Las mega-zonas de intercambio de comercio
La OMC fue constituida en 1994 para conseguir, mediante rondas de negociaciones multilaterales, eliminar o reducir progresivamente las barreras arancelarias y no arancelarias que obstruyen el comercio mundial, en una óptica de mercado del libre comercio. La OMC está compuesta por 164 miembros,[30] los cuales tienen que tomar las decisiones juntamente en la dirección ya mencionada. La norma de funcionamiento permite a los miembros de obtener el derecho al veto, aplicando la regla un país, una voz. Esta hace difícil lograr algún acuerdo, debido a intereses geopolíticos y económicos heterogéneos e incluso antagónicos, entre los estados.[31] Es con la intención de reducir las barreras comerciales globales que se celebró la novena conferencia de Bali (en Indonesia), en la cual los 159 miembros tenían que conseguir un acuerdo unánime, que finalmente se logró el 7 de diciembre del 2013. La cumbre de Bali estuvo a punto de fracasar por la exigencia de Cuba, que condicionó el cierre del acuerdo al levantamiento del embargo de los Estados Unidos sobre la isla caribeña. Así, el 21 de marzo del 2016 se anunciaba a la prensa que el presidente de los EE.UU. visitaría Cuba para oficializar el levantamiento del embargo, cosa que trajo bastante expectativa a la prensa.[32].
Ahora bien, el acuerdo no acabó de satisfacer a todo el mundo, entre otros estados, la China que se mueve "con aires de gran potencia económica", según informa el diario AHORA. Las expectativas puestas por ciertos estados, han traído a nuevas mesas de negociaciones, como por ejemplo entre Singapur y los EE.UU.. "En este sentido, la China, siendo el primer exportador y segundo importador del mundo, necesita una apertura más grande de los mercados exteriores para favorecer sus exportaciones, a pesar de que protege su mercado interior, cosa que no parece entrar en el marco de la OMC. No le hacen falta negociaciones multilaterales complejas, dado que posee un saco enorme de divisas," según informa el diario AHORA, y esto es una buena herramienta de convencimiento, hecho que trae a negociaciones directas entre países sin pasar por la OMC. En este sentido, de acá que la China ha emergido como una potencia comercial ante la UE y los EE.UU., diferentes rivalidades han surgido, visibilizantes en el ámbito del comercio. Por todo ello, países de todo el mundo han estado elaborando individualmente tratados de intercambio comercial entre mega-zonas, es decir, entre conjuntos continentales. Estos están sirviendo como herramienta de rivalidad entre potencias que aspiran a establecer su propio poder blando.
Inspirándose en la Unión Europea, los estados asiáticos intentan formar desde 1967 una asociación de estados bajo las siglas ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), que ha conseguido federar en 2016 a cerca de 10 países, entre los cuales los miembros fundadores son Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur y Tailandia. La ASEAN representaba en 2016 un tercio del Producto Interior Internacional con cerca de 1000 millones de consumidores. La potencialidad de esta mega-zona de libre comercio se entiende después de las negociaciones establecidas entre Australia, Nueva Zelanda, India, China y Japón. La ASEAN ha logrado un tratado de comercio de libre circulación de productos con dichos países, denominado Regional Comprehensive Economic Partnership (RCEP), el cual rivaliza al océano Pacífico con los EE.UU..[33].
Ante el acuerdo del RCEP, los EE.UU. pusieron en marcha el TPP (siglas de Trans-Pacific Partnership; Asociación Transatlántico-Pacífico), que establece el libre comercio entre Japón, Vietnam, Malasia, Singapur, Brunéi, Nueva Zelandia, Australia, Canadá, Estados Unidos, México, Perú y Chile. La propuesta de acuerdo se inició en 2005 y concierne el 11% de la población mundial, afectando el 40% del PIB internacional y el cuarto de los intercambios. Esta mega zona de libre comercio se añadiría a dos zonas más, la TAFTA o TTIP y la CETA, con las cuales los EE.UU. pretenden mantener su poder blando y hacer frente al chino.[34].
La CETA o Comprehensive Economic and Trade Agreement, en español Acuerdo Integral de Economía y Comercio, son las siglas con las cuales se conoce el acuerdo de comercio libre entre la Unión Europea y el Canadá, los cuales iniciaron las negociaciones en 2009 y las finalizaron al 2014, con modificaciones posteriores, derivadas a las polémicas suscitadas en Europa por la TTIP (ved más a continuación). El acuerdo representa un cuarto del PIB mundial, el 7,5% de la población mundial y el 20% de intercambios comerciales. Potencialidad a la cual se tiene que añadir los números relativos a la Alianza Transpacífica (ved más al anterior).
La TTIP representa la mitad del PIB mundial, el 30% de los intercambios internacionales y el 11,5 % de la población. Aun así, la TTIP no es aceptada por todo el mundo visto, en primer lugar, el secretismo con que se han hecho las negociaciones, cosa que ha disgustado a la opinión pública europea y organizaciones no gubernamentales, entre otras. Tampoco agradan los mecanismos de resolución de diferencias entre estados y multinacionales. La TTIP apuesta por los llamados Tribunales de Arbitraje Privados, que según puede informar la prensa, pueden cuestionar la soberanía de los estados, haciendo plegar un estado si este no cumple con las normativas de la TTIP, raíz de un posible conflicto multinacional, más cuando alguno ve sus beneficios puestos en peligro por Leyes aprobadas por los parlamentos europeos o la UE. Además, tampoco acaban de gustar las normas que establece la TIPP en cuanto al control alimentario de productos europeo, así mismo, las rebajas de condiciones en términos de derechos laborales. Por ejemplo, la TIPP rebajaría ciertas exigencias para que productos transgénicos, entre otros, pudieran circular por el mercado europeo.[35][36] Greenpeace se ha mostrado mucho en contra de la TAFTA y ha ido difundiendo información a medida que han ido avanzando las negociaciones.[37].