Ciudad Perdida
Introducción
Ciudad Perdida, también conocida como Teyuna o Buritaca-200,[1] es uno de los principales sitios arqueológicos de Colombia.[3] Fue un antiguo poblado indígena tayrona construido alrededor del siglo de nuestra era. Hace parte de uno de los más de 250 poblados antiguos de los cuatro grupos indígenas encontrados en las caras norte y suroeste de la Sierra Nevada de Santa Marta, departamento del Magdalena, jurisdicción de Santa Marta "Santa Marta (Colombia)"), en el norte de Colombia.[2][4].
Historia
Ciudad Perdida fue construida alrededor del año 700, por el pueblo indígena de nombre Tayrona según los españoles, y pueblo Teyuna por las cuatro comunidades indígenas locales tayronas.[2][5] La ciudad fue abandonada en el año 1650.
En 1976, una expedición encabezada por Gilberto Cadavid y Luisa Fernanda Herrera y conformada por 3 arqueólogos, un arquitecto y guiados por el guaquero Franky Rey, "el abuelo", a quien se le atribuye el descubrimiento de la Ciudad Perdida, el mismo que dio aviso a las autoridades locales y al gobierno nacional de Colombia del hallazgo y en compañía de otros guaqueros baquianos de la zona y luego de casi 12 días de travesía llegaron al corazón mismo del yacimiento arqueológico, donde recopilaron las pruebas suficientes y las llevaron a la capital del país para que el entonces presidente Alfonso López Michelsen aprobara el presupuesto para la recuperación del denominado Buritaca 200. Cuando el equipo técnico enviado por el gobierno nacional comienza su trabajo de campo en el sitio arqueológico, se encontraron con dos factores claves que dificultaron su labor; uno de ellos fue el estado de destrucción causado por los guaqueros al sitio, el cual imposibilitó la identificación de los diferentes inmuebles arqueológicos que componían el lugar para su posterior reconstrucción y las difíciles y arduas condiciones climáticas del lugar, las cuales enfermaron a parte del equipo técnico y fue entonces cuando los guaqueros liderados por Franky Rey comienzan a ser parte fundamental en las obras de reconstrucción de Ciudad Perdida, ya que por ser naturales de la zona contaban con inmunidad natural a las plagas y a las difíciles condiciones climáticas propias del lugar, además de haber sido los mismos guaqueros que destruyeron el lugar para acceder a los tesoros enterrados y por ende eran los únicos que conocían la forma original de las diferentes terrazas, anillos de piedra, caminos y escaleras que conforman el sitio arqueológico. En 2005 se abrió a los turistas.