Arquitectura de resiliencia costera
Introducción
La Arquitectura de la República Dominicana abarca el conjunto de tradiciones constructivas, tipologías, estilos y prácticas profesionales desarrolladas en el territorio dominicano desde épocas prehispánicas hasta la actualidad. Su evolución combina herencias indígenas antillanas, la impronta urbana y edilicia del período colonial hispano, las transformaciones de los siglos y vinculadas a la modernización estatal y económica, así como los lenguajes contemporáneos asociados al turismo, la infraestructura y la vivienda masiva.[1][2][3].
El país presenta un patrimonio destacado en el Caribe hispano, la Ciudad Colonial de Santo Domingo (planificada según el trazado reticular renacentista) concentra hitos como la Catedral Primada de América, hospitales, fortalezas, claustros y casas señoriales edificadas en piedra coralina. Más allá del núcleo capitalino, la arquitectura doméstica vernácula, las haciendas cañeras, los ingenios, las estaciones ferroviarias históricas, las casas de madera con galerías y las obras de la etapa moderna conforman un paisaje cultural amplio y diverso.[4][5][6][7].
En el siglo , la profesión arquitectónica se desarrolló con escuelas, gremios y políticas públicas, introduciendo el racionalismo, el art déco tropical y el modernismo adaptado al clima, a la luz, a los vientos alisios y a los materiales locales.[8][9][10] En el siglo , los desafíos giran en torno a la conservación del patrimonio, la expansión metropolitana, la resiliencia climática y la calidad del espacio público en ciudades turísticas y polos regionales.[11][12].
Periodización histórica
La etapa prehispánica (taína) se asocia a viviendas de planta circular u oval (bohíos y caneyes) construidas con madera, bejucos y techumbres de palma, organizadas alrededor de espacios ceremoniales (bateyes).[13] Estas soluciones respondían a la ventilación cruzada, al régimen de lluvias y a sistemas comunitarios de mantenimiento. Aunque la arquitectura taína fue en esencia efímera, su lógica bioclimática y su saber material han influido en formas vernáculas rurales posteriores.[14] Con la fundación de Santo Domingo a fines del siglo e inicios del , la Corona implantó modelos tipológicos europeos: la catedral, el hospital, la fortaleza, el convento y la casa-patio. El damero urbano, los lotes profundos y la organización por manzanas facilitaron una administración militar y eclesiástica eficiente. El uso de sillería de piedra coralina, morteros de cal y cubiertas de madera definió la imagen de los primeros siglos.[15][16].