Panorama
Argentina
En Argentina el panorama es nuevo y prometedor. Según la Cámara Argentina fintech en su informe sobre el ecosistema fintech argentino, las verticales que más se han desarrollado en Argentina incluyen a pagos (48%), créditos (38%), soluciones financieras (18%), servicios para empresas (15%) e inversiones (12%). Así se desprende del último mapa elaborado por Finnovating (la plataforma que busca unir fintechs con empresas y asociaciones).
Las verticales que aún se encuentran por debajo del 10% del ecosistema son seguros (5%), divisas (4%), bancos digitales (3%), productos financieros (3%), finanzas personales (3%) y regtech (2%). En Argentina, la mitad de las organizaciones del sector financiero ya están asociadas con un desarrollo tecnológico fintech y superan el 80% las que esperan estarlo en los próximos 3 años. Sumado a una participación activa del Banco Central de la República Argentina (BCRA) que atendiendo a esta nueva demanda emitió una serie de normas relacionadas con la apertura de cuentas no presenciales, creación de DEBIN, nuevos medios de pago, modelos de evaluación crediticia para personas y PYMEs (Pequeñas Y Medianas Empresas).
En el año 2019 se contabilizaron 151 fintech argentinas hasta el mes de agosto, contra 133 en el 2018, 95 en el 2017 y 60 en el 2016.
Por su parte, las empresas de tecnología financiera en Argentina registraron una expansión sostenida desde mediados de la década de 2010, impulsadas por la alta adopción de telefonía móvil, necesidades de inclusión financiera y la digitalización de pagos. El subsector de pagos y billeteras electrónicas —con actores como Mercado Pago, Ualá") y Naranja X— se masificó en comercios y entre consumidores; también crecieron las plataformas de inversión en línea y los servicios de crédito digitales. A nivel de infraestructura y política pública, el Banco Central de la República Argentina implementó «Transferencias 3.0», que habilita pagos inmediatos e interoperables mediante códigos QR entre cuentas bancarias y de proveedores de servicios de pago; en diciembre de 2024 los pagos con QR interoperable superaron los 62,6 millones de operaciones mensuales, según el informe oficial de pagos minoristas del BCRA.[28][29].
Paralelamente, se difundieron plataformas de criptoactivos —en especial para el ahorro en monedas estables y transferencias— con presencia de operadores locales y regionales. Entre ellas se encuentran Ripio&action=edit&redlink=1 "Ripio (empresa) (aún no redactado)") y Bitso, así como otras de uso extendido como Belo, SatoshiTango y Lemon Cash.[30].
De acuerdo con relevamientos sectoriales, el número de compañías fintech en el país pasó de 138 en 2018 a 268 en 2020 (estimaciones de la Cámara Argentina de Fintech citadas por ICEX).[31] Estudios posteriores señalan 343 startups activas en 2023 y 383 en 2024, evidenciando la continuidad del crecimiento del ecosistema.[32][33].
Como contexto regional, GSMA destaca la rápida expansión de la conectividad móvil en América Latina durante la última década, un factor que facilitó la adopción de servicios financieros digitales en mercados como el argentino.[34].
España
Según el Informe fintech[35] publicado en junio de 2015 por la empresa Captio y ASSET (Asociación Española de Financieros de Empresa), el término fintech no es conocido por el 66,7% de los profesionales del sector. Pero, según el informe, el conocimiento teórico de lo que es fintech y el interés por este no implica su utilización práctica, al igual que el desconocimiento del término tampoco implica que no se utilice. El 46,2% de los profesionales de las finanzas en España utilizan algún tipo de software o producto fintech en su empresa.[36].
El informe detalla que para el 54,6% de los profesionales de las finanzas, la principal ventaja de la utilización de fintech es lograr unos procesos o gestiones más eficientes para su empresa. El ahorro de tiempo (50,9%) y la inmediatez (41%) son también algunos de los motivos más habituales.
En cambio, los profesionales de las finanzas que no recurren a productos o servicios fintech argumentan en un 51,6% que no lo hacen por no saber cómo puede ayudar a su empresa un producto de este tipo. El 38,9% dicen no utilizar fintech por no conocer ofertas concretas que sean interesantes o que se adapten a las necesidades de la empresa. Solamente el 4% de los que no invierten en fintech no lo hacen por considerarlo un gasto innecesario. El 5,5% dice tener otros motivos.
México
Desde el siglo , en México han existido empresas consideradas fintech como E-Global (Servicios Electrónicos Globales), Prosa (Promoción y Operación")), TMSourcing y las empresas relacionadas con la Bolsa Mexicana de Valores como son Bursatec, MexDer, entre otras. Asimismo, durante el siglo se consolidan empresas como Buró de Crédito "Buró de Crédito (México)"), y Círculo de Crédito"). Algunas figuras jurídicas como la Sociedad Financiera de Objeto Múltiple (Sofom) y la Sociedad Financiera Popular (Sofipo) consolidan la filosofía hoy llamada fintech. México es el país con mayor número de empresas fintech de toda Latinoamérica con 158 startups, seguidos por Brasil con 130 y Colombia con 77.[37].
A pesar de tener el mayor acervo, el crecimiento de este sector es muy grande siendo de 24% en 2016 y está proyectado a que sea aún mayor captando parte del mercado bancario que ha sido descuidado en este país. Se espera que en los próximos 10 años el sector capte hasta el 30% de la industria bancaria, que equivaldría a 9 mil millones USD. Según la firma PwC, más del 20% de la industria de Servicios Financieros estará en riesgo debido al crecimiento exponencial de las empresas fintech en México.
Desde 2017, la Ley Fintech de México regula los pagos electrónicos, el financiamiento colectivo[38] (crowdfunding), los activos virtuales y la asesoría financiera electrónica.[39].
El 10 de septiembre de 2018, fueron publicadas en el Diario Oficial de la Federación las Disposiciones de carácter general para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera (“Ley fintech”). A partir de esta legislación, se reconocen a las Instituciones de
Tecnología Financiera a través de aprobación de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores al reconocerlas bajo las figuras jurídicas de Instituciones de Fondos de Pago Electrónico") (IFPE) y las Instituciones de Financiamiento Colectivo") (IFC).[40] En 2021, el sector fintech Mexicano creció un 16% logrando un total de 512 compañías siendo la categoría de préstamos la principal en el país, seguido de pagos y remesas.[41].
Colombia
Desde el año 2017, Colombia empieza a tener mayor discusión sobre las implicaciones que tienen las empresas fintech para el país y el sistema financiero. La cantidad de eventos relacionados, junto con el lanzamiento de la asociación Colombia fintech en enero de ese año,[42] no deja lugar a dudas del interés existente por soluciones financieras con uso extendido de la tecnología. La investigación realizada por Finnovista Radar en 2016 muestra que el 40% de las 77 empresas fintech colombianas se encuentran en las áreas de pagos y préstamos.[43].
Por el lado del sector financiero tradicional en Colombia, este también ha mostrado interés en la innovación tecnológica de productos y canales transaccionales. En abril de 2017, el gremio de los bancos, Asobancaria, y el gremio de las empresas de tecnología, la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones (CCIT), anunciaron su alianza que busca promover la acelerada integración del sistema financiero con las últimas innovaciones tecnológicas. Su producto inicial fue la primera investigación en el país que explora las tendencias de la disrupción digital en el sistema financiero colombiano, llamado “fintechgración: Oportunidad para un sistema financiero verdaderamente incluyente".[44].
La alianza Asobancaria-CCIT tendría como fin promover la colaboración de los diferentes actores – banca, fintech y Gobierno – para que el país pueda gozar de los beneficios de un sistema financiero basado alrededor del uso tecnológico. Este propósito lo acuñaron como “fintechgración”. En este mismo contexto, informes recientes sobre tendencias en gestión de gastos de empresa en 2024,[45] elaborado por Tickelia"), destacan cómo la digitalización, la sostenibilidad y las soluciones fintech se integran progresivamente en la operativa empresarial, reforzando la transformación del ecosistema financiero colombiano.
Chile
Chile tiene una historia de desarrollo tecnológico financiero muy particular. En el año 1989, un grupo de bancos crea la Sociedad Interbancaria Administradora de Tarjetas de Crédito, hoy conocida como Transbank, logrando ser uno de los primeros países de Latinoamérica en contar con una red transaccional interbancaria que opere tarjetas de crédito. Luego de seis años, implementaron el sistema de pagos electrónicos de tarjetas de débito Redcompra, siendo evidentemente pioneros y líderes en el desarrollo fintech de la época. No obstante, el gran aporte que tuvo esta empresa en el desarrollo económico y social del país, su presencia en el mercado reviste un halo de controversia, pues durante décadas, fue la única empresa legalmente autorizada para operar y ofrecer este tipo de servicios, con lo cual ha sido calificada por algunos como un monopolio financiero.
Al día de hoy, 2022, existe un proyecto de ley, denominada "LEY PARA PROMOVER LA COMPETENCIA E INCLUSIÓN FINANCIERA A TRAVÉS DE LA INNOVACIÓN Y TECNOLOGÍA EN LA PRESTACIÓN DE SERVICIOS FINANCIEROS" y conocido informalmente como "Ley Fintech Chile", a pesar de que no regula todo el marco en el cual intervienen las tecnologías financieras. El Proyecto de Ley (PDL) se divide en 2 partes: Ampliar el perímetro regulatorio de la CMF y crear un sistema de finanzas abiertas, que incluye la descarga de datos y la iniciación de pagos mediante interfaces de programación (APIs), inspirado en la PSD2. El perímetro regulatorio de la CMF se ampliará y quedarán bajo su marco de fiscalización cinco nuevos servicios: a) Plataformas de financiamiento colectivo (crowdfunding), ya sean para inversión u otorgar préstamos; b) Sistemas alternativos de transacción; c) Asesoría crediticia y de inversión; d) Custodia de instrumentos financieros; e) Enrutamiento de órdenes e intermediarios de instrumentos financieros. Los sistemas alternativos de transacción incluyen facturas, derivados y los activos financieros virtuales o criptoactivos. Hacienda definió a los criptoactivos como “la representación digital de unidades de valor, bienes o servicios, con excepción de dinero, ya sea en moneda nacional o divisas, que pueden ser transferidos, almacenados o intercambiados digitalmente”. Hacienda definió a los criptoactivos como “la representación digital de unidades de valor, bienes o servicios, con excepción de dinero, ya sea en moneda nacional o divisas, que pueden ser transferidos, almacenados o intercambiados digitalmente”.
Para iniciar sus actividades las fintech deberán acreditar el cumplimiento de requisitos asociados al nivel de riesgo de sus servicios. Las exigencias son niveles de capital mínimos, constitución de garantías, gobierno corporativo, gestión de riesgo, entre otros. La CMF tendrá la atribución de dictar una norma de carácter general que podrá eximir el cumplimiento de las exigencias que establezca la ley de acuerdo al tipo de servicio que se ofrece, volumen de operaciones, número de clientes, y otros elementos adicionales. El proyecto establece que, alcanzando cierto nivel que definirá la CMF, las fintech deberán constituir un patrimonio mínimo de UF 5 mil o el 3% de los activos ponderados por riesgo. Las fintech que abarquen servicios de intermediación de instrumentos financieros, enrutamiento de órdenes o custodia de instrumentos financieros deberán constituir garantías y responder de culpa leve en la prestación de sus servicios. Los cinco sectores fintech también estarán bajo el paraguas de fiscalización de la Unidad de Análisis Financiero, quedando obligadas a reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero o financiamiento al terrorismo. Se fija además que los bancos que ofrezcan cuentas corrientes “deberán establecer las condiciones públicas, objetivas, y no discriminatorias bajo las cuales ofrecerán y darán acceso a dichos servicios” a los cinco sectores regulados por la Ley fintech. En caso de no abrir una cuenta o cerrar, deberá justificar las razones. Las sanciones de la Ley Fintech contemplan penas que arrancan desde los 541 días de presidio.
Perú
En el Perú, el sector fintech ha experimentado un crecimiento constante desde mediados de la década de 2010, impulsado por la necesidad de servicios financieros más accesibles y la expansión del comercio electrónico. Según la Asociación Fintech del Perú, el país cuenta con más de 200 startups activas en este rubro, con una participación destacada en medios de pago digitales, préstamos en línea y cambio de divisas por internet.[46].
El avance de las fintech en el país ha estado acompañado por un mayor respaldo normativo y supervisión por parte de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), que ha impulsado lineamientos para la innovación financiera y la protección del usuario. Asimismo, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) han promovido políticas de inclusión digital que permiten la expansión de servicios financieros en regiones donde la banca tradicional tiene menor presencia.
Entre los segmentos más representativos del ecosistema peruano se encuentran las casas de cambio digitales, que permiten realizar operaciones cambiarias totalmente en línea, con procesos automatizados y verificación de identidad en tiempo real. Estas plataformas ofrecen transparencia en el tipo de cambio, rapidez en las transacciones y facilitan la trazabilidad de las operaciones.
Empresa como TuCambista es ejemplo de fintech peruana que ha contribuido al desarrollo de este mercado, brindando alternativas seguras para usuarios particulares y corporativos. Su crecimiento refleja la adopción de soluciones financieras digitales en un entorno donde la confianza, la seguridad y la eficiencia son factores clave.[47][48].
El fortalecimiento de las fintech en Perú también ha favorecido la competencia entre proveedores financieros y la modernización del sistema bancario. Según informes del BID y la SBS, la innovación digital en servicios como el cambio de divisas, las billeteras electrónicas y los préstamos P2P ha permitido ampliar el acceso a servicios financieros a poblaciones antes no bancarizadas, contribuyendo al objetivo de inclusión financiera nacional.[49].