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Issa G. Shivji") es uno de los principales expertos en África sobre cuestiones de derecho y desarrollo como autor y académico. Su crítica a las ONG se encuentra plasmada en dos ensayos: "Silencios en el discurso de las ONG: El papel y el futuro de las ONG en África" y "Reflexiones sobre las ONG en Tanzania: lo que somos, lo que no somos y lo que deberíamos ser". Shivji cuestiona también las buenas intenciones de los líderes y activistas de las ONG, mostrándose crítico con los "efectos objetivos de las acciones, independientemente de sus intenciones".[52] Shivji argumenta también que el aumento repentino de las ONG es parte de un paradigma neoliberal más que de motivaciones altruistas puras. Es crítico con las manifestaciones actuales de las ONG que desean cambiar el mundo sin entenderlo, y sostiene que la relación imperialista continúa hoy con el auge de las ONG.
James Pfeiffer"), en un estudio del caso de la participación de las ONG en Mozambique, habla de los efectos negativos que las ONG han tenido en materia de salud en el país. Argumenta que en la última década, las organizaciones no gubernamentales en Mozambique han "fragmentado los sistemas de salud local, socavado el control local de los programas de salud, y han contribuido a la creciente desigualdad social local".[53] Señala, además, que las ONG pueden estar descoordinadas, con la creación de proyectos paralelos entre diferentes organizaciones, que tiran de los trabajadores de servicios de salud fuera de sus tareas de rutina con el fin de servir a los intereses de las ONG. Esto socava en última instancia, los esfuerzos locales de atención primaria de salud y quita la capacidad de los gobiernos para mantener la agencia sobre su propio sector de la salud.[54] J. Pfeiffer sugirió un nuevo modelo de colaboración entre las ONG y el DPS (la Dirección Provincial de Salud de Mozambique). Mencionó que las ONG deben "trabajar oficialmente con las normas y el cumplimiento en el país de acogida", por ejemplo, reduciendo proyectos 'escaparate' y programas paralelos que demuestren ser insostenibles.[55].
Jessica Mathews") escribió en "Foreign Affairs" en 1997: "A pesar de sus puntos fuertes, las ONG tienen intereses especiales. El mejor de ellos... a menudo sufren de visión de túnel, al juzgar cada acto público por la forma en que afecta a su particular interés".[56] Dado que las ONG tienen que preocuparse por los compromisos políticos, el impacto global de su causa puede traer más daño a la sociedad.[57].
Vijay Prashad") argumenta que a partir de la década de 1970 "el Banco Mundial de Robert McNamara defendió a las ONG como una alternativa para el Estado, dejando intactas las relaciones globales y regionales de poder y producción."[58].
Otros argumentan que las ONG son en general imperialistas,[59] que a veces operan de una manera radical en los países del tercer mundo, y que cumplen una función similar a la del clero durante la alta época colonial. El filósofo Peter Hallward") argumenta que las ONG son una forma aristocrática de la política.[60] También señala que el hecho de que las organizaciones no gubernamentales como Ayuda en Acción y Christian Aid "efectivamente justifiquen el golpe de Estado" contra el gobierno electo en Haití, los vuelve parte del "rostro del imperialismo humanitario".[61] Los movimientos populares en el sur global, como la Campaña contra el desalojo de Cabo Occidental en Sudáfrica, se han negado en ocasiones a trabajar con las ONG con el argumento de que eso comprometería su autonomía.[62][63] También se ha argumentado que las ONG pueden desempoderar a estos movimientos, al permitir que las personas donantes puedan impulsar la estabilidad antes que la justicia social.[64].
Otra de las críticas a las ONG es que son diseñadas y utilizadas como extensiones de los instrumentos de política exterior de ciertos países o grupos de países occidentales.[65] En la 43.ª Conferencia de Múnich sobre Política de Seguridad de 2007, el presidente ruso Vladímir Putin hizo esta acusación a las ONG, concluyendo que "son formalmente independientes pero están financiadas con un propósito y por lo tanto bajo control."[66] Además, Michael Bond escribió: "La mayoría de las grandes ONG, como Oxfam, Cruz Roja, CAFOD y Ayuda en Acción, se esfuerzan por hacer que su prestación de ayuda sea más sostenible. Pero algunas, sobre todo en Estados Unidos, siguen exportando las ideologías de sus patrocinadores."[67].
Las ONG han sido acusadas de utilizar "mentiras blancas" o consejos mal informados para promulgar sus campañas, es decir, de haber ignorado temas críticos. Doug Parr"), responsable científico en Greenpeace, ha dicho que estas organizaciones parecen haber perdido su esfuerzo en ser verdaderamente científicas y ahora parecen ser más interesadas en sí mismas. En vez de operar a través de la ciencia para ser racionales y efectivas en la práctica, las ONG han sido acusadas de abusar de la utilización de la ciencia para obtener sus propias ventajas. En un principio, como Parr indicó, había "una tendencia entre nuestros críticos a decir que la ciencia era la única herramienta para la toma de decisiones... pero los intereses políticos y comerciales están utilizando la ciencia como una cubierta para salirse con la suya."[68] Al mismo tiempo, puede parecer que las ONG no son cooperativas con otros grupos, de acuerdo con el exresponsable político de la rama alemana de Amigos de la Tierra, Jens Katjek"), que ha dicho: "Si las ONG quieren lo mejor para el medio ambiente, tienen que aprender a comprender."[69].
Desafíos de la legitimidad
La cuestión de la legitimidad de las ONG plantea una serie de preguntas importantes. Este es uno de los activos más importantes que posee una organización no gubernamental, que se obtiene a través de la percepción de que son una "voz independiente”.[70][71] Su representación también surge como una cuestión importante. Todavía no se ha analizado a fondo quién otorga responsabilidades a las ONG o a las ONGI y cómo se ganan la representación de los ciudadanos y la sociedad civil. Por ejemplo, en un artículo Neera Chandhoke") afirma: "Para poner el punto crudamente: ¿son los ciudadanos de los países del sur y sus necesidades representadas en la sociedad civil global, o son los ciudadanos, así como sus necesidades, construidas por las prácticas de representación? y cuando nos demos cuenta de que las INGO casi nunca se encuentran cara a cara con las personas cuyos intereses y problemas representan, o que son responsables ante las personas a las que representan, las cosas se ponen aún más problemáticas."[72].
Por otra parte, también están surgiendo cuestiones importante en torno a la legitimidad y la rendición de cuentas de las ONG.[73] Son varias las percepciones e imágenes que las ONG proporcionan, y por lo general se distinguen como "actores no estatales" o "influyentes representantes de la sociedad civil que abogan por el ciudadano." La rendición de cuentas puede ser capaz de ofrecer esto y también de asistir a las actividades, proporcionando enfoque y dirección.[74] Como actores no estatales con una considerable influencia sobre la gobernancia en muchas áreas, se ha expresado preocupación sobre el grado en que se representan los puntos de vista de la opinión pública y la medida en que permiten al público que se les pidan cuentas.[75].
El origen de la financiación puede tener graves consecuencias para la legitimidad de las ONG. En las últimas décadas las ONG han aumentado su número y variedad de actividades a un nivel en que se han vuelto cada vez más dependientes de un número limitado de donantes.[75] En consecuencia, se ha incrementado la competencia por los fondos, así como las expectativas de los propios donantes.[76] Esto tiene el riesgo de que los donantes añadan condiciones que pueden poner en peligro la independencia de las ONG. Por ejemplo, un exceso de dependencia de ayuda oficial puede diluir "la voluntad de las ONG para hablar sobre cuestiones impopulares entre los gobiernos".[71] En estas situaciones las ONG están siendo responsabilizadas por sus donantes, que pueden erosionar en vez de aumentar su legitimidad, un reto difícil de superar. Algunos comentaristas han argumentado que los cambios en las fuentes de financiación de las ONG han modificado, en última instancia, sus funciones.[71][77][78].
Las ONG también han sido acusadas de no representar necesariamente las necesidades de los países en desarrollo, a través de la disminución de la llamada "voz del sur". Algunos postulan que existe la división norte-sur en el ámbito de las ONG.[79] Cuestionan la igualdad de las relaciones entre las partes norte y sur de las mismas ONG, así como las relaciones entre las ONG del sur y las ONG del norte que trabajan en colaboración. Esto sugiere que se puede desarrollar una división del trabajo en la que el norte tome la iniciativa en la promoción y movilización de recursos, mientras el sur se dedica a la prestación de servicios en el mundo en desarrollo.[79] Todo esto puede significar que las necesidades del mundo en desarrollo no se traten apropiadamente por las ONG del norte que no consultan adecuadamente o no participan en asociaciones. El verdadero peligro de esta situación es que los puntos de vista occidentales pueden tomar el control y asignar prioridades no representativas.[80].