Casa del Pueblo
Introducción
Casa del Pueblo es el nombre que se le dio en España a las sedes de la agrupación política del PSOE.[a][1] El nombre sigue el modelo original francés del siglo para centros obreros («Maison du peuple»), y tomando como ejemplo la abierta en Bruselas "Casa del Pueblo (Bruselas)") en 1898.
Ha quedado documentada la existencia de aproximadamente 900 casas del pueblo a lo largo de todo el territorio de España con anterioridad a la Guerra Civil, dato que situaba a ese país en el quinto lugar europeo en número de centros. A lo largo del siglo fue sustituido en muchos casos por «Casa de la Cultura».
Además de centro de reunión, se proyectó como espacio pedagógico contra el analfabetismo obrero y base de transición para el acceso a las universidades populares.
Destaca la actividad de la Casa del Pueblo de Madrid o de La Arboleda, Trápaga, Vizcaya, entre otras.
Historia
Contenido
El precedente social y físico de las casas del pueblo serían los centros obreros que a finales del siglo acompañaron al proceso de propagación del socialismo en España, siendo así habitual que allí donde había una agrupación política o sindical de esta línea ideológica se constituyera una Casa del Pueblo. La primera –en el contexto enunciado– fue fundada en Montijo (Badajoz) "Montijo (Badajoz)") en 1901,[2] y la segunda en Alcira (provincia de Valencia) en 1903.
En 1908 los obreros madrileños tras haberse instalado en las calles Jardines, Bolsa y Relatores pudieron comprar el palacio duque de Frías y de Béjar en la calle del Piamonte;[3] que inauguró Pablo Iglesias el 28 de noviembre de 1908 como local para la reunión y educación del pueblo de Madrid:.
"Los obreros han comprado su palacio. [...] Total, las trescientas mil pesetas en que se tasó la casa no eran gran cosa. Millares de jornadas de trabajo, infinitos sacrificios, un poco menos de pan y de alegría; pero al cabo el pueblo iba a tener su casa en el mismo lugar en que el duque de Frías tuvo su palacio. El sacrificio estaba compensado."[4].
Un centenar de asociaciones representantes de 30.000 obreros se domiciliaron así como las afiliadas a la Unión General de Trabajadores en su nueva propiedad colectiva en la que disponían de servicios sanitarios en régimen de mutualidad obrera (primitivo seguro médico para trabajadores con dispensario gratuito de medicinas para los afiliados), biblioteca, orfeón, cuadro artístico, grupo deportivo, cooperativa, teatro y salón-café.[5] Acogió a cerca de 35 000 obreros y campesinos de la capital de España y los pueblos aledaños llegando en 1930 a contar con 250.000 afiliados y más de ciento diez sociedades, asociaciones y federaciones.[4].