Biofilia
Introducción
La expresión biofilia y arquitectura se refiere a la tendencia a realizar edificaciones destinadas a aumentar la conectividad de los ocupantes con el entorno natural.
Biofilia
Contenido
La definición de biofilia ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, utilizado por primera vez por el psicoanalista Erich Fromm,[1] quien señalaba que la biofilia es el amor a la vida, la pasión por todo lo viviente, es una pasión y no un producto lógico, no está en el ”Yo” sino que es parte de la personalidad.
Posteriormente fue acuñada por el biólogo especializado en evolución E. O. Wilson,[2] de la Universidad de Harvard, quien creó una hipótesis que indica que el contacto con la naturaleza es esencial para el desarrollo psicológico humano, fundamentando su teoría en un juicio filogenético que sostiene que los millones de años durante los cuales el Homo sapiens se relacionó con su entorno de manera estrecha, creó una necesidad emocional profunda y congénita de estar en contacto cercano con el resto de los seres vivos. La satisfacción de ese deseo vital, dice Wilson, tiene la misma importancia que el hecho de entablar relaciones con otras personas.
Fue hasta 1995 que Stephen Kellert")[3] da una nueva aproximación al término biofilia definiéndola como: “La innata afinidad humana por la naturaleza”.[4].
Reseña histórica
Desde el comienzo de la existencia del hombre hace 2,85 millones de años, este se ha relacionado con la naturaleza, haciendo uso de ella para su supervivencia. Siendo hasta el periodo Neolítico cuando a través del desarrollo de herramientas de piedra comienza la revolución agrícola, donde se da el primer paso del dominio del hombre sobre su entorno.
En la Edad Media se presenta un cambio de pensamiento, es cuando entra la religión a tomar un papel organizador y regulador en la vida del hombre, donde no rompe con la relación hombre-naturaleza, sin embargo, pone a Dios en un valor absoluto y a la naturaleza en un valor relativo.
Pero es hasta la revolución industrial, cuando el hombre tiene como directriz el capitalismo y consecuentemente el consumismo, degradando la naturaleza y explotando ilimitadamente los recursos naturales. La industrialización y la urbanización son algunas de las causas de la separación del hombre con su entorno, del rompimiento de este vínculo congénito.