Ascensor Panorámico
Introducción
Un ascensor panorámico o elevador panorámico es un ascensor que tiene al menos un lado de vidrio, permitiendo así contemplar las vistas del exterior.[1] Debido a las vistas que ofrecen, en ocasiones desde alturas considerables, algunos de estos ascensores se han convertido en atracciones turísticas.[1][2].
Historia
Los dos primeros ascensores panorámicos de la historia se instalaron en el patio central, cubierto por un tragaluz, del Bradbury Building de Los Ángeles, un edificio de cinco plantas, ejemplo de la arquitectura del hierro. Estos ascensores tenían diseños abiertos de «jaula» de metal y estaban rodeados por barandillas de hierro forjado.[3] Pronto, los ascensores en los imponentes vestíbulos de entrada de edificios de apartamentos, sedes bancarias y edificios de oficinas se convirtieron en símbolos de riqueza y poder.[4].
Sin embargo, a medida que se adoptaron los nuevos métodos de construcción de huecos de ascensor sólidos, más rápidos, las vistas de los pasajeros desde los ascensores se redujeron progresivamente y el uso de vidrio y elementos decorativos en los ascensores desapareció. Durante más de medio siglo las personas se desplazaban en ascensores a velocidades cada vez mayores pero sin vistas, aunque en algunos casos sus acabados eran muy elaborados. La norma, sin embargo, era el uso de paneles metálicos —de acero inoxidable, latón o bronce— o pintados, y en ocasiones paneles de madera o espejos. Una notable excepción a esta tendencia fue la sede de la Johnson Wax en Racine "Racine (Wisconsin)") (Wisconsin), diseñada en 1936 por Frank Lloyd Wright, en la que se usaron ascensores panorámicos circulares para comunicar con las galerías de la «gran sala de trabajo».[4][5].
La recuperación de los ascensores panorámicos se produjo en la década de 1960. En 1962 el arquitecto John Portman incorporó ascensores panorámicos en el diseño del revolucionario atrio de veintidós plantas de altura del hotel Hyatt Regency de Atlanta (Georgia "Georgia (Estados Unidos)")), que abrió sus puertas en 1967 y desde entonces ha ejercido una poderosa influencia en el diseño de hoteles.[4][6].
En la década de 1980 aumentó el uso de los ascensores panorámicos que «escalan» el muro. Los diseños tipo «jaula» y «émbolo» pasaron de moda, excepto en hoteles, centros comerciales y desarrollos comerciales especulativos, en los que se usaron políticas corporativas de diseño estandarizadas. En esta época de auge de la arquitectura estaba en boga el enfoque «honesto» de la ingeniería, según el cual los componentes del ascensor debían hacerse visibles y resaltarse su función.[4] A partir de mediados de la década de 1980, los ascensores panorámicos tenían un porcentaje muy alto de vidrio en todas las superficies visibles de la cabina. Se redescubrieron los antiguos métodos de trabajo y se introdujeron tecnologías computacionales en los procesos de control y diseño.[4].