Audioporteros
Introducción
El videoportero (según la Ortografía de la RAE es incorrecto escribir vídeo portero) es un sistema autónomo que sirve para gestionar las llamadas que se hacen en la puerta de un edificio (sea complejo residencial, vivienda unifamiliar, centros de trabajo, etc), controlando el acceso al mismo mediante la comunicación audiovisual entre el interior y el exterior a través de un circuito cerrado de televisión (cctv).[1]
La característica principal del videoportero es que permite que la persona que ocupa el interior identifique la visita, pudiendo, si lo desea (y solo si lo desea), entablar una conversación y/o abrir la puerta para permitir el acceso de la persona que ha llamado.[2][3].
El equipo
El videoportero se compone de elementos en la calle y en la vivienda: una placa en el exterior, un abrepuertas eléctrico y un monitor para el interior.
La placa exterior o placa de calle es un panel que se instala junto a la puerta de la entrada y en el que se integran distintos elementos preparados para su uso en cualquier circunstancia climática: uno o varios pulsadores para realizar la llamada al interior (habitualmente uno por vivienda), una microcámara adaptada para visión nocturna que capta la imagen de la persona que llama, un micrófono que recoge su voz y un altavoz que reproduce, en la calle, la voz de quien ocupa el interior.
El monitor de videoportero, que se instala en el interior, consta de una pantalla en la que se visualiza la imagen de la persona que ha llamado, micrófono y auricular para la conversación y un pulsador que permite accionar el abrepuertas. La comunicación que se establece es totalmente dúplex, de sentido doble.
El abrepuertas eléctrico es el dispositivo que se instala en la cerradura de la puerta para que, accionado desde el interior del edificio, levante el pestillo franqueando de ese modo el paso al visitante.
Variantes habituales del equipo
Hay múltiples variantes sobre este formato básico. Además de las placas de calle con un pulsador por vivienda, es posible encontrar otras que cuentan con un teclado numérico: en ese caso, adaptado para grandes grupos residenciales, las viviendas se identifican por códigos. Otras incorporan placas informativas estáticas o incluso pantallas pequeñas para guiar a los usuarios o para facilitar el uso a personas con discapacidad.