Astilleros
Introducción
El astillero naval o atarazana es una instalación industrial donde se construyen y reparan buques. Puede tratarse de yates, buques militares, barcos comerciales, u otro tipo de barcos para transporte de mercancías o de pasajeros.
Los astilleros se construyen cerca del mar o de ríos navegables para permitir el acceso de las embarcaciones.
Etimología
Astillero viene de astilla,[1] que es un pequeño trozo que se desprende de la madera. La madera era el material del que estaban hechas todas las embarcaciones antes del uso del metal para esa labor.
La palabra atarazana proviene del vocablo árabe ad-dar as-sina'a, que significa "la casa de la industria" o "la casa de fabricación".[2] Con ese término los árabes se referían tanto a los astilleros como a cualquier otro centro fabril, como una fábrica de armas (de hecho, la palabra "arsenal" viene de la misma raíz, lo mismo que dársena).[2] En su acepción náutica, el término también aludía a centros donde, aunque no se construyeran barcos, se almacenaban o fabricaban sus piezas o accesorios.[2] En la actualidad atarazana es sinónimo de astillero.[2].
Historia
Todas las naciones que sostienen un comercio marítimo de cierta importancia se han preocupado de crear astilleros para fabricar buques mercantes y de guerra.[3].
En la Edad Media, fueron especialmente notables los astilleros de Venecia, Génova y Pisa, a los que vinieron pronto a añadirse en 1252 las Atarazanas de Sevilla, una de las mayores instalaciones industriales de la Baja Edad Media en Europa, de extensión comparable a la que tenía por entonces el Arsenal de Venecia.[4] También fueron particularmente importantes los la Corona de Aragón: Arenys, Blanes, Barcelona, Mataró, Villanueva y Geltrú, Sitges y Tortosa.
Las ciudades con ríos navegables han sido también sede de importantes astilleros. Por ejemplo, en el Reino Unido el rey Enrique VIII de Inglaterra fundó astilleros") en Woolwich y Deptford en 1512 y 1513, respectivamente, a las orillas del Támesis y, en España, las mencionadas atarazanas en el río Guadalquivir.
Con el descubrimiento de América y las expediciones militares a Flandes, decayó en gran manera la marina en el Levante español, pero aun así se siguieron construyendo barcos en sus astilleros durante todo el siglo , hasta que bajo el reinado de Carlos III cobraron nueva actividad, sobresaliendo el de Masnou.[5].