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El silicio es actualmente el material más comúnmente usado para la fabricación de células fotovoltaicas. Se obtiene por reducción de la sílice, compuesto más abundante en la corteza de la Tierra, en particular en la arena o el cuarzo.
El primer paso es la producción de silicio metalúrgico, puro al 98 %, obtenido de piedras de cuarzo provenientes de un filón mineral (la técnica de producción industrial no parte de la arena). El silicio se purifica mediante procedimientos químicos (Lavado + Decapado) empleando con frecuencia destilaciones de compuestos clorados de silicio, hasta que la concentración de impurezas es inferior al 0.2 partes por millón. Así se obtiene el silicio semiconductor con un grado de pureza superior al requerido para la generación de energía solar fotovoltaica. Este ha constituido la base del abastecimiento de materia prima para aplicaciones solares hasta la fecha, representando en la actualidad casi las tres cuartas partes del aprovisionamiento de las industrias.
Sin embargo, para usos específicamente solares, son suficientes (dependiendo del tipo de impureza y de la técnica de cristalización), concentraciones de impurezas del orden de una parte por millón. Al material de esta concentración se le suele denominar silicio de grado solar.
Con el silicio fundido, se realiza un proceso de crecimiento cristalino que consiste en formar capas monomoleculares alrededor de un germen de cristalización o de un cristalito inicial. Nuevas moléculas se adhieren preferentemente en la cara donde su adhesión libera más energía. Las diferencias energéticas suelen ser pequeñas y pueden ser modificadas por la presencia de dichas impurezas o cambiando las condiciones de cristalización. La semilla o germen de cristalización que provoca este fenómeno es extraída del silicio fundido, que va solidificando de forma cristalina, resultando, si el tiempo es suficiente, un monocristal y si es menor, un policristal. La temperatura a la que se realiza este proceso es superior a los 1500 °C.
El procedimiento más empleado en la actualidad es el Proceso Czochralski, pudiéndose emplear también técnicas de colado. El silicio cristalino así obtenido tiene forma de lingotes.
Estos lingotes son luego cortados en láminas delgadas cuadradas (si es necesario) de 200 micrómetros "Micrómetro (unidad de longitud)") de espesor, que se llaman «obleas "Oblea (electrónica)")». Después del tratamiento para la inyección del enriquecido con dopante (P, As, Sb o B) y obtener así los semiconductores de silicio tipo P o N.
Después del corte de las obleas, las mismas presentan irregularidades superficiales y defectos de corte, además de la posibilidad de que estén sucias de polvo o virutas del proceso de fabricación. Esta situación puede disminuir considerablemente el rendimiento del panel fotovoltaico así que se realizan un conjunto de procesos para mejorar las condiciones superficiales de las obleas tales como un lavado preliminar, la eliminación de defectos por ultrasonidos, el decapado, el pulido o la limpieza con productos químicos. Para las celdas con más calidad (monocristal) se realiza un tratado de texturizado para hacer que la oblea absorba con más eficiencia la radiación solar incidente.
Posteriormente, las obleas son «metalizadas», un proceso que consiste en la colocación de unas cintas de metal incrustadas en la superficie conectadas a contactos eléctricos que son las que absorben la energía eléctrica que generan las uniones P/N a causa de la irradiación solar y la transmiten.
La producción de células fotovoltaicas requiere energía, y se estima que un módulo fotovoltaico debe trabajar alrededor de 2 a 3 años[11] según su tecnología para producir la energía que fue necesaria para su producción (módulo de retorno de energía).
Las técnicas de fabricación y características de los principales tipos de células se describen en los siguientes 3 párrafos. Existen otros tipos de células que están en estudio, pero su uso es casi insignificante.
Los materiales y procesos de fabricación son objeto de programas de investigación ambiciosos para reducir el costo y el reciclado de las células fotovoltaicas. Las tecnologías de película delgada sobre sustratos sin marcar recibió la aceptación de la industria más moderna. En 2006 y 2007, el crecimiento de la producción mundial de paneles solares se ha visto obstaculizado por la falta de células de silicio y los precios no han caído tanto como se esperaba. La industria busca reducir la cantidad de silicio utilizado. Las células monocristalinas han pasado de 300 micras de espesor a 200 y se piensa que llegarán rápidamente a las 180 y 150 micras, reduciendo la cantidad de silicio y la energía requerida, así como también el precio.
Célula multijunção
Essas células possuem alta eficiência e foram desenvolvidas para aplicações espaciais. As células multijuncionais são compostas por várias camadas finas usando epitaxia por feixe molecular.
Uma célula de junção tripla, por exemplo, é composta por semicondutores GaAs, Ge e GaInP2. Cada tipo de semicondutor é caracterizado por um comprimento de onda máximo além do qual não é capaz de converter fótons em energia elétrica (ver bandgap). Por outro lado, abaixo deste comprimento de onda, o excesso de energia transportado pelo fóton é perdido. Daí a importância de selecionar materiais com comprimentos de onda o mais próximos possível, para que absorvam a maior parte do espectro solar, gerando o máximo de eletricidade a partir do fluxo solar. A utilização de materiais compósitos de caixa quântica permitirá atingir 65% no futuro (com um máximo teórico de 87%). Dispositivos de células multijunções GaAs são mais eficientes. O Spectrolab alcançou 40,7% de eficiência (dezembro de 2006) e um consórcio (liderado por pesquisadores da Universidade de Delaware) alcançou um desempenho de 42,8%[13] (setembro de 2007). O custo dessas células é de aproximadamente US$ 40/cm².
O semicondutor do FBI
A técnica consiste em depositar sobre um suporte um material semicondutor contendo cobre, gálio, índio "Índio (elemento)") e selênio.
Uma preocupação, porém: recursos de matérias-primas. Estas novas técnicas utilizam metais raros, como o índio "Índio (elemento)"), cuja produção mundial é de 25 toneladas por ano e o preço em Abril de 2007 é de 1000 dólares por kg; telúrio, cuja produção mundial é de 250 toneladas por ano; gálio com produção de 55 toneladas por ano e germânio com produção de 90 toneladas por ano. Embora as quantidades destas matérias-primas necessárias para o fabrico de células solares sejam infinitesimais, um desenvolvimento massivo de painéis solares fotovoltaicos deverá ter em conta esta disponibilidade limitada.