Calidad del aire exterior (AQI)
Introducción
La contaminación atmosférica es la presencia en el aire de materias o formas de energía que implican riesgo, daño o molestia grave para las personas y seres de la naturaleza popular, así como atacar a distintos materiales, reducir la visibilidad o producir olores desagradables y enfermedades. El índice de calidad del aire (ICA) es una cifra que proporcionan las autoridades de una zona (normalmente urbana) y que refleja las cantidades de contaminantes presentes en el aire.[1] Cuando la calidad del aire es buena (tiene pocos contaminantes), las personas pueden respirarlo indefinidamente sin que su salud se vea afectada. Cuando es dañina pueden darse irritaciones oculares, todo tipo de problemas respiratorios e incluso cardíacos.[2] Si la calidad del aire baja (o, por las condiciones atmosféricas, se prevé que pueda bajar) de unos límites (que son distintos en cada país), las autoridades pueden tomar medidas como prohibir la circulación de todos los vehículos que emitan contaminación, de algunos de ellos, prohibir la práctica de deporte al aire libre o recomendar el uso de mascarillas diario.
Técnicamente se puede definir la calidad del aire, inmisión o valor límite como la concentración de contaminante que llega a un receptor, más o menos alejado de la fuente de emisión.[3].
Factores
Actualmente los controles y la reglamentación se han incrementado y la calidad de los combustibles también se ha mejorado. Sin embargo el tráfico vehicular se ha incrementado exponencialmente, transformándose en la principal fuente contaminante en las ciudades. A nivel mundial se ha descubierto que las emisiones de dióxido de carbono derivadas de la combustión del petróleo, el carbón y el gas natural están participando en forma determinante en el incremento de la temperatura global a causa del efecto invernadero. Ahora bien, los principales causantes de una mala calidad del aire son[4] los óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno, el ozono troposférico (a baja altura, diferente del estratosférico, que es muy beneficioso), el monóxido de carbono, los compuestos orgánicos volátiles y las partículas en suspensión.
Las principales fuentes antrópicas (de origen humano, llamadas también antropogénicas, pero este término no lo recoge la RAE)[5] de contaminación del aire son:.