Ataque de algas
Introducción
Sargassum (sargazo) es un género "Género (biología)") de macroalgas planctónicas de la clase Phaeophyceae (algas pardas) en el orden Fucales. Las algas, que pueden crecer en varios metros, son pardas o verde negruzcas y diferenciadas en rizoides, estipes y lámina. Algunas especies tienen vesículas llenas de gas para mantenerse a flote y promover la fotosíntesis. Muchas tienen texturas duras entrelazadas y con cuerpos robustos pero flexibles que las ayudan a sobrevivir a corrientes fuertes.
Las espesas masas de sargazos proveen un ambiente propicio para un distintivo y especializado grupo de organismos marinos, muchos de los cuales todavía se desconocen. Los sargazos se encuentran comúnmente en los detritos de la playa, cerca de sus lugares de crecimiento en el mar, por lo que suelen llamarse maleza del Golfo y, coloquialmente, como la maleza del engaño.
Las especies de Sargassum se encuentran en las áreas tropicales del mundo, y es la más obvia macrófita de áreas costeras donde el sargazo está cerca de arrecife de coral. Las algas crecen subsidiariamente pegadas al coral y a rocas. En otros casos (por ejemplo, en el Mar de los Sargazos), flotan a la deriva poblaciones inmensas de Sargassum.
Sargazo en la costa
Contenido
El sargazo pelágico es una macroalga marina parda del género Sargassum, componente importante de la flora marina de zonas tropicales y subtropicales. El movimiento del sargazo es importante para la conectividad en el sistema marino, pues es hábitat y refugio de una gran cantidad de especies marinas como plantas, crustáceos, aves, peces, tortugas e incluso ballenas.[1] El sargazo prolifera rápidamente al duplicar su volumen en menos de 20 días.[2].
"La marea marrón" es cuando el sargazo se concentra en la costa poniendo en peligro al ecosistema local. “Cuando el sargazo, una macroalga que suele flotar, llega a las costas, comienza a descomponerse generando un ambiente sin oxígeno que mata diferentes organismos. Afecta principalmente a especies que no pueden moverse o se mueven muy poco, como algunas estrellas de mar, erizos de mar, los pastos marinos y, por supuesto, los corales”, explica la bióloga mexicana María del Carmen García Rivas.[3].