1. Por agua caliente
En este caso el sistema es semejante a uno de calefacción por agua caliente, con una caldera "Caldera (calefacción)") u otro medio de calentamiento, y una red de distribución, pero teniendo como emisor el suelo (o como se ha dicho, otro paramento, aunque en los sistemas por agua caliente es raro encontrarlo), bajo el cual discurre una tubería haciendo meandros, de modo que los tubos están a una distancia relativamente reducida (entre 8 y 30 cm).
Las tuberías de agua (generalmente de material plástico) se distribuyen sobre el forjado (ver imagen), interponiendo un aislante térmico para evitar que el calor se disipe hacia la planta inferior. Sobre las tuberías se coloca una capa de mortero "Mortero (construcción)") de cemento o anhidrita y arena de un espesor mínimo de 4 cm y máximo de 6 cm. Luego el solado, que se recomienda sea de un material poco aislante del calor (piedra, baldosa cerámica o hidráulica) y no de madera o moqueta.[nota 1] El contacto desagradable de la planta del pie con un material frío, que normalmente se quiere evitar con estos suelos aislantes térmicos, queda compensado por la temperatura del suelo.
Si el edificio está bien aislado no es necesario cubrir toda la superficie del suelo y pueden dejarse unas franjas estrechas, cercanas a las paredes, sin tuberías, para colocar muebles (estanterías, aparadores,...) pues bajo ellos el suelo no emitirá calor que pueda estropearlos.
Dada la limitación de la temperatura superficial del suelo, en este caso solamente se puede hacer una regulación por la temperatura del caloportador (regulación proporcional) que normalmente no debe sobrepasar los 50-55 °C.[nota 2] El sistema consiste en una centralita que recibe información de dos sondas de temperatura. Una de las sondas informa a la centralita de la temperatura exterior, y en función de ella, la centralita mueve una válvula multivía motorizada mezclando el agua procedente de la caldera con agua del retorno, enfriada, hasta conseguir la temperatura adecuada del agua impulsada a la red, según la curva de calefacción correspondiente, en cada momento, temperatura de la que informa a la centralita la otra sonda, situada justo al inicio de la tubería de impulsión.
Hay que tener en cuenta que la temperatura máxima del suelo (los 28 o 29 °C citados) se necesitará solamente en los momentos más fríos del año; el resto del tiempo (con menores necesidades de calor), la emisión deberá hacerse a menor temperatura, luego la temperatura del caloportador también será menor.
Este sistema de calefacción tiene además una especie de autorregulación natural: al subir la temperatura del ambiente (por ocupación de muchas personas, por ejemplo) disminuye el salto térmico emisor-ambiente, por lo que la emisión de calor disminuye, el caloportador se enfría menos y vuelve a la caldera más caliente, disminuyendo el trabajo de esta y ahorrando combustible. Como el salto térmico superficie-ambiente es bajo (del orden de unos 10 °C en los momentos más fríos), un aumento de 1 °C en el ambiente supone una disminución del 10 % de la emisión en esos días más fríos. Lo cierto es que también a los sistemas por agua y radiadores a temperatura más alta les ocurre lo mismo, pero, como el salto térmico es bastante mayor (50-60 °C), el ahorro es inapreciable (1-2 %).
2. Por electricidad
Existen también sistemas de paramentos radiantes que funcionan por electricidad. Básicamente hay dos modos de hacerlo:.
Las resistencias eléctricas se distribuyen sobre el forjado,[nota 3] interponiendo un aislante térmico para evitar que el calor se disipe hacia la planta inferior. Sobre las resistencias se pone una capa de mortero "Mortero (construcción)") de cemento y arena, y luego el solado. En cuanto al material del solado, véase más arriba lo dicho para el sistema con tuberías de agua.
El sistema de fibra de carbono consiste en una especie de tejido de estas fibras, que funcionan como resistencias, en bandas de una cierta longitud, que llevan a los lados dos conductores eléctricos y todo ello envuelto en una funda de material plástico flexible (como aislante eléctrico). Como se ha dicho, en muchos países está prohibido utilizar algo bajo tensión eléctrica bajo el solado (salvo que sean resistencias eléctricas blindadas), de modo que en esos países se utiliza en el techo: sobre un falso cielorraso de escayola o de cartón-yeso, se coloca la lámina y sobre ella un aislante de manta de fibra de vidrio, para que el calor se dirija exclusivamente al local calefactado.[nota 4].
En este caso la regulación no puede hacerse por temperatura del emisor, sino por tiempo. Se regula mediante un termostato que corta la corriente de las resistencias cuando en el local se llega a la temperatura deseada; a menores necesidades (dependiendo de la temperatura exterior), menor tiempo de encendido. Tiene la ventaja de que la regulación se hace local por local, de modo que en los no utilizados se puede poner una temperatura más baja, o incluso apagarlos. La desventaja es que el suelo puede alcanzar la temperatura máxima toda la temporada, aunque sea por espacios de tiempo cortos.
Una posibilidad más económica es utilizar un sistema de tubos de agua, calentada por una bomba de calor usando la electricidad. En este caso sería una bomba aire-agua (o agua-agua, si hay posibilidades de tener una fuente fría adecuada) y entonces la instalación sería por tuberías, como en el caso anterior.