Arquitectura Funeraria
Introducción
Monumento funerario es el monumento que se dedica a la conmemoración fúnebre"). Dependiendo de sus dimensiones y de que acojan o no un espacio interno, pueden considerarse arquitectura funeraria. Los más ostentosos se denominan mausoleo (por la tumba de Mausolo, una de las siete maravillas del mundo).
Puede ser una tumba o sepultura, si el monumento contiene la presencia de un cadáver (sus restos completos, especialmente si coincide con el lugar de la inhumación, parciales, si se ha producido un traslado") o algún tratamiento intermedio -como la momificación-, o reducidos a cenizas si la técnica previa no ha sido la inhumación sino la cremación).
Los monumentos que contienen varias tumbas se denominan panteón "Panteón (arquitectura)"), mientras que la denominación tumba colectiva") o enterramiento colectivo") se reserva para otro tipo de enterramiento, bien no monumental o bien de otro contexto histórico-cultural, como los megalíticos (tipologías de menhires, dolmenes, tumba de corredor, cromlechs, talayots, navetas, yacimientos de Stonehenge, Alineamientos de Carnac, Los Millares, El Argar, Tumba de los gigantes, etc.).
Puede ser un cenotafio, si el monumento no contiene el cadáver, pero simula una tumba. Si únicamente es un lugar de recuerdo, sin referencia sepulcral, se suele denominar memorial (expresión no recomendada por la RAE, que prefiere "monumento conmemorativo"). Son muy habituales los denominados "monumento al soldado desconocido", que a veces sí incluyen los restos de uno de ellos (denominándose propiamente "tumba del soldado desconocido").
Existe un tipo específico de monumento que solo contiene mínimos restos de un cadáver o de varios cadáveres: los relicarios, que contienen reliquias. Los relicarios suelen ser arte mobiliar, pero también los hay de grandes dimensiones, incorporados a la decoración de las iglesias.
Edad Antigua: Tumbas imperiales
Las primeras civilizaciones urbanas (tumbas reales de Ur o de Qatna) y los grandes imperios de la Edad Antigua se caracterizaron por la obsesión por la vida de ultratumba, que tuvo su más alto grado en la arquitectura funeraria del Antiguo Egipto (mastabas, pirámides e hipogeos -Valle de los Reyes-). La tumba del primer emperador chino (Mausoleo de Qin Shi Huang, de la que los guerreros de terracota son solo una parte, y no la más ostentosa) era comparable en exceso de ambición. La enigmática Tumba de Alejandro Magno no se ha hallado. Los romanos tuvieron costumbres más modestas, aunque las columnas de Trajano y de Marco Aurelio son también monumentos destacados.