacados de José Fernández en la iglesia de La Clerecia "La Clerecía (Salamanca)") en Salamanca y el de José Benito de Churriguera en el retablo de la iglesia del iglesia de San Esteban "Convento de San Esteban (Salamanca)") de Salamanca, realizada en 1693.[19].
Tratados de Arquitectura
Será Vignola quien codifique su diseño y construcción en su tratado Regole delli cinque ordini dell'arquitettura (Venecia, 1562) sin atreverse a establecer el capitel que le debería corresponder y sin incluirlo en los cinco órdenes clásicos (dórico, jónico, corintio, toscano y compuesto). Aumenta a seis capiteles de perfil giratorio, no ondulado como los del Vaticano.
En el barroco español, probablemente influido por la fama salomónica de El Escorial, surge una profusión de tratados que discuten sus proporciones, origen y utilización, como el «Epitome arquitectourae de ordine salomonico integro» de Juan Andrés Ricci o la «Architectura civil, recta y obliqua considerada y dibuxada en el templo de Ierusalen [...] promovida a suma perfección en el templo y palacio de S. Lorenço cerca del Escurial» (Vigevano, 1678) de Juan Caramuel.[20] A diferencia de la tradición vaticana, según Caramuel, las columnas torsas no pertenecen a un orden particular y podrían aplicarse a cualquier orden y proporción.
Guarino Guarini en su tratado «Architettura civile», publicado en 1773, lo deriva del orden corintio, por lo que lo llamó «Corinto terzo» u «Ordine corinto supremo». A diferencia de los anteriores, el fuste sólo está cubierto de estrías helicoidales sin hojas.