Cavidades subterráneas
Introducción
Una cueva, caverna o gruta es una cavidad más o menos extensa del terreno formada por causas naturales o artificiales.[1] Habitualmente es el resultado de algún tipo de erosión de corrientes de agua, hielo o lava, o menos común, una combinación de varios de estos factores. En el más común de los casos, las cuevas se forman por la disolución de la roca caliza por parte del agua ligeramente ácida.
En ocasiones es apta para servir de cobijo a animales y seres humanos, pudiendo ser acondicionada para vivienda en forma de casas cueva y otros usos antrópicos. Generalmente son húmedas y oscuras; en algunas solo cabe una persona, mientras que en otras, como la red del Parque Nacional de Mammoth Cave (Kentucky), tienen kilómetros de extensión. Hay cavernas muy profundas como en Abjasia, donde se alcanza el mayor desnivel en la cueva Verióvkina con más de 2000 m bajo el nivel de la superficie.
Formación y clasificación
Contenido
Las cuevas se forman mediante procesos de espeleogénesis") que involucran actividad química, geológica, fuerzas tectónicas e influencias atmosféricas.
Dependiendo del momento en que se crearon las cuevas en relación con la formación de la roca que las componen, se pueden dividir en:.
Cuevas primarias o volcánicas
Algunas cavernas se forman al mismo tiempo que la roca circundante. Estas reciben el nombre de cuevas primarias o cuevas singenéticas, según la clasificación de J. Montoriol-Pous.[2].
Un tubo volcánico se forma durante la actividad eruptiva a la vez que la roca encajante (carácter singenético) por desplazamientos de lava fluida entre lava ya consolidada (carácter reogenético) y son las más comunes de estas cuevas primarias. La lava expulsada por un volcán fluye hacia abajo y cuando la superficie se enfría se endurece, actuando como aislante térmico bajo el que la lava sigue fluyendo hasta que la erupción termina y acaba por dejar un hueco vacío en el interior del tubo.