AVE Madrid-Sevilla
Introducción
La línea de alta velocidad Madrid-Sevilla es una línea de alta velocidad perteneciente a la red ferroviaria de España que discurre entre Madrid y Sevilla, enlazando la Meseta castellana con Andalucía a través de Sierra Morena. Consta de vía doble de ancho estándar o internacional (1435 mm) y es apta para una velocidad máxima de 300 km/h. La línea dispone a su vez de dos ramales, uno que va a Toledo y otro que lo hace a Málaga.
Esta línea fue concebida originalmente en la década de 1980 dentro del proyecto que se conoció como Nuevo Acceso Ferroviario a Andalucía, que buscaba ofrecer una alternativa a la ruta tradicional a través del paso de Despeñaperros. No obstante, se acabó apostando por la construcción de una línea de alta velocidad en ancho internacional, lo que suponía romper con el esquema seguido por la red convencional en ancho ibérico. La construcción del trazado requirió la realización de importantes obras de fábrica para salvar los obstáculos geográficos, especialmente en la zona de Sierra Morena. Finalmente, la línea fue inaugurada en abril de 1992, cosechando un gran éxito comercial entre el público desde sus primeros tiempos.
Siguiendo la catalogación de Adif, es la línea «010».[1].
Historia
Orígenes y construcción
Desde mediados del siglo la principal conexión entre la Meseta y Andalucía se había realizado a través de la línea Manzanares-Córdoba. En la década de 1980 la intensa circulación de trenes por el paso de Despeñaperros lo convirtió en un auténtico cuello de botella para el tráfico ferroviario hacia Andalucía, por lo que se decidió la construcción de un acceso alternativo denominado Nuevo Acceso Ferroviario a Andalucía (NAFA). Por la época estaba previsto que la primera línea de alta velocidad española fuera la Madrid-Barcelona-frontera francesa, siendo el NAFA un trayecto abierto a cualquier tipo de trenes.
El plan original del NAFA era construir una nueva línea de ancho ibérico entre Alcolea "Alcolea (Córdoba)") y Getafe, aprovechando para ello buena parte del trazado de la histórica línea entre Madrid y Ciudad Real, y que los trenes continuaran por las vías ya existentes. Aunque en 1988 los trabajos llegaron a iniciarse en el tramo Getafe-Villaseca,[2] poco después se dio orden de paralizar las obras. El 9 de diciembre de 1988 se tomó la decisión de construir las nuevas líneas en ancho internacional (1435 mm),[3] incluido el NAFA, lo que convertía a este proyecto ya en obras en una isla desde la que los trenes no podrían continuar al resto de Andalucía a través del ferrocarril convencional de RENFE. Por ello, se decidió continuar la línea hasta Sevilla para que pudiera ser utilizada en la Expo 92, y se hizo necesario construir un nuevo acceso hasta Madrid. Así, del nuevo acceso ferroviario se pasó a la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla.