Base (Carretera)
Introducción
El firme, superficie de la carretera o pavimento es el material superficial permanente que sostiene el tráfico peatonal y vehicular de una vía o camino. En el pasado se usaban guijarros y adoquines, pero estos quedaron reemplazados por asfalto y hormigón, que permiten un paso más cómodo y una puesta más económica, dejando los adoquines para lugares históricos.
Características
A los firmes actuales se le exigen tres características básicas:[1].
Esto plantea un grave problema ambiental que plantean los firmes en las ciudades, es su impermeabilidad, que aumenta el peligro de inundación. Para evitarlo se han empezado a desarrollar firmes permeables con drenajes. Además los firmes son usualmente pintados con marcas horizontales en el suelo para guiar el tráfico. La calidad del firme, su espesor y su rugosidad dependen de la clasificación de la carretera y del tráfico que soporte, estando en algunos países determinada por normativa técnica, como por ejemplo España.[2].
Mezclas asfálticas
El asfalto (específicamente, hormigón asfáltico) ha sido ampliamente usado desde los años 1920. Su naturaleza viscosa hace que se pueda fabricar un material con una capacidad significativa de resistir la deformación plástica de las cargas cíclicas del tráfico. Estos ciclos, sin embargo, son generalmente el motivo de la rotura por fatiga del material. La mayor parte de las superficies asfálticas descansan sobre una capa de gravas o de zahorras. En zonas ricas en arcillas y limos a veces se acude a la estabilización con cemento portand para mejorar la base. También se usa polipropileno y poliéster geosintético para este propósito.[3] En algunos países septentrionales se usa una capa de poliestireno para prevenir la entrada del hielo en la capa base.[4].
Dependiendo de la temperatura que se le aplique, el asfalto se categoriza en Mezcla Asfáltica en Caliente, Mezcla Bituminosa Templada o Mezcla Bituminosa en Frío.
Las ventajas que suponen una vía asfaltada son reducción de ruido (en comparación con otros tipos de firme), menor coste que otras opciones[8] y fácil reparación. Las desventajas incluyen menor durabilidad que otros métodos, menor resistencia que el hormigón, tendencia a ablandarse en lugares muy cálidos y una mayor cantidad de contaminación del suelo debido al empleo de hidrocarburos.