España
En la España, la afirmación del Barroco se encontró con las dificultades debidas a la decadencia económica del reinado de Felipe III. En la segunda mitad del siglo , Felipe II había mandado construir el importante complejo del Monasterio de El Escorial, construido en su mayor parte según el proyecto de Juan de Herrera (1530-1597). A Herrera se debe también el proyecto de la Catedral de Valladolid, en el que se refuerza el concepto del eje central y que sirvió de modelo para la Catedral de México.
Progresivamente, la arquitectura española del siglo fue evolucionando hacia el estilo barroco, aunque no dejó grandes ejemplos significativos. La mayor parte de las influencias barrocas fueron recogidas de forma exclusivamente decorativa, especialmente en las iglesias. Este lenguaje, que resultaba rápidamente comprensible incluso para el segmento de la población menos instruido, fue exportado con éxito a las colonias americanas.
Entre los edificios religiosos más importantes del siglo en España puede destacarse la Colegiata de San Isidro en Madrid, iniciada en 1629, la iglesia de Santa María Magdalena "Iglesia de Santa María Magdalena (Granada)") de Granada (iniciada en 1677 con planta longitudinal derivada de los edificios con esta disposición de la Antigua Roma) y la Basílica de la Virgen de los Desamparados en Valencia, de planta elíptica.
La penetración del barroco en sus formas arquitectónicas italianas (plantas complicadas, movimiento de fachadas, decoración abundante y creadora de contrastes de luz) va a ser lenta. La presencia de la ideología religiosa de la Contrarreforma y el prestigio de la monarquía de Felipe II pesan sobre el arte de la época: se prefiere la sobriedad, la sencillez y la uniformidad. Hay una evidente pobreza de materiales —ladrillo, tapial y yeso— junto a una depuración de líneas —al estilo de El Escorial—. Así como un escaso desarrollo del movimiento en plantas y alzados; se prefiere la línea recta a la curva; hay un predominio de la Iglesia de nave única con capillas entre contrafuertes -tipo de la iglesia del Gesù de los Jesuitas. Las fachadas expresan la misma sencillez de planos: "De un espíritu abstracto, los palacios, las Iglesias y conventos son con fachadas de paramentos lisos a base de grandes rectángulos ligeramente resaltados e interiores de diáfana blancura en la que solamente se recortan de manera neta las decoraciones de cuadrados y triángulos geométricos de las bóvedas, resultando conjuntos graves y apaciguados para aquellos que los contemplan al exterior o penetran al interior".[25].
Ejemplos de este tipo de arquitectura lo tenemos en la Colegiata de San Isidro de Madrid (construida por un jesuita: es de planta de cruz latina similar a la del Gesù, o a San Andrés de Mantua de Alberti); la iglesia de la Encarnación (Madrid); el Palacio de Santa Cruz "Palacio de Santa Cruz (Madrid)") (hoy Ministerio de Asuntos Exteriores "Ministerio de Asuntos Exteriores (España)")), la Casa de la Villa de Madrid, la Plaza Mayor de Madrid, la ciudad de Lerma "Lerma (Burgos)") (Burgos); el palacio del Buen Retiro. Estos cinco últimos edificios siguen la línea llamada «estilo escurialense», caracterizado por la sobriedad de líneas, los volúmenes compactos y torres cuadrangulares en las esquinas, con techumbres apiramidadas, agujas en los vértices superiores y tejas de pizarra negra. En esta época destacan unas concepciones urbanísticas características de España: las plazas mayores. Se trata de espacios urbanos casi cerrados, concebidos como centros de los espectáculos religioso-políticos —procesiones, autos de fe organizados por la Inquisición, predicaciones, recepciones reales—. Estas plazas están formadas por distintos bloques de edificios dispuestos de manera regular, comunicados con el exterior mediante pasos cubiertos por arcadas que conducen a las calles periféricas. La más famosa es la Plaza Mayor de Madrid.
La arquitectura adquiere una mayor complejidad. Primero penetran las formas decorativas del barroco italiano —columnas de orden gigante y salomónicas, movilidad de planos en las fachadas, entre otros elementos—, y posteriormente las formas espaciales, con plantas ovaladas y fachadas cóncavo-convexas llenas de dinamismo. Del primer grupo destacan la fachada de la Catedral de Granada —obra de Alonso Cano, dispuesta a manera de arco de triunfo de tres calles cubiertas por arcos de medio punto—, la Basílica del Pilar de Zaragoza "Catedral basílica de Nuestra Señora del Pilar (Zaragoza)") y la Torre del Reloj, de Domingo de Andrade, en la Catedral de Santiago de Compostela.
Durante el siglo se acelera la construcción de edificios, y resalta la plena asimilación de las formas espaciales italianas, al estilo de Borromini y Bernini, en obras como la Iglesia de San Marcos "Iglesia de San Marcos (Madrid)") y la Real Basílica de San Francisco el Grande, en Madrid; la Puerta de los Hierros#Puerta_de_los_Hierros "Catedral de Santa María (Valencia)") de la Catedral y la Basílica de la Virgen de los Desamparados, en Valencia; o la Iglesia de la Virgen Peregrina, en Pontevedra. Son construcciones en las que destaca la complejidad de sus plantas, con juegos de curvas y contracurvas, combinación de formas ovaladas, tangentes y secantes, así como alzados en los que las cúpulas, bóvedas y demás elementos estructurales revelan una gran sofisticación formal.
Sobresalen, además, las cúpulas encamonadas creadas por Francisco Bautista en el siglo : un sistema de doble cúpula en el que el intradós, realizado en madera y yeso, se separa del exterior, generando un espacio hueco intermedio que produce un mayor efecto de altura y monumentalidad. Al ser más livianas, permiten la creación de espacios interiores más desahogados.
Por otro lado, la arquitectura del siglo aumenta la tendencia ornamental hasta límites nunca conseguidos; a este estilo se le llama churrigueresco, por el nombre de la familia con este apellido que produjo mayores obras. Es una decoración de amontonamiento de formas en ciertos lugares del edificio –puertas, fachada, etc; sobresalen por su monumentalidad y aparatosidad, frente al resto del edificio de líneas más sóbrias. Destacan los colegios de Anava y Calatrava en Valladolid y la Plaza Mayor de Salamanca. De Pedro Ribera son el puente de Toledo en Madrid, y el Hospicio de Madrid. Otros edificios de este estilo son el Palacio de San Telmo en Sevilla y la fachada del Obradoiro de la catedral de Santiago de Compostela, realizada por Casas y Novoa y que sustituye a la anterior románica; es una monumental fachada estructurada como un grandioso arco de triunfo en diversos planos de profundidad (hasta tres) y de una gran verticalidad.
Otra complicación del barroco español se encuentra en los espacios creados para dar cabida a las imágenes religiosas como: reliquias, sagrario, sacristías e imágenes de gran devoción: vienen a combinarse efectos teatrales en la utilización del espacio, la luz indirecta y de procedencia extraña, la pintura, escultura, etc. Son pequeños lugares en los que el barroquismo estalla en su mayor grado de complejidad y teatralidad. Destacan el Transparente de la catedral de Toledo (de Narciso Tomé), el camarín y tabernáculo de la Cartuja del Paular, o el Sagrario de la Cartuja de Granada (Francisco Hurtado Izquierdo). Otra de las grandes escuelas del barroco español, es la fundada a inicios del siglo por Francisco Hurtado Izquierdo, en Priego de Córdoba. En la que intervinieron, sucesivamente, los hermanos Sánchez de Rueda, Juan de Dios Santaella, Francisco Javier Pedraxas, Remigio del Mármol y José Álvarez Cubero.
Inglaterra
Los estudios de arquitectura realizados en Italia por el escenógrafo Inigo Jones y el joven Earl of Arundel constituyeron un impulso inicial que abrió paso a una reorientación fundamental de la arquitectura inglesa, que seguía atrapada en las formas tardomedievales y manieristas. The Queen's House"), en Greenwich "Distrito de Greenwich (Londres)"), pone de manifiesto el brusco cambio de tendencias. El palacio de la reina consta de dos bloques rectangulares unidos entre sí por un puente, conectándolo con el que fue el Greenwich Hospital, hoy conocido como la Old Royal Naval College, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sobre la planta baja almohadillada se levanta el piano nobile, la planta noble, que se abre al jardín mediante una amplia galería con columnas dóricas. Aparte de Jones hubo muy pocos arquitectos de renombre en este periodo, pero entre ellos cabe citar a Isaac de Caus, que erigió Wilton House, con sus elegantes y fastuosas estancias en forma de caja denominadas The cube y The Double Cube.
Sin duda si hay un arquitecto inglés que destaque por la maestría de sus obras ese es Sir Christopher Wren, quien consiguió imponer en Inglaterra el clasicismo de cuño romano. En 1666, tras el gran incendio de Londres, se le convocó junto con sus colegas para presentar propuestas destinadas a la reconstrucción y urbanización de la que era una de las ciudades más pobladas de la tierra. La impresionante catedral de Saint Paul, cuya silueta es inconfundible en el horizonte de la ciudad, y 51 iglesias más son obra del maestro Wren. También la ampliación del palacio de Hampton Court por orden de Guillermo III de Inglaterra fue llevada a cabo por el mismo entre los años 1689 y 1692.
John Vanbrugh y Nicholas Hawksmoor otorgaron al estilo de Wren unas dimensiones aún más monumentales y sobre todo más pintorescas y teatrales. A partir de 1699 tuvieron a su cargo la construcción del imponente Castle Howard al norte de Yorkshire. El recinto entre cour et jardin (entre patio y jardín) consta de un ala de aposentos similar a un corredor en cuyo centro destacan el salón abierto al jardín y la gran sala cuadrada abierta al patio. En 1715 y 1717 respectivamente publicaron los dos volúmenes del Vitruvius Britannicus, con grabados de edificios británicos clásicos y la traducción de los Quatro libri dell'architettura de Andrea Palladio, lo que provocó un nuevo cambio revolucionario: El neopaladianismo. Esta tendencia tenía como objetivo un retorno a las "reglas nobles y verdaderas" de la Antigüedad tal y como las habían interpretado Palladio e Inigo Jones. El principal protagonista de este movimiento fue Lord Burlington, experto en arte que con su Chiswick House creó un edificio de asombrosa semejanza con las obras de Palladio. Por último cabe destacar otras hermosas obras del barroco británico que se materializan en la residencia de los Duques de Devonshire, conocida como Chattsworth en Derbyshire, Inglaterra, de la mano del arquitecto William Talman "William Talman (arquitecto)") en 1694; sin olvidar claro está el monumental Blenheim Palace construido en 1710 por el antes mencionado John Vanbrugh, para el duque de Marlborough de parte de la Reina Ana.