Críticas
Los argumentos de quienes se oponen a la dispersión urbana enfatizan más en temas concretos como la salud y las cuestiones ambientales que en la vitalidad misma de este tipo de vecindarios y las consecuencias urbanísticas para la ciudad en su conjunto.
• - Salud e impacto ambiental. La expansión urbana se asocia a una serie de efectos negativos en el medio ambiente y la salud pública, resultado de una mayor dependencia de los automóviles. Sin embargo, estas críticas son mitigadas por quienes argumentan que la dispersión genera nuevos polos de desarrollo en las ciudades y crea fuentes de trabajo. Asimismo, muchas personas prefieren vivir cerca de su lugar de negocio que está cada vez más lejano al centro de las zonas urbanas.
• - Aumento de la contaminación y dependencia de los combustibles fósiles. Desde los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el uso vehículos particulares se volvió generalizado, contribuyendo a aumentar la contaminación del aire. En promedio, los residentes suburbanos generan más contaminación y emisiones de carbono que sus homólogos urbanos debido a los mayores tiempos de conducción.[2].
• - Aumento del tráfico y los accidentes de tránsito. Una fuerte dependencia de los automóviles contribuye al aumento de los embotellamientos de tráfico en los accesos a la ciudad, así como los accidentes de automóvil, las lesiones a peatones, y la contaminación del aire. Los accidentes de tránsito son la principal causa de muerte para los estadounidenses entre las edades de cinco y veinticuatro años y una de las principales causas de muerte en todos los grupos de edad.[9] Los residentes de zonas más extensas se encuentran en mayor riesgo de morir en un accidente de auto.[10].
• - Aumento de la obesidad. El American Journal of Public Health y el American Journal de Promoción de la Salud, han declarado que existe una relación significativa entre la dispersión urbana, la obesidad y la hipertensión.[5] Presumiblemente, porque pasan más horas sentados conduciendo sus automóviles y porque tienden a caminar menos que las personas que viven en el centro.
• - Disminución del capital social. La expansión urbana puede ser en parte responsable de la disminución del capital social en los Estados Unidos. Los barrios compactos pueden favorecer eventuales interacciones sociales entre los vecinos, al mismo tiempo que la expansión de baja densidad crea barreras a esa interacción. La dispersión tiende a sustituir los espacios públicos como parques por espacios privados, tales como clubhouses y otros lugares de acceso restringido. Los residentes de los barrios en expansión rara vez caminan o toman el transporte público, lo que reduce las oportunidades de estar en contacto cara a cara con sus vecinos.[6].
• - Disminución de la tierra y la cantidad y calidad del agua. Debido a la mayor cantidad de suelo necesario para la construcción de los suburbios en expansión en comparación con los barrios urbanos tradicionales, más tierras de cultivo y hábitats de vida silvestre son desplazados por habitante. Como la cubierta forestal se borra y es reemplazada por las nuevas urbanizaciones, la lluvia es absorbida en forma menos eficaz por el suelo y los acuíferos subterráneos.[2] Esto amenaza tanto la calidad como la cantidad de los suministros de agua potable. La dispersión aumenta el agua de lluvia que se mezcla con la gasolina y el escurrimiento de aceite de aparcamientos y carreteras. La dispersión de fragmentos de la tierra que aumenta el riesgo de que especies invasoras se extiendan por el resto del hábitat natural.
• - Aumento de los costos de las infraestructuras. Vivir en una urbanización más grande y más extendida hace que el tendido y mantenimiento de los servicios públicos sea más costoso. El uso masivo del automóvil en desmero del transporte público obliga a los planificadores de la ciudad a construir grandes carreteras y estacionamientos. La prestación de servicios como el agua, el alcantarillado y el tendido de redes eléctricas es también más caro por hogar en zonas menos densas.[11].
• - Aumento de los costos y tiempos de transporte personal. Los residentes de zonas de baja densidad gastan una mayor proporción de sus ingresos en el transporte hacia sus lugares de trabajo que los residentes de las zonas de alta densidad.[12] Así mismo los trabajadores deben pasar varias horas desplazándose o viajando en automóvil desde o hacia sus hogares.
• - Calidad de vida. La calidad de vida se ve erosionada por los estilos de vida que promueve la dispersión urbana. Duany y Plater-Zyberk creen que en los barrios tradicionales, la proximidad del lugar de trabajo o vivienda con tiendas, restaurantes y cafés son un componente esencial para el éxito del equilibrio de la vida urbana. Además, afirman que la cercanía del lugar de trabajo a los hogares también da a la gente la opción de caminar o ir en bicicleta al trabajo o la escuela y que sin este tipo de interacción entre los diferentes componentes el patrón de vida urbana rápidamente se desmorona. James Howard Kunstler ha argumentado que la estética de los entornos suburbanos los vuelve "lugares por los que no vale la pena preocuparse", y que estos carecen de sensación de identidad y de historia.
• - Segregación. Algunos culpan a este tipo de suburbios de promover una tendencia a homogeneizar la sociedad y la cultura, llevando a personas con raza, antecedentes o nivel socioeconómico similar, a vivir en ellos, segregándose del resto de los habitantes de la ciudad.[13] En países como Estados Unidos, este tipo de segregación y estratificación social se institucionalizó a principios de los años 1950 y 1960 con la industria financiera y luego con el redlining en los barrios para evitar a determinadas personas la entrada y residencia en los distritos ricos. Esto también produjo una redirección de los fondos públicos a las escuelas de las nuevas urbanizaciones en detrimento de las del resto de la ciudad, donde concurrían alumnos provenientes de familias más pobres.[14] Este tipo de segregación fomenta estilos de vida que pueden dar lugar a puntos de vista positivos acerca de sí mismos y opiniones negativas acerca de los demás.[15].
Estados Unidos fue el primer país donde se desarrolló la dispersión y donde aparecieron las primeras voces en contra. El American Institute of Architects se manifiesta en contra de la expansión de este tipo de urbanismo y en su lugar apoya el crecimiento inteligente, el desarrollo de barrios con usos diversificados, y que desalienten el uso del automóvil.[16] Son varias las organizaciones ambientalistas que se oponen a la expansión invirtiendo en las comunidades existentes.
Respuestas
• - Creciente preferencia por la dispersión urbana. Algunos estudios sostienen que muchas familias de los Estados Unidos, Canadá, Australia, Europa y gran parte del resto de América, sobre todo las de clase media y clase alta, prefieren un estilo de vida suburbano. Las razones citadas incluyen una preferencia a la baja densidad de población (menor ruido ambiental y mayor privacidad), mejores escuelas, menores índices delictivos, y un estilo de vida en general más lento que el urbano y en mayor contacto con la naturaleza. Los que están en favor de un "libre mercado de la vivienda" también sostienen que este modo de vida es una cuestión de elección personal y medios económicos.[4] Algunos estadounidenses sostienen que el modo de vida suburbano es parte del sueño americano. Sin embargo, una serie de estudios han sugerido que muchos ricos se dirigen hacia el centro de la ciudad para aprovechar las ventajas de la mayor oferta cultural que esas zonas a menudo ofrecen.[17] En muchas ciudades del mundo occidental se está dando el fenómeno de que los valores de la tierra son más altos en los suburbios que en las zonas céntricas, prueba del interés de la gente por vivir en estas urbanizaciones.
• - El tráfico y el tiempo de los viajes. Otros estudios argumentan que las intensidades de tráfico tienden a ser menos, las velocidades de circulación más rápidas, y como resultado, una menor contaminación ambiental. (Véase el informe The Demographia). Kansas City en Misuri es a menudo citado como el ejemplo ideal de ciudad con baja densidad de población, con la congestión por debajo de la media y los precios de los inmuebles por debajo de la media de las ciudades del medio oeste. La realización de estudios midiendo el tiempo que toma conmutar en las principales áreas metropolitanas de los Estados Unidos ha demostrado una disminución de los tiempos de viaje en el período 1969 a 1995 a pesar de que el tamaño geográfico de las ciudades aumentó.[18] Los datos más recientes sugieren que esta tendencia se ha invertido, un estudio del año 2000 de la oficina censal de EE. UU. muestran los tiempos de viaje han aumentado con respecto a todos los períodos anteriores.[19].
• - Riesgo de un aumento en los precios de la viviendas. Se critica que las políticas anti expansión de Portland "Portland (Oregón)") aumentaron los precios de la viviendas y la tierra. Algunas investigaciones sugieren que Oregón ha tenido el mayor aumento en el precio de la viviendas de los Estados Unidos,[20] pero otras investigaciones demuestran que el aumento del valor de las propiedades en Portland es comparable al de otras ciudades occidentales.[21] En Australia, se proclama que el alto precio de las propiedades es producto de las políticas de " consolidación urbana" aplicadas por los gobiernos de los estados.[22].
• - Libertad. Algunos sociólogos como Émile Durkheim sugieren que existe una relación entre la densidad de población y el número de reglas que deben imponerse. La teoría es que, como las personas realizan sus acciones más cerca de otras, es más probable que estas afecten a los que están a su alrededor. Este impacto potencial requiere la creación de nuevas normas sociales o jurídicas para prevenir conflictos. Un ejemplo sencillo sería determinar cual es el máximo volumen con el que se puede escuchar música sin molestar a los residentes vecinos.