Centros de bienestar barrial
Introducción
La Fundación Pro Vivienda Social (FPVS) es una entidad sin fines de lucro surgida en 1992 por un grupo de empresarios interesados en conceptos como: Capital social, Participación comunitaria y Evento movilizador. La misión principal de la fundación es contribuir a la solución del problema de la pobreza a través del mejoramiento de la vivienda y de las condiciones de vida de los sectores de menores ingresos, la llamada "Base de la Pirámide Económica")". Los proyectos más grandes de FPVS están relacionados con el otorgamiento de microcréditos y al desarrollo de infraestructura.
FPVS concentra sus esfuerzos en la provincia de Buenos Aires de Argentina, [1] en el sector noroeste del segundo cordón del área metropolitana de Buenos Aires, que comprende los partidos de: José Clemente Paz, Malvinas Argentinas, Merlo, Moreno y San Miguel.[1].
El área aproximada es de 643 km², con una población aproximada de 1 650 00 habitantes (2001), de los cuales un 64 % vive por debajo del nivel de pobreza de Argentina. Esta población se caracteriza por tener serios déficit en lo que respecta a niveles adecuados de salubridad y habitabilidad en sus viviendas, equipamiento e infraestructura urbana (veredas, pavimento, desagües pluviales entubados), y de espacios adecuados de recreación así como poco acceso a servicios públicos (gas, agua, electricidad). Si bien existe una gran demanda de bienes y servicios dentro de estas áreas, en general no hay empresas dispuestas a hacer negocios allí debido a los riesgos de inversión percibidos. En este contexto muchas de estas familias tienen dificultad para acceder al crédito formal, haciendo extremadamente difícil mejorar la calidad de vida de estos sectores de la población.
La Fundación trabaja para organizar la discrepancia entre la oferta y la demanda, manteniendo una línea de trabajo que privilegia a los individuos como sujetos de su propio desarrollo, utilizando y creando herramientas para este fin. FPVS se basa en la hipótesis que es posible implementar a partir de la generación de capital social y nuevos modelos financieros transparentes (como el microcrédito y el fideicomiso) un modelo que permita el acceso a servicios de infraestructura en la Base de la Pirámide.[2][3].