Casa Vanna Venturi
Introducción
La casa Vanna Venturi es una de las primeras obras destacadas de la arquitectura posmoderna. Está situada en Chestnut Hill&action=edit&redlink=1 "Chestnut Hill (Filadelfia) (aún no redactado)"), a las afueras de la ciudad de Filadelfia (EE. UU.). Fue diseñada por el arquitecto Robert Venturi para su madre, Vanna Venturi, y construida entre los años 1962 y 1964.[1] La casa fue vendida en 1973 adquiriendo desde entonces un carácter privado. Cuenta con cinco habitaciones y unos 30 pies (9 m) de altura desde el nivel del suelo hasta la parte superior de la chimenea. Tiene una fachada monumental, efecto que se consigue mediante la manipulación intencionada de los elementos arquitectónicos que indican la escala de un edificio.[2] El historiador de la arquitectura Vincent Scully lo describió como "el más grande pequeño edificio de la segunda mitad del siglo XX".[3].
La clienta y el arquitecto, madre e hijo
En 1962, la señora Vanna Venturi encargó a su hijo, el entonces joven y prometedor arquitecto, Robert Venturi, el proyecto de una casa en Chestnut Hill (Filadelfia). Esta casa, aun siendo una de sus primeras obras, es compleja y contradictoria tanto en sus aspectos formales como funcionales y pronto vino a ser una plataforma desde la cual Venturi alcanzó un reconocimiento internacional. La casa Vanna Venturi ha servido de referente a la arquitectura contemporánea.
El diseño de la "Casa de la Madre", como Robert la denomina con frecuencia, se vio afectada por las ideas de Vanna como clienta, cuyas necesidades había que cumplir, y también como madre que ayudó a desarrollar el talento y la personalidad del arquitecto. Vanna era feminista, socialista, pacifista y vegetariana, con una vida intelectual activa. Nació de padres inmigrantes italianos en Filadelfia en 1893.
Junto a una casa del siglo XIX
En 1959, Robert, el padre del arquitecto, murió, dejando a su esposa el dinero suficiente para construir la casa y vivir cómodamente. Los diseños para la casa de Robert, Jr. fueron evolucionando a lo largo de cuatro años, pero el arquitecto tuvo solo dos desacuerdos fundamentales con su clienta. Cuando el trabajo estaba cerca de tres cuartos completo, miró a la tradicional casa decimonónica contigua y comentó "Oh, ¿no es esa acaso una casa hermosa?". También rechazó el suelo de mármol en el comedor, por considerarlo ostentoso, pero finamente cedió ya que la casa estaba a punto de ser terminada.