Controversias e imputaciones
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En 2005 fue catalogada por “Public Eye” a la peor empresa del planeta a causa de los daños ambientales que ha ocasionado en el río Níger.[11] Otra vez en el 2013 ganó este “premio”, esta vez por sus plataformas en la Antártida lo cual perjudicaría el ambiente de este lugar, donde habitan varios animales en vías de extinción y también contribuiría al cambio climático.[12][13].
La empresa gasta una media de anuales en grupo de presión (lobbying) para bloquear las medidas de lucha contra el calentamiento global.[14].
Esta transnacional se ha visto involucrada en escándalos a nivel internacional, por ejemplo:.
Exageración de reservas en 2004
En 2004, Shell exageró sus reservas de petróleo, lo que resultó en la pérdida de confianza en el grupo, así como una multa por la Autoridad de Servicios Financieros y la salida del presidente Philip Watts. Una demanda resultó en el pago de a los accionistas no estadounidenses en 2007.[15][16][17].
En Argentina
La empresa llegó a Argentina en el año 1914,[18] cuando inició sus actividades de exploración y producción de hidrocarburos en 1921. Desde entonces ha tenido un desarrollo en el país con importantes avances en tecnología y desarrollo de productos, pero también con cuestionamientos por asuntos ambientales y laborales.
Algunos de los hitos[19] destacados han sido:.
Entre otros hitos menos destacables también encontramos:.
El derrame de Petróleo en Magdalena, el 15 de enero de 1999, un barco de Shell provocó un derrame de petróleo en Magdalena, Argentina, el cual luego impactó en la costa y contaminó las napas de agua dulce, la flora y la fauna. Este derrame está considerado el mayor en agua dulce en la historia mundial de derrames de petróleo.[20] Se derramaron más de 5 400 000 litros (1 426 500 galAm) de petróleo en el agua dulce del Río de la Plata.[21].
El 10 de marzo de 2005, Néstor Kirchner llamó a boicotear a las empresas Shell y Esso, que habían aumentado los precios de los combustibles un 3% y fue inmediatamente apoyado por cientos de manifestantes que ocuparon las estaciones de servicio.[22].
El 10 de diciembre de 2015 el presidente de la subsidiaria argentina de Shell, Juan José Aranguren fue nombrado Ministro de Energía y Minería de la Nación Argentina por el recién electo presidente Mauricio Macri. Desde entonces determinó una serie de aumentos en el precio de los combustibles, que flotan libremente de acuerdo al precio internacional del barril de crudo, a diferencia del anterior gobierno, que subsidiaba a este sector y regulaba sus precios operativos. Por presión pública y con casi un año en el cargo, Aranguren simuló desprenderse de parte de sus acciones en la compañía, conservando 16 millones de dólares en éstas.[23].
El 24 de abril de 2018, Shell Argentina anunció la venta de su negocio del Downstream a la compañía brasileña Raízen. Esta operación incluyó la refinería de Buenos Aires, aproximadamente de servicio, los negocios de LPG, combustibles marítimos, combustibles de aviación, asfaltos y lubricantes, así como las actividades de suministro y distribución en el país. Mediante un acuerdo de licencia de marca, Raízen seguirá usando la marca Shell. La venta no incluyó los activos de la exploración y producción de petróleo y gas no convencional (Upstream) que la compañía tiene en el yacimiento petrolífero Vaca Muerta, en la provincia del Neuquén. Desde entonces, Sean Rooney tomó el lugar de presidente de la subsidiaria argentina.[24].
El 27 de diciembre del mismo año, Shell Argentina anunció su decisión de pasar a fase de desarrollo en los bloques Sierras Blancas, Cruz de Lorena y Coirón Amargo Sur Oeste (CASO) en la formación de No Convencionales en Neuquén, Vaca Muerta. Esta decisión marca el inicio del desarrollo a gran escala de gas y petróleo en las áreas, con un potencial de producir más de diarios de petróleo equivalentes (bped) para mediados de la próxima década.[25].
En Brasil
Shell y la empresa brasileña de etanol "Etanol (combustible)") Cosan se han unido en otra compañía llamada Raizen, valorada en , para producir etanol y venderlo como biocombustible. Cosan está comprando caña de azúcar cultivada en territorio guaraní ocupado por un terrateniente que ha sido acusado de amenazar de muerte a sus oponentes.[26] Survival International ha instado a Shell y a Cosan a que dejen de usar caña de azúcar cultivada en territorio guaraní.
En Costa Rica
En Costa Rica, la explosión de una gasolinera Shell en Escazú, el 28 de octubre de 2006, costó la vida a dos niños de 5 y 13 años. El accidente se dio porque en ese momento un pistero cambiaba el filtro y falló aquel dispositivo de seguridad que impide el paso de gasolina mientras se ejecuta la maniobra; esto provocó una fuga de gasolina muy grande que, en contacto con una chispa, llevó a una explosión. Los niños fallecidos estaban a seis metros de la fuga, solos en el vehículo porque su madre había ido a pagar la gasolina. Cuando se inició el incendio la mujer intentó sacarlos por la ventana, ya que el carro era de dos puertas. Los niños tenían el cinturón de seguridad puesto y fue entonces cuando se produjo la gran explosión. La gasolinera había sido construida hacía 42 años. Hace unos diez había sido adquirida por la empresa Shell, que a su vez la dio en concesión a la empresa comercializadora Ezer S.A. Actualmente la compañía tiene doce empleados registrados. Los encargados de Shell en Costa Rica evitaron referirse al incidente.
En Europa
En Europa, también por aquellos años, la compañía planeó hundir la plataforma de extracción Brent Spar en el mar del Norte. Las organizaciones ecologistas hicieron una intensa campaña de concienciación ciudadana, y el boicoteo pacífico de la sociedad civil a los productos de Shell hicieron que ésta rectificara su decisión. La plataforma fue finalmente reciclada como nuevo muelle de la ciudad costera de Stavanger.
En Nigeria
En los años 1990, Shell se vio envuelta en escándalos de resonancia internacional. El más grave fue el derivado de sus actividades en Nigeria, país regido entonces por una dictadura militar. La contaminación provocada por las petroleras con la permisividad del gobierno llegó a tal extremo que arruinó a la población del delta del Níger, tradicionalmente agrícola. El escritor Ken Saro-Wiwa de etnia ogoni, encabezó un movimiento de protesta pacífica contra las petroleras, sobre todo Shell, la de mayor presencia en la zona. Fue varias veces detenido, condenado a muerte por unos crímenes de los que no era responsable y ejecutado, despertando un clamor internacional de condena contra Shell por su pasividad en los hechos y su colaboración con el gobierno. Tras una larga batalla legal, en mayo de 2009 la compañía alcanzó un acuerdo económico para poner fin a la reclamación de responsabilidades, por complicidad con la dictadura militar nigeriana en la represión del pueblo ogoni, aceptando satisfacer y, evitando de esta forma, la celebración de un comprometedor juicio que afectaría a su reputación internacional.
Los deudos de Ken Saro Wiwa, junto a organizaciones internacionales de derechos humanos, acusan a Shell de haber sido cómplice en la ejecución de haber suministrado armas a los militares que perpetraron crímenes sistemáticos contra la población. En enero de 2001 Shell admitió que efectivamente había entregado armas a la policía local "para que protegiera sus instalaciones".[27].
En 2008 la empresa provocó un vertido de crudo en pleno delta del Níger que afectó a unas . Solamente tras 7 años admitió su culpa y acordó una indemnización.[28].
En Perú
En los años 1980 Shell llevó a cabo exploraciones petrolíferas en el sureste de Perú, una zona aislada de selva virgen donde vivían pueblos indígenas no contactados.[29] Shell hizo esta zona accesible y en consecuencia los madereros invadieron la zona. El primer contacto con los Murunahua causó la muerte de más de la mitad de este pueblo indígena a causa de neumonías y epidemias. Shell era perfectamente consciente de que allí vivían pueblos indígenas no contactados, pero aun así siguieron trabajando.[29].