Arquitectura militar
Introducción
La arquitectura militar en la Antigua Grecia se ocupó de proyectar y construir edificios destinados a fines militares. Nace en época micénica. Los aqueos, conquistadores de la Grecia continental, edificaron sus ciudadelas basándose en los palacios minoicos de Creta y fortificándolas con piedras ciclópeas. De este modo nacieron las murallas de piedra y las primeras soluciones para la protección de las puertas de las ciudades, los puntos más vulnerables, basándose en la táctica militar griega que obligaba a los soldados a portar el escudo a la izquierda. Los micénicos construyeron sus fortalezas "Fortaleza (arquitectura)") elevadas y rampas de acceso; su difícil ascenso permitía apuntar a los defensores a los flancos derechos de los soldados, desprotegidos.
El desarrollo de la arquitectura militar sufrió un parón durante la Edad Oscura, de tal manera que muchas ciudades ya no se fortificaban, aunque algunas como Esmirna siguieron haciéndolo. En el siglo a. C. se reanudó la construcción de murallas y torres, y en el siglo a. C. la arquitectura militar griega alcanzó su máximo esplendor.
La construcción
Al menos desde el siglo a. C., las construcciones militares griegas se financiaban con fondos públicos o gracias a los saqueos realizados durante las campañas militares. Varios textos dejan constancia de que algunos hombres ricos donaban dinero para este tipo de construcciones.
Los asalariados (carpinteros, canteros y demás profesionales) eran dirigidos por un arquitecto (architékton) que se encargaba tanto del diseño como de la dirección de obra. Un ejemplo de esta práctica nos lo da un documento ateniense, donde se dice que la Asamblea destacó a un arquitecto para arreglar los desperfectos de la muralla entre el 307 y el 306 a. C. Otro documento nos habla de la paga a un arquitecto en concepto de obras en el Erecteión, en los años 409-408 a. C.
Las murallas
Contenido
Los griegos defendieron desde antiguo sus ciudades con murallas, de las cuales las más antiguas dieron lugar a los recintos fortificados que llamamos acrópolis. Sin embargo, situándonos ya en el período helénico, las murallas en las nuevas ciudades aparecen en el siglo a. C.; un hecho tardío, pues la población se refugiaba en las acrópolis o en una fortaleza en caso de peligro. Hay que tener en cuenta, además, que las fortificaciones eran tan caras en Grecia que superaban los recursos de muchas ciudades-estado. Este hecho se veía magnificado en casos como el de Esparta, ciudad formada por varios núcleos de población distribuidos en una superficie más o menos extensa, por lo que existían espacios libres entre los barrios (véase Laconia).