Salud como estado liminar
Paralelamente, estas cartografías abordan la salud no solo como la ausencia de enfermedad, sino como un equilibrio dinámico. Trabajan en hacer ver, dar apariencia, visibilizar la salud en su sentido amplio como un estado liminar o estado umbral, que opera siempre por un equilibrio en medio de un entorno de dificultad, de conflictividades y de irresoluciones, de cualquier índole, sean fisiológicas, sociopolíticas o ecológicas, intentando favorecer un equilibrio corporal y mental. Habría que entender entonces la salud de este modo: como un proceso o como una red de procesos permanentemente inacabados de entropía y homeostasis, donde intervienen factores tanto endógenos (causas internas) como exógenos (causas externas), de cualquier escala; abarcando desde el ámbito de lo anónimo, el espacio vital, la familia, los cuidados personales, hasta lo más colectivo o global.
Cuidados y Ética
Es necesario saber qué significa cuidar hoy en día y sobre todo en un mundo en él coexisten seres tanto vivos como no vivos y son de necesidad conjunta. La principal idea para sanar y cuidar el planeta, cualquier vida y cualquier cuerpo, planteando una ética basada en los cuidados con un nosotros complejo y de ciclo abierto que implique a cualquier ser vivo o no vivo. La propuesta de una ética especulativa de los cuidados necesita un cambio de pensamiento, que implica no solo pensar en los cuidados, sino a pensar cuidando, descentrando a lo humano.
De hecho, Donna Haraway se refiere a las string figures como patrones de una narración multiespecies, poblada de habitantes de una tierra herida, en que la cuestión del cuidado no se refleja tan en la restauración de un entorno pasado, primordial, sino en unas posibilidades de recuperación parcial y del poder sobrevivir juntos, todas las especies, humanas y no. Es la condición que define su “staying with the trouble”,[22] permaneciendo en la incertidumbre, en las turbulencias.
Suponiendo en la realidad que hay siempre un sujeto activo, el cuidador, sobre otro sujeto en situación de desventaja, que necesita los cuidados, plantea una cuestión muy delicada respecto a la ética del comportamiento.
La plataforma Ethics of Care nace para compartir opiniones sobre el buen cuidado, que reúne intercambios académicos, blogs de actualidad, reseñas de libros, exposiciones y películas.
Una aportación importante en su red es la serie de encuestas para países, actualmente realizada por Canadá, Japón y España. Ofrecen una mirada sobre donde estamos, y para donde vamos, respecto a la ética del cuidado relativamente a diferentes enfoques y a un ámbito interdisciplinario: sociología, filosofía, derecho, economía, política y sanidad.
Elena Pulcini, en su Care of the World,[23] discute cómo las nuevas patologías del individualismo ilimitado o auto-obsesión generan conflictos que se traducen en un miedo al mundo. Ella promueve una metamorfosis del miedo, que puede restaurar una conciencia de la vulnerabilidad y convertirse en la condición previa para la acción moral. Esta nueva perspectiva de responsabilidad, en la que el estrés se traslada a un sujeto relacional capaz de responder y cuidar del otro, abre a la exploración de un nuevo paradigma de justicia.
Papel femenino
Históricamente, en el imaginario colectivo y en la literatura, la concepción de cuidado ha vuelto a la figura de la mujer, como madre y curadora del hogar. Esta carga, recaída exclusivamente sobre los hombros de la madre-curadora, ha producido, con el paso de las épocas y la emancipación de la mujer, numerosos movimientos y teorías enfocadas en el rol de género no discriminatorio.
La artista Louise Bourgeois presenta formalmente y simbólicamente la dualidad de género, caracterizando la forma del cuidado en la representación de espacios arquitectónicos con una temporalidad y espacialidad referida al cotidiano, armada por su cuerpo, que estremecido, convierte sí mismo en el hogar. Según la artista, «en Francia la mujer es siempre madre». En su serie Femme Maison, las mujeres aparecen en un cuerpo fragmentado y mutilado de brazos, encerrados en una estructura “hogar-cárcel”, que encarcela y protege al mismo tiempo. En la serie 10 am is When you Come to Me, al aparecer de la tercera mano, en el encuentro de intimidad con su asistente, exprime una forma de cuidado en cierto sentido, desvinculado de la concebida estrechamente relacionada con el constituido papel femenino en el hogar, casi fuera una evolución.
Remontándonos en la historia, los manuales del siglo sobre el cuidado en el embarazo, escritos por las matronas europeas, son testimonios de cómo los cuidados impregnados en creencias populares son el origen de la evolución hacia la ciencia actual en el ámbito.[24] Las matronas o comadronas representan un germen de un movimiento humanizador en la administración de cuidados en el embarazo, parto y puerperio en un momento de lucha por el dominio con los varones médicos y cirujanos. Imprimen con su trabajo y sus escritos una manera de cuidar a las mujeres en el embarazo basada en el respeto a su fisiología, lo que las distanció de la práctica asistencial de los varones e hizo que su legado perdure a través de los siglos.
Hoy, un reef de corales bordados, una práctica femenina, materializa la cultura del cuidado a través de aquellas mismas mujeres que se convierten en su representación, además en preservación del entorno, no sólo humano sino animal (y mineral). El Crochet Cora Reef], un proyecto de las gemelas Margaret y Christine Wertheim, interconecta matemática, biología marina, prácticas artísticas feministas y artesanía para producir paisajes de coral a gran escala. Se basa en la técnica del "crochet hiperbólico", donde un código de algoritmo simple es capaz de producir formas bordadas representaciones de geometría hiperbólica.