Los elementos del castillo
En la arquitectura castelar pueden señalarse los siguientes componentes como esenciales y característicos:.
La mota castral
Una mota era un montículo de tierra con una cima plana. A menudo era artificial, aunque a veces se incorporaba a una característica preexistente del paisaje. La excavación de la tierra para hacer el montículo dejaba una zanja alrededor de la mota, llamado «foso» (por la que deriva la palabra "mota" del "motte" en francés antiguo y "moat" como foso), indicando cómo se asociaron entre sí dichas características interdependientes en la construcción original. Aunque la mota se asocia comúnmente con el patio (o "bailey") para formar lo que se denominó «castillo de Mota y Bailey», pero no fue siempre así y existen casos en los cuales existía una mota por sí misma.[4].
"Mota" refiere a la loma sola, pero a menudo era coronada por una estructura fortificada, como un homenaje, y la parte superior plana estaría rodeada por una empalizada,[4] Era común que la mota fuera alcanzada por un puente levadizo (un puente sobre la acequia de la contraescarpa del foso hasta el borde de la parte superior del montículo), como se muestra en la descripción que hace el tapiz de Bayeux del castillo de Dinan.[5] A veces, una mota cubría un viejo castillo o un «hall», cuyas habitaciones se convirtieron en áreas de almacenamiento subterráneo y en prisiones bajo una nueva fortaleza "Fortaleza (arquitectura)").[6].
Cerca
Todo el recinto va cercado de una alta y gruesa muralla, generalmente transitable por el camino de ronda, un camino que la recorre en su parte superior. De trecho en trecho, se intercalan en la muralla cubos o torreones que permiten diversificar los ángulos de tiro y defender mejor las cortinas. Todos los lienzos suelen estar rematados por almenas para la protección de los defensores. También es habitual disponer de matacanes y garitas voladas para mejorar las condiciones de tiro sobre los asaltantes. Al pie de la muralla y rodeándola por el exterior se abre a veces un foso para impedir la aproximación del enemigo; se salva con puentes levadizos. Puede haber más de un anillo defensivo amurallado.
Torre del homenaje
Es la torre principal, la que sirve de residencia del señor y cumple con las funciones más destacadas del castillo, albergando las estancias principales y, en ocasiones, los almacenes de víveres. Se encuentra en la posición más abrigada en relación con un posible ataque exterior, de forma que si sucumbiese el resto de las defensas, esta torre proporcionase un último refugio.
Generalmente es más alta que el resto del conjunto, sus dimensiones pueden ser de hasta 40 metros. La torre del homenaje más alta en España es la del Castillo de los Sotomayor Zúñiga "Castillo de los Sotomayor Zúñiga y Madroñiz (Belalcázar)") en Belalcázar (Córdoba).
Patio de armas
También llamado plaza de armas, constituye un espacio central que en algunos casos recuerda los claustros monásticos. En torno al patio se distribuyen determinadas estancias, como la capilla (cuando la hay), la sala de recepciones, las naves para acuartelamiento de la tropa, la armería "Armería (armamento)"), etc. La entrada al castillo se produce a través del patio de armas; desde él se accede al resto de las dependencias como pasillos de acceso a las mazmorras o incluso a pasadizos secretos de huida, que suelen estar reservados al señor. Se utiliza para la instrucción militar de la guarnición. En Hispanoamérica es utilizado el término como sinónimo de plaza mayor.
Primeras Murallas
Qué función tienen estas primeras murallas para estas sociedades prehistóricas. La función principal era la de contener a la comunidad y a sus recursos preservados dentro de unos límites sólidos, con zonas de acceso y salida para la población, obviamnete también esta tenía un fuerte papel en la defensa de la ciudad buscando impedir el ingreso de personas y animales los cuales no eran bienvenidos, por lo que las llevó a ser de una gran solidez y resitencia, luego fue ganado monumentalidad para la protección de invasiones mayores. La construcción de estas requería de una gran movilización de la población, para acarrear materiales, alimentar mano de obra y su diseño de trazado y estructura.
Muralla cortina
Los muros cortina eran las murallas que encerraban un patio. Tenían que ser lo suficientemente altas como para hacer escalar las paredes con escaleras difíciles de construir y lo suficiente para soportar el bombardeo de máquinas de asedio que, desde el siglo en adelante, incluyeron la artillería de pólvora gruesa. Una pared típica podría ser de 3 metros (10 pies) de espesor y 12 metros (39 pies) de altura, aunque los tamaños varían mucho entre los castillos. Para protegerlos de caer, los muros cortina se hacían veces con un faldón de piedra alrededor de sus bases. Las pasarelas a lo largo de la parte superior de los muros cortina permitieron a los defensores hacer una lluvia de misiles sobre los enemigos abajo, y las almenas les daban una mayor protección. Los muros cortinas estaban salpicados de torres para permitir abrir fuego a lo largo de la pared.[7] Las aspilleras en las paredes no se volvieron comunes en Europa hasta el siglo , por temor a que pudieran poner en peligro la fortaleza de la pared.[8].
Puerta fortificada o Casa del guarda
La entrada era a menudo la parte más débil del circuito de defensas. Para superar esto, la casa del guarda fue desarrollada, permitiendo a aquellos dentro del castillo para controlar el flujo de tráfico. En los castillos de tierra y madera, la puerta de entrada era por lo general el primer tramo que se reconstruía en piedra. La parte frontal de la puerta de entrada era un punto ciego y para superar esto, se añadieron torres que sobresalían a cada lado de la puerta en un estilo similar a la desarrollada por los romanos.[9] La puerta de entrada contenía una serie de defensas para hacer un asalto directo más difícil que derribar una simple puerta. Por lo general, había uno o más rastrillos "Rastrillo (arquitectura)") —una rejilla de madera reforzada con metal para bloquear el paso— y aspilleras para permitir a las defensas. El paso a través de la puerta de entrada se alargó para aumentar la cantidad de tiempo que un agresor tenía que pasar bajo el fuego en un espacio cerrado y no pudiera tomar represalias.[10].
Es un mito popular que los llamados meurtrière, que eran las aberturas en el techo en el paso por la puerta, se utilizaran para verter aceite o plomo fundido hirviendo sobre los atacantes; ya que el precio del aceite y el plomo y la distancia de la puerta de entrada demostraban que la noción es poco práctica. Pero posiblemente eran utilizados para tirar objetos sobre los atacantes, o para permitir que el agua se vertiera durante los incendios.[11] En el piso superior de la casa del guarda se dispuso un alojamiento para que la puerta nunca quedara sin defensas, aunque con el pasar del tiempo el alojamiento se volvió más confortable a expensas de la defensa.[12].
Durante los siglos y , se desarrolló la barbacana.[13] Esta consistía en una muralla, foso, y posiblemente una torre, en frente de la puerta de entrada,[14] que podría ser utilizado para proteger aún más la entrada. El propósito de una barbacana no era solo para proporcionar otra línea de defensa, sino también para dictar la única aproximación a la puerta.[15].
Otros elementos
Así se llama a una fortificación de defensa adicional, en el lado más avanzado del foso. Protegía puertas, cabezas de puente o cualquier otro lugar que fuese punto débil. Se le llama también revellín.
El espacio más o menos ancho que uno encuentra nada más atravesar el puente levadizo, de derecha e izquierda, entre la muralla que rodea el castillo y el edificio. Está a ras del suelo, mientras que el adarve está en altura.
La cisterna o pozo es el depósito para almacenar el agua casi siempre obtenida con aportaciones de acarreo; a veces el sistema permitía almacenar también el agua de lluvia. Generalmente estaba construido bajo tierra.
La almena, también llamada merlón, es un elemento arquitectónico típico de la arquitectura militar medieval. Se trata de cada uno de los salientes verticales y rectangulares dispuestos a intervalos regulares que coronan los muros perimetrales del castillo, para resguardarse en ellas los defensores.
Los soldados que luchan desde la parte más alta de los abruptos muros del castillo no pueden disparar o atacar de ningún otro modo a los enemigos situados en la base del muro, sin exponerse a las flechas. Los castillos se mejoraron con ladroneras, que eran cubículos que sobresalían de los muros altos, en cuyo suelo se hallaban los matacanes y en cuyo muro frontal había aspilleras.
En la parte inferior de las ladroneras se situaban trampillas denominadas matacanes. Se podían abrir y los defensores podían lanzar flechas y tirar piedras, agua hirviendo o arena muy caliente.
Orificios en el techo, por los cuales podía derramarse agua hirviendo, arena caliente o rocas. Esos orificios también permitían a los soldados transmitir órdenes o apagar las llamas si se prendía fuego a la puerta.