Interior
Contenido
El templo, si se excluyen las capillas laterales y las diversas dependencias anejas levantadas en etapas arquitectónicas posteriores, presenta planta de cruz latina, con dimensiones de 84 por 59 metros, que forman tres naves, siendo la central más ancha (11 metros) elevada (25 metros) y estando las laterales fusionadas en la cabecera mediante una girola o deambulatorio, y, cortándolas perpendicularmente, un transepto de una nave orientado en el eje norte-sur. El eje longitudinal de las naves del eje este-oeste se compartimenta en nueve tramos, tres de los cuales corresponden a la profunda Capilla Mayor, más el crucero y la cabecera pentagonal; el transepto o nave transversal consta de seis tramos, tres a cada lado y de la misma altura que la nave central.
Los alzados consisten en pilares octogonales, de núcleo cilíndrico y columnillas adosadas, salvo los que sostienen los arcos torales en el crucero, que son solo cilíndricos y de mucho mayor grosor. Las cubiertas se solucionan con bóvedas de crucería con nervio espinazo, simple en la mayoría de los tramos y compuesta con terceletes y combados en algunos tramos, como sucede en el transepto. Las bóvedas de los tramos de la girola son de cinco o seis radios, y las de los tramos de la nave central son barlongas, es decir, acusadamente rectangulares.
Es característico el elegante triforio que recorre toda la parte alta de los muros de la nave central y del transepto, inmediatamente por debajo de los vitrales. Cada arcada, de arco de medio punto festoneado con cabezas humanas, presenta un elaborado intradós consistente en siete vanos, trifolios y cuadrifolios, arquería apuntada y trilobulada separada por seis maineles y un antepecho a modo de balaustrada calada con motivo flamígero. Los tramos del triforio próximos al crucero tienen decoración flamígera más movida; fue el resultado de una modificación de finales del siglo llevada a cabo quizás por Juan de Colonia, momento en que se realizaron también los antepechos por iniciativa del obispo Acuña, cuyas armas se ostentan en varios puntos. Este modelo de alzado, de pilares, triforio y vitrales, parece inspirado en el de la catedral de Bourges.
En la parte superior de los muros se abren las amplias ventanas con vidriera partida en doble ojiva y rosetón superior. Tres son los rosetones: el de la fachada de Santa María y los que presiden los testeros del transepto.
Nave mayor
• - El Papamoscas y el Martinillo.
En los pies de la nave mayor, a gran altura, se halla un reloj con una figura articulada que, todas las horas en punto, mueve un brazo con el que da un campanazo y abre al tiempo la boca: se trata de un autómata del siglo que recibe el nombre de Papamoscas. A su derecha, en un balcón, otro autómata, el Martinillo, se encarga de anunciar los cuartos de hora golpeando las campanas que le flanquean.
• - Capilla Mayor.
Consta de tres tramos, el primero, contiguo al crucero, con bóveda de crucería compleja y los dos siguientes con bóveda de crucería simple, más la cabecera pentagonal. Preside el espacio el retablo mayor, obra de estilo renacentista romanista comenzada en 1562 por Rodrigo de la Haya y completada tras su muerte en 1577 por su hermano, Martín de la Haya. Incluye colaboraciones escultóricas de Juan de Ancheta. Concluida la arquitectura y la escultura en 1580, en los años siguientes ejecutaron el dorado y la policromía los artistas Gregorio Martínez "Gregorio Martínez (pintor)") y Diego de Urbina. El retablo está presidido por la imagen de Santa María la Mayor, la titular de la catedral, de estilo gótico-flamenco de mediados del siglo . En el presbiterio se conservan algunos sepulcros góticos, entre ellos, el del infante Juan de Castilla el de Tarifa, que fue hijo del rey Alfonso X de Castilla.
• - Coro y trascoro.
Emplazado en medio de la nave mayor e inmediatamente anterior al crucero, el elemento más destacado del coro catedralicio es la sillería de nogal, monumental conjunto escultórico con forma de U, en su mayor parte labrado a partir del año 1505 y en estilo plateresco por Felipe Bigarny, quien cinceló en él una profusa serie de relieves con iconografía religiosa. Hasta el año 1522 las gradas laterales estuvieron emplazadas a ambos lados del presbiterio de la Capilla Mayor. La hilera transversal y partes menores de la sillería paralela al eje de la nave fueron talladas en otros momentos posteriores del siglo y de comienzos del siglo . El espacio acoge una reja de Juan Bautista Celma, dos órganos, el uno barroco y el otro neoclásico, y el bulto yacente del obispo Mauricio, obra gótica del siglo tallada en madera y recubierta de cobre con apliques de pedrería y esmaltes de Limoges. Exteriormente, en paralelo a las naves laterales y al hastial de los pies de la Catedral, el conjunto coral se resuelve en un trascoro de estilo barroco clasicista de principios del siglo , estructura que acoge valiosas esculturas de alabastro y una colección de lienzos dedicados a santos que figuran entre lo más destacado de la obra del pintor Juan Ricci.
Transepto
• - Cimborrio.
Hacia los años 1460-1470, por encargo del obispo Acuña, Juan de Colonia levantó en el crucero un cimborrio que adoptó la forma de una tercera y suntuosa torre catedralicia. La atrevida estructura de este cimborrio -que según las descripciones de la época era muy alto y elegante, estaba adornado por muchas columnas y aparecía coronado de ocho chapiteles- fue seguramente la causa de su estrepitoso hundimiento en la noche del 3 al 4 de marzo de 1539. La obra se derrumbó al ceder sus pilares del lado norte y arrastró consigo varias bóvedas. El accidente tuvo lugar de madrugada y no causó víctimas.
Ese mismo día, el cabildo decidió reconstruir el cimborrio y de ello dio encargo a Juan de Vallejo. Con diseño de un discípulo de Felipe Bigarny llamado Juan de Langres,[3] Vallejo presentó una elevada estructura de prisma octogonal dividida en dos cuerpos. Cuatro torres adosadas y rematadas por esbeltas agujas refuerzan el impacto visual del tambor central. En cada uno de sus ocho lados se abren dos grandes ventanales amainelados que permiten una intensa iluminación del interior. El estilo renacentista plateresco se conjuga con el gótico final, el cual se manifiesta en su minucioso programa decorativo y en la verticalidad originada por sus numerosos pináculos y chapiteles. El perfil resultante es, todavía, básicamente gótico.
El interior es todavía más deslumbrante que el exterior. El imponente volumen arquitectónico descansa sobre cuatro enormes pilares circulares, solución impuesta por Vallejo para prevenir una repetición del desastre del año 1539. Cuatro trompas permiten el paso hacia la planta octogonal de los dos cuerpos. Los ocho lados de la linterna están cuajados de una densa decoración de inspiración renacentista, en la que se entremezclan numerosas esculturas, relieves, escudos nobiliarios y otros elementos decorativos salidos de las manos de artistas como Juan Picard (o Picardo) y Pedro Andrés. Todo el conjunto se remata con una espectacular bóveda estrellada de doble estructura con forma de estrella de ocho puntas y que entre sus nervios encierra una filigrana totalmente calada. Esta sorprendente y atrevida solución arquitectónica, además de aligerar peso, permite que la luz cenital se filtre con fuerza e ilumine el trabajo escultórico que se desparrama a su alrededor. Toda la obra quedó concluida en 1568.
• - Crucero.
En el suelo del crucero, justo debajo del cimborrio, se encuentra desde el año 1921 el sepulcro del Cid y Doña Jimena. Sus restos, procedentes del monasterio de San Pedro de Cardeña, fueron inhumados bajo una simple losa de mármol con la correspondiente inscripción, en una solemne ceremonia en la que se leyó un epitafio redactado por Ramón Menéndez Pidal. Cabe añadir que el espacio del crucero está flanqueado por dos rejas de principios del siglo forjadas según proyecto de fray Pedro Martínez, quien también diseñó los púlpitos.
Girola y trasaltar
En la girola se encuentra el sepulcro del arcediano Pedro Fernández de Villegas, obra de Simón de Colonia. Los relieves centrales del trasaltar son de Felipe Bigarny y los de los extremos de Pedro Alonso de los Ríos.
• - Relieves del trasaltar.
En 1498 el cabildo encomendó al escultor Felipe Bigarny un relieve en piedra para el trasaltar. Bigarny ejecutó en piedra caliza su Camino del Calvario. Se trata de la primera obra documentada de este artista en Burgos y en ella muestra su estilo, muy deudor de la expresividad y la estética gótica pero abierto a las novedades renacentistas, como se evidencia en los elementos decorativos. Tras el éxito del encargo, el cabildo le encomendó dos relieves más: los de la Crucifixión y el Descendimiento, entierro y resurrección de Cristo (1500-1503), ambos actualmente están muy dañados al haberse labrado en piedra de mala calidad que se pulveriza con la humedad. El marco decorativo arquitectónico de los relieves se atribuye a Simón de Colonia.
Este conjunto escultórico se completó casi dos siglos después con la adición en los extremos de dos nuevos relieves, dedicados a la Oración del Huerto y a la Ascensión. Fueron ejecutados por el escultor Pedro Alonso de los Ríos entre los años 1681 y 1683, también en piedra caliza, y en estilo barroco.
Capilla del Condestable
Edificada sobre la capilla central de la girola, sustituye a la primitiva capilla gótica dedicada a San Pedro. La nueva gran capilla fue encargada por los Condestables de Castilla Pedro Fernández de Velasco y Mencía de Mendoza y Figueroa para servir de panteón familiar y aunque su denominación popular sea la de Capilla del Condestable (o de los Condestables), su nombre exacto es Capilla de la Purificación de la Virgen, a la que estaba consagrada.
• - Arquitectura de la capilla.
La arquitectura se debe a Simón de Colonia, quien comenzó las obras en 1482. Se trata de una gran construcción que muestra del gótico tardío y la transición del arte gótico al temprano renacentista: Colonia adaptó el solar irregular de la capilla para construir un espacio único cubierto con una bóveda estrellada, octogonal, con su zona central -en torno a la clave principal- calada, de tal modo que entra luz cenital. La obra arquitectónica se completa con la sacristía adyacente, añadida en 1517 por Francisco de Colonia.
• - Retablos.
El retablo mayor es obra de Diego de Siloé y de Felipe Bigarny y fue realizado entre los años 1523 y 1526. Su arquitectura es muy original: el asunto principal (la Purificación de la Virgen) ocupa todo el primer cuerpo, concebido como si fuera un escenario (así lo describió el historiador Martín González), con esculturas de tamaño natural en las que se aprecia la diferencia de estilo entre Bigarny y Siloé (este último más delicado y dulce que el borgoñón). La policromía del retablo estuvo a cargo de León Picardo.
En el frente lateral derecho el retablo de Santa Ana, obra en su mayor parte realizada por Gil de Siloé y acabado por su hijo Diego con policromía de León Picardo. Consta de tres cuerpos terminados en un alto dosel a imitación de una de las agujas de la catedral. Presidido por una imagen de “Santa Ana triple” reúne una serie de imágenes de santas con excepción de un “Cristo muerto” sostenido por dos ángeles dolientes obra de Diego de Siloé.
Simétrico a este un retablo renacentista dedicado a San Pedro obra de Felipe Bigarny y Diego de Siloé con policromía de León Picardo.
• - Sepulcros.
En la capilla permanecen varios sepulcros góticos que pertenecían a la primitiva capilla de San Pedro y que los condestables respetaron al construir la suya. Ambos están en el ingreso, en arcosolios, y corresponden a los obispos Pedro Rodríguez de Quexada") y Domingo de Arroyuelo"). Las estatuas yacentes de los condestables fundadores están en el centro de la capilla. Labradas en mármol de Carrara, los historiadores discuten la autoría (se atribuyen a Bigarny, Alonso Berruguete o a Juan de Lugano).
• - Pintura.
Entre las joyas pertenecientes a la capilla se encuentra el cuadro de la Magdalena de Giovan Pietro Rizzoli, , discípulo de Leonardo da Vinci, y un de Mateo Cerezo.
Claustro
• - Puerta del claustro alto.
Se trata de una portada interior, habitualmente cerrada, que comunica el claustro con el brazo meridional del crucero. Fechada a fines del siglo , atribuida al maestro Juan Pérez&action=edit&redlink=1 "Juan Pérez (maestro) (aún no redactado)"), relacionado con la escuela franco-champanesa").
En el tímpano "Tímpano (arquitectura)") está representada la escena del Bautismo de Cristo; en las dos arquivoltas está representada la genealogía de Cristo, el árbol de Jesé y catorce figuras de profetas; la chambrana exterior está decorada con vegetales y apoya en sendas ménsulas con dos cabezas. La tradición local identifica una de estas dos cabezas con San Francisco de Asís que había visitado Burgos realizando fundaciones.
En las jambas se encuentran esculturas relacionadas con la venida de Jesús; a la izquierda está el grupo de la Anunciación con un ángel sonriente, escultura relacionada con las de la fachada oriental de Reims; en la derecha dos profetas, Isaías "Isaías (profeta)") y David, que anuncian la llegada terrenal de Jesús.
Por jambas y dintel se repite la decoración heráldica con castillos y leones, con reiteración propia del estilo mudéjar, consecuencia de la asociación medieval de Cristo con la monarquía.
Las hojas de madera de la puerta datan de fines del siglo , auspiciadas por el obispo Luis Acuña (1457-1495), cuyo escudo figura, y obra de Gil de Siloé, que trabajó para dicho prelado. De tracería gótica con escenas de la Entrada de Jesús en Jerusalén") y su Descenso al Limbo").
• - Claustro alto.
Desde la antisacristía, por una puerta situada en el muro sur, se accede al claustro alto. El claustro de esta catedral, la “claustra nueva”, es obra de finales del siglo , de planta rectangular algo irregular, con seis arcos en los lados oriental y occidental y siete en los lados norte y sur, y tiene desde sus inicios doble planta, ante la necesidad de salvar el fuerte desnivel existente entre el suelo del templo y la calle de la Paloma "Calle de la Paloma (Burgos)"). El sobreclaustro, o claustro alto, obra del maestro Enrique, es para Vicente Lampérez, “ejemplo señero del arte gótico”, al igual que el claustro de la catedral de Pamplona; sus galerías se cubren con bóvedas ojivales de crucería simple, cuatripartita, y sus grandes ventanales, de arco apuntado, llevan triple mainel y tracería de tres óculos cuadrilobulados.
Es preciosa la ornamentación vegetal de sus arquerías, de sus capiteles y de las arquivoltas de los arcos ciegos de sus muro y, sobre todo, la decoración historiada de sus cuatro pilares angulares, en los que se apoyan otros tantos grupos escultóricos que representan la Anunciación, la Epifanía y sendos grupos de personajes relacionados con la construcción de la catedral, y de los arcos ciegos de la galería norte en los que aparecen estatuas con personajes, o escenas, del Antiguo Testamento, como el Sacrificio de Isaac; de Apóstoles, como San Pedro, San Pablo y Santiago peregrino, y de personajes relacionados con la construcción de la catedral, como el obispo Mauricio y Fernando III el Santo, que aparece ofreciendo el anillo a Beatriz de Suavia. Bajo los arcos ciegos ojivales de los muros laterales de las otras tres galerías se reparten numerosos sepulcros de los siglos al , la mayor parte góticos y renacentistas, pertenecientes a canónigos de la catedral. Entre estos sepulcros destacan por su valor histórico o artístico el románico de la noble doña Godo, madre del mayordomo de Alfonso VIII, fallecida en 1105; el gótico del obispo Mateo Rynal, fallecido en 1259; el gótico del canónigo Juan López del Hospital, del siglo , y el renacentista del canónigo Diego de Santander, del siglo y tallado por Diego de Siloé, y el renacentista del canónigo Gaspar de Illescas, obra de mediados del siglo , atribuida a Juan de Lizarazu, jalonada por dos columnas ajarronadas de orden corintio y compuesta, en el cuerpo superior, de sendos medallones con las efigies de San Pedro y San Pablo, un relieve con la escena del Nacimiento de Cristo y cuatro hornacinas con las estatuas de los Padres de la Iglesia Occidental y, en el inferior, el sepulcro propiamente dicho, con estatua yacente en la tapa y escudos en el frontal, decorado todo con grutescos y florones.
Capilla de Santa Tecla
Situada junto a los pies de la catedral, es la primera de las adosadas a la nave del Evangelio o septentrional (lado izquierdo) y se trata también de la más espaciosa del conjunto de capillas, ya que ocupa cuatro tramos de planta. Su advocación completa es de Santa Tecla y Santiago. Realizada en la tercera década del siglo según proyecto de Andrés Collado y Francisco de Basteguieta, toda ella se acoge al estilo barroco. En su interior destacan el abovedamiento, a base de yeserías policromadas, y el monumental retablo mayor, de estilo churrigueresco y cuyo cuerpo principal contiene escenas del martirio de la santa objeto de advocación. En esta capilla se celebra culto regular, compartiendo programa de oficios con la Capilla Mayor.
Capilla de Santa Ana o de la Concepción
Se emplaza entre la Capilla de Santa Tecla y el brazo septentrional del transepto, ocupando dos
tramos en paralelo a la nave del Evangelio. Construida entre los años1477 y 1488 en el estilo tardogótico propio de la época por Juan de Colonia y su hijo Simón, atesora obras de gran valor artístico: el extraordinario retablo mayor, dedicado al tema iconográfico del Árbol de Jessé y la genealogía de la Virgen, y cuyo elemento principal es el abrazo de San Joaquín y Santa Ana, realizado con su característico virtuosismo por el hispano-flamenco Gil de Siloé entre los años 1486 y 1492; el sepulcro del obispo Luis de Acuña, labrado en alabastro y en estilo renacentista por el hijo del anterior, Diego de Siloé, en 1519; el sepulcro del arcediano Fernando Díaz de Fuentepelayo, gótico flamígero y atribuido a Gil de Siloé; y el retablo de Santa Ana, renacentista-plateresco. El espacio está cubierto con bóvedas estrelladas y se ingresa en el mismo por una reja gótica de Luis de Paredes.
Capilla de San Nicolás
En el muro oriental del primer tramo del brazo norte del transepto, bajo el correspondiente arco del triforio, se abre el arco de acceso a la pequeña capilla gótica de San Nicolás, paralela al primer tramo del brazo norte de la girola y que es la más antigua de la catedral, pues fue fundada en el primer tercio del siglo por Pedro Díaz de Villahoz, capiscol de la catedral fallecido en el año 1230; se cubre con bóveda de crucería simple, octopartita; se ilumina con dos alargadas ventanas ojivales, sin mainel ni tracería; está influenciada en su arquitectura por el tardorrománico cisterciense, recordando a la de las capillas absidales del templo del monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas, y contiene el sepulcro gótico del fundador y un pequeño retablo románico, del siglo , que fue traído, en la década de los veinte del siglo , del expriorato benedictino de Santa María de Mave (Palencia). Este retablo, tallado en madera y policromado, está formado por dos piezas; la inferior, que se cree realizada entre los años 1235 y 1260, es rectangular y que pudo servir de frontal, presentando un recuadro central que contiene un mandorla a la que estuvo adosado un Pantocrátor, hoy desaparecido, y que está rodeada del Tetramorfos, del que falta el león de San Marcos, y dos recuadros laterales en los que, bajo dos series superpuestas de seis arquerías, tres a cada lado, hay un Apostolado, del que faltan cuatro de los Apóstoles y en el que solamente son identificables San Pedro y San Juan; sobre cada serie de arcos hay decoración de castilletes y, en el marco, decoración de rosetas y una bordura de cordón que, teniendo en cuenta además otras diferencias observables entre las dos piezas del retablo, hace suponer que ambas eran independientes. La pieza superior, que se supone realizada entre los años 1280 y 1300, tiene forma pentagonal y está organizada en tres cuerpos, divididos en dos calles los dos inferiores por un arco trilobulado que sirvió de marco a la imagen románica de la Virgen que aún se conserva en el templo de Santa María de Mave; en las dos calles del cuerpo inferior, cobijadas en arcos trilobulados, tres en cada calle, se hallaban, a la izquierda, las figuras de los tres Reyes Magos, de las que solamente se conserva una arrodillada y, a la derecha, las de San José, el ángel de la Anunciación y la Virgen, de las que solamente se conserva la del ángel; en el cuerpo intermedio, también bajo arcos trilobulados pero en espacios apaisados, aparecían las escenas de la Visitación, el Nacimiento, la Huida a Egipto y otra no identificable, de las que solamente se conserva la escena del Nacimiento, con la Virgen en la cama y el Niño sobre ella, tal como aparece tallada en algunos capiteles tardorrománicos, como en el conocido capitel de San Juan de Ortega; el cuerpo superior lo constituyen tres enmarcaciones vacías, triangulares las dos laterales y pentagonal la central. Ambas piezas solamente conservan algún resto de su policromía.
Capilla de la Natividad
La capilla actual es del siglo y se levanta en el espacio que ocupaban dos viejas capillas góticas del , que fueron unificadas bajo una única bóveda renacentista de planta oval construida por los arquitectos Domingo de Bérriz y Martín de la Haya. Esta nueva capilla fue fundada como capilla funeraria por Ana de Espinosa, viuda de Pedro González de Salamanca, quien se había enriquecido en el Perú.
• - Retablo mayor.
Es obra de Martín de la Haya y de Domingo de Bérriz. Se realizó entre los años 1580 y 1585. Consta de un gran arco en piedra con abundante decoración escultórica que enmarca la obra en madera, que sigue el mismo estilo romanista de los hermanos de la Haya en el retablo principal de la catedral, labrado unos años antes. Fue policromado por el dorador Juan de Cea.
• - Sillería.
La sillería de la capilla fue labrada igualmente por Martín de la Haya. Es de estilo renacentista y de gran calidad.
• - Tríptico.
En 2022 se atribuyó al pintor flamenco Jan Sanders van Hemessen un tríptico. La tabla central representa a Cristo con la cruz y es una versión de una pintura de Sebastiano del Piombo que Van Hemessen pudo conocer en Italia. Las laterales representan a Santiago Apóstol (tema recurrente en las pinturas destinadas a clientes españoles) y al mercader mandatario del cuadro, Pedro González de Espinosa, que en un repinte posterior fue transformado en un san Pedro.[8].
Capilla de la Anunciación
La capilla de la Anunciación, o de San Antonio Abad, de planta hexagonal, es una de las primitivas capillas del siglo , está ya documentada en tiempos del obispo García Gudiel (1276-1280), se cubre con bóveda de crucería simple de seis nervios, sirvió de enterramiento a algunos miembros del capítulo y a algún obispo y, en la primera mitad del siglo , fue cedida al canónigo Juan Martínez de San Quirce quien, en 1541, encargó el retablo manierista que hoy la preside y que fue realizado por el escultor Juan de Lizarazu y por el pintor y dorador Lázaro de Azcoitia.
Fue terminada su restauración en 2012.
Capilla de San Gregorio
Llamada de San Juan hasta finales del siglo , tiene planta de pentágono achatado y es la última de la vuelta septentrional de la girola, pareja a la Capilla del Condestable. Contiene un retablo barroco de tres cuerpos y tres calles consagrado a la Virgen, así como un lienzo, el Martirio de San Pedro, atribuido a Mateo Cerezo, quien se inspiraría en un original de Guido Reni. Sin embargo, los objetos de más valor son dos sepulcros góticos del siglo pertenecientes a los obispos Gonzalo de Hinojosa (muerto en 1327) y D. Lope de Fontecha (1351), quien son representados con bultos yacentes en arcosolio. Estas tumbas eclesiásticas muestran una rica iconografía muy informativa sobre las costumbres y los ritos funerarios de la época. Actualmente (2008) esta capilla está cerrada a las visitas por labores de rehabilitación.
Sacristía Mayor
Encajonada entre el lado meridional de la girola, la Capilla de San Juan Bautista y Santiago, la galería septentrional del claustro bajo y la Capilla de San Enrique se encuentra la Sacristía Mayor de la Catedral, a la que se ingresa por un vestíbulo o antesacristía desde la nave. Se trata de un espacio casi circular construido entre los años 1762 y 1765 en estilo barroco rococó siguiendo planos del jerónimo Fray Antonio de San José Pontones. La arquitectura con cúpula elíptica de seis gajos y linterna así como la abigarrada decoración con yeserías, dedicadas al tema de la Coronación de la Virgen como Reina del Cielo, se deben al maestro carmelita fray José de San Juan de la Cruz"). La policromía es posterior, del año 1870. El fastuoso mobiliario, integrado por cajonería, retablos sin dorar, tallas y cuadros, constituye igualmente un exponente del barroco final del siglo . Rococó por los cuatro costados, esta sacristía fue objeto de duras críticas por el académico neoclásico Antonio Ponz. Además este mobiliario está adornado con pequeñas pinturas de Luca Giordano.
Capilla de San Enrique
A continuación de la puerta del claustro, se halla el acceso a la capilla de San Enrique, o del Ecce Homo, adosada y paralela a los dos primeros tramos del brazo sur de la girola y que es el resultado de una reforma realizada por los maestros Juan de la Sierra Bocerraiz y Bernabé de Hazas, en 1674, a instancias del arzobispo Enrique Peralta y Cárdenas, y que convirtió en una sola capilla las antiguas capillas de Santo Tomás de Canterbury, o del Ecce Homo, y de la Magdalena y San Andrés. La estancia se cubre con dos cúpulas, semiesférica la de la cabecera y octogonal la de los pies. Contiene en el testero un retablo barroco con la talla de San Enrique emperador germánico del siglo , santo patrono del prelado mecenas, y presidido por una hermosa talla del Ecce Homo, obra anónima realizada en Amberes hacia el año 1500; esta imagen ya se hallaba en la capilla antes de la reforma y era muy venerada por los burgaleses, sobre todo en tiempos de grandes calamidades. También se hallan en esta capilla otro retablo barroco, conteniendo las tallas de San Andrés y Santa María Magdalena; el sepulcro del arzobispo Enrique Peralta, con estatua orante de bronce; los sepulcros de los canónigos Juan García de Medina de Pomar, de mediados del siglo , y Juan Fernández de Abaunza, de mediados del ; dos lápidas funerarias, correspondientes a sendos obispos de Oca, y un órgano “positivo” exento, del siglo .
Capilla de la Visitación
Frente a la puerta del claustro alto, en el muro occidental del brazo del crucero se abre el arco de acceso a la capilla de la Visitación, cerrado con reja gótica de finales del siglo , obra que se atribuye al maestro Bujil, y constituye la reja más antigua de la catedral.[9] La capilla de dos tramos, cubierto el primero con bóveda de crucería estrellada de cuatro puntas, fue realizada, entre los años 1440 y 1442, por Juan de Colonia, por encargo del obispo Alonso de Cartagena, hijo de su predecesor Pablo de Santa María. El sepulcro gótico del obispo se halla en el centro de la estancia, con túmulo de piedra, realizado probablemente por Juan de Colonia, y estatua yacente de alabastro, tallada probablemente por Gil de Siloé con primorosa ornamentación del gótico florido que se manifiesta claramente en las vestiduras y que recuerda la de las tumbas del rey Juan II y de su esposa en la cartuja de Miraflores. En el suelo, junto a la verja de acceso está sepultado el humanista conquense Juan Maldonado "Juan Maldonado (humanista)"), capellán de esta catedral fallecido en 1554; también en el suelo están enterrados el arquitecto alemán Juan de Colonia, fallecido en 1481, y su esposa María Fernández; en los muros laterales hay arcosolios góticos, con los sepulcros de familiares del prelado, y cuelgan algunos lienzos, entre ellos, uno de Carlos Luis Ribera, del año 1890, que representa a los Reyes Católicos ante Granada, antes de la conquista, y en el que los personajes manifiestan una gran expresividad que es visible también en sus manos; preside el testero un buen retablo barroco clasicista que, en 1653, sustituyó a otro gótico y que contiene pinturas inspiradas en el renacimiento italiano y referidas a San Juan Evangelista y a la vida de la Virgen, ocupando la calle central, una que representa la Visitación y otra en la que aparecen la Virgen y el Niño.
Capilla de San Juan de Sahagún
Contigua al brazo meridional del transepto y de reducidas proporciones, recibe este nombre desde 1765, cuando se dedicó al santo agustino que había sido canónigo de la catedral burgalesa. Anteriormente, el espacio recibió las denominaciones de Capilla Santa Catalina y Capilla de los Rojas, en recuerdo de la familia fundadora, cuyos escudos decoran las dos bóvedas de la cubierta, una de crucería sencilla y la otra de crucería compuesta con terceletes. El retablo, de estilo rococó y dorado, fue realizado en 1765 por Fernando González de Lara siguiendo trazas de José Cortés. En la parte central del mismo se colocó la imagen del santo titular de la capilla, obra de Juan Pascual de Mena (1770), y en el ático, el relieve de la Visión de San Pedro en Jaffa, de Manuel Romero Puelles. Durante mucho tiempo esta capilla albergó un confesonario neogótico que fue utilizado por el canónigo penitenciario "Penitenciario (presbítero)") para las confesiones a los fieles. Desde aquí parte también una estrecha escalera de caracol que sube hasta el triforio.
Capilla de las Reliquias
Tiene su acceso por la Capilla de San Juan de Sahagún y ocupa el quinto tramo de planta en el lado de la Epístola. Fue diseñada por el arquitecto carmelita fray José de San Juan de la Cruz") y construida entre los años 1761 y 1763 por Fernando González de Lara en estilo rococó, con yeserías de San Juan de Sahagún, San Telmo, San Julián, San Indalecio, Virtudes y Alegorías. Los tres retablos-relicarios de su interior, diseñados también por fray José, albergan, en bustos, arquetas y tecas, la colección de reliquias de la catedral, correspondientes a santos y santas anteriores al siglo , y sustituyen al viejo armario-relicario pintado por Alonso de Sedano y el Maestro de los Balbases, que actualmente se exhibe en el Museo Catedralicio. Esta pequeña pero abigarrada capilla contuvo también dos bellas tallas góticas, la Virgen de la Oca, del siglo , y la Virgen del Milagro, del siglo , hoy expuestas ambas en la capilla-museo claustral de Santa Catalina.
Capilla de la Presentación
La capilla de la Presentación y la Consolación, también llamada de San José o de la familia Lerma Polanco"), fue edificada entre los años 1519 y 1524 a iniciativa del canónigo Gonzalo Díaz de Lerma Polanco para que le sirviera de capilla funeraria así como a la de su hermano Alonso de Lerma Polanco y su sobrino Juan de Lerma Polanco, uno de los patronos de la capilla. La arquitectura, de estilo tardogótico, se debe a Juan de Matienzo, quien se inspiró en la Capilla del Condestable para levantar una planta central con bóveda estrellada calada. Cuenta con varios sepulcros gótico-renacentistas, entre los que destaca, exento, el del fundador, Gonzalo de Lerma, cuyo bulto fúnebre fue esculpido por Felipe Bigarny con gran realismo. Destaca en el retablo principal de estilo neoclásico el cuadro de la Sagrada Familia de Sebastiano del Piombo, traído de Italia por el propio canónigo, obra pictórica de gran valor. Una reja renacentista de Cristóbal de Andino separa el espacio de la nave.
Capilla del Santísimo Cristo de Burgos
Con forma de larga cruz latina y primera de las adosadas a la nave de la Epístola, ocupa una de las pandas del primitivo claustro, del que conserva arquerías góticas. El interior del acceso contiene una portada gótica de la segunda mitad del siglo , en cuyo tímpano figura una escultura sedente de la Virgen con el Niño.
En la cabecera se exhibe la imagen del Santísimo Cristo de Burgos "Santo Cristo de Burgos (Catedral de Burgos)"), que hasta la Desamortización del año 1835 fue propiedad del Real Monasterio de San Agustín, situado extramuros de la ciudad. Se trata de una imagen milagrera, muy venerada desde antiguo, ya que los mercaderes burgaleses fundaron capillas bajo su advocación en Brujas y Amberes, y los agustinos extendieron su devoción por toda España e Hispanoamérica: prácticamente no había catedral que no tuviera una capilla consagrada a él, y su culto se multiplicó con grabados y láminas, popularizándose su iconografía de largas melenas, cuerpo ensangrentado y, sobre todo, unos faldones que le cubren casi por entero las piernas.
La imagen data del siglo y es de gran realismo, al estar articulado, contar con cabellera y barba humanas, y estar el cuerpo de madera forrado de piel de vacuno que simula la humana. Numerosos viajeros, historiadores y escritores han descrito este Cristo y han reflejado la enorme devoción y emoción que suscitaba, entre otros, Andrea Navagero, Santa Teresa de Jesús, Agustín Moreto, Enrique Flórez, Jean-Paul Sartre o Rafael Alberti.[10].
Una leyenda atribuye la autoría a Nicodemo, que lo habría modelado sobre el cuerpo de Jesús al bajarlo de la Cruz. Otra leyenda, escrita por León de Rosmithal de Blatna entre los años 1465 y 1467, dice que el Cristo había sido hallado hace 500 años, cuando unos marineros burgaleses encontraron un galeón vacío donde solo había una caja con ese Cristo y unas tablas que decían que fuese cual fuese la costa a la que llegase pusieran la imagen en un lugar decoroso. De este modo, tomaron la imagen y la llevaron a Burgos.[11].
Este Crucificado debió ser realizado en Flandes o en el norte de Alemania, y guarda un gran parecido estilístico con otro Cristo famoso, este yacente, el Santísimo Cristo del monasterio de las Claras "Monasterio de Santa Clara (Palencia)") de Palencia. Según otra leyenda, el Cristo de Palencia fue encontrado flotando en el mar por un vigía de la flota de Alfonso Enríquez "Alfonso Enríquez (almirante de Castilla)"), almirante de Castilla, entre los años 1407 y 1410.[11].
El retablo actual, de estilo neogótico, fue diseñado por Vicente Lampérez. En la capilla se conservan también numerosos sepulcros, algunos procedentes del viejo claustro del siglo y otros modernos, del , como el del canónigo Barrantes, obra asimismo de Lampérez. A un lado del presbiterio se muestra una escultura pétrea de la Virgen con el Niño fechable en el siglo . Esta capilla devocional, como la de Santa Tecla que se sitúa justo en frente, en el lado del Evangelio, en su caso consagrada al oficio regular, está separada del circuito turístico de la Catedral y permanece abierta de continuo a los fieles, que acceden a orar en ella por la portada occidental de Santa María.
Capillas claustrales y Museo Catedralicio
En el ángulo noroccidental de las galerías del claustro alto, entre el primer arco de la galería norte y el primero de la galería occidental, se halla la capilla gótica de San Jerónimo, o de Mena, construida por Juan de Vallejo, en 1545, con planta cuadrada cubierta con bóveda de crucería estrellada, a instancias del canónigo Francisco de Mena, fallecido en 1553 y cuyo sepulcro renacentista, con estatua yacente y un precioso relieve policromado que representa la Venida del Espíritu Santo, se halla adosado al muro derecho; preside la estancia un buen retablo manierista, atribuido a Diego Guillén, influenciado por las tallas del retablo mayor de la catedral, y que consta de tres cuerpos y cinco calles, ocupando la calle central, coronada por la figura del Padre Eterno, el grupo escultórico del Entierro de Cristo y las tallas de San Jerónimo penitente y de Cristo atado a la columna.
En la zona sur de la galería oriental del claustro alto se abre la portada de la capilla del Corpus Christi, portada gótica de arco ojival cuyo tímpano está decorado con un relieve en el que aparece una Deesis, un Cristo Juez rodeado de cuatro ángeles portando los símbolos de la Pasión y acompañado de la Virgen y San Juan, mientras que en el dintel aparecen los mecenas de la capilla, el noble Juan Estébanez Castellanos y su esposa, arrodillados a uno y otro lado de su escudo. La capilla fue construida hacia el año 1373, se cubre con dos tramos de bóvedas de crucería simple, octopartitas, y contiene el sepulcro de un hijo del fundador, Garcí Fernández de Castellanos, fallecido en 1375 y cuya estatua yacente sobresale escasamente del pavimento; la escalera de acceso al Archivo, adosada al muro sur y realizada por Martín de la Haya en 1596; los sepulcros de Garcí Fernández Manrique, primer conde de Castañeda (Cantabria), fallecido en 1439, y de su esposa Aldonza Téllez de la Vega, en sendos arcosolios, bajo la citada escalera; el sepulcro de Miguel Esteban de Huerto, fallecido en 1283, y de su esposa Ucenda, fallecida en 1296, situado a la altura del descanso de la citada escalera, bajo un arcosolio conopial angrelado; el llamado Cofre del Cid, arcón medieval que según la tradición fue empleado por el héroe castellano para engañar a los judíos de Burgos, pero que estuvo destinado a guardar los documentos del cabildo y que cuelga en el muro izquierdo de la estancia entre dos escudos de Castilla, y finalmente, dos grandes cantorales del siglo y algunas pinturas y tallas posteriores.
El Archivo está situado sobre la capilla del Corpus Christi y sobre la contigua sala capitular moderna. Custodia una importantísima documentación que abarca desde el siglo al y en la que destacan el documento fundacional de la abadía y del Infantado de Covarrubias, del 978; un privilegio de Sancho II de Castilla, del año 1068, por el que se restaura la diócesis de Oca; la carta de arras del Cid, del año 1074; un privilegio de Alfonso VI, del año 1075, por el que se traslada a Burgos la sede de la diócesis de Oca; un documento del concilio de Husillos, del año 1088, que fija los límites de las diócesis de Burgos y de Burgo de Osma; una bula del papa Urbano II, del año 1095, confirmando el traslado a Burgos de la sede de Oca; un privilegio de Alfonso VIII, del año 1162, regulando las faenas de la vendimia, y un privilegio de Fernando III, del año 1221, compensando al obispo Mauricio por su viaje a Alemania para concertar la boda del monarca con Beatriz de Suavia. También custodia el Archivo valiosos códices, como la (hacia 910-914), el de Paulo Diácono y las del abad Smaragdo (siglo ), el de Guillermo de Perault (siglo ), la (finales del siglo -principios del , con notas marginales atribuidas a Pablo de Santa María) y la (1494). Igualmente, el archivo custodia más de una docena de incunables, una Biblia Políglota de Alcalá (hacia 1514-1517), varias ediciones príncipe y 253 ediciones del .