Arquitectura de lonjas
Introducción
La Lonja de Palma de Mallorca, conocida también como Sa Llotja, es una de las principales obras del estilo gótico en Mallorca. Fue construida por el maestro de obras Guillem Sagrera entre 1426 y 1452, durante su segundo periodo creativo, y sirvió como sede del Colegio de Mercaderes") y del gobierno insular.
Aunque la autoría principal se atribuye a Sagrera, este abandonó la construcción antes de su finalización. Un pleito con los promotores de la obra lo llevó a trasladarse a Nápoles en 1447, donde en 1450 recibió el encargo de participar en las obras del Castel Nuovo").[1].
En 1451, Gaspar de Jovellanos mencionó en una carta a Guillermo Vilasolar como maestro de la obra de la Lonja, a quien se atribuye la finalización de los adornos de algunas ventanas y de las claraboyas.[2].
Para su construcción se emplearon dos tipos de piedra de distinta procedencia: Santañí, utilizada en columnas, claves y pavimentos; y piedra de Sollerich, empleada en las enjutas de las bóvedas.
Las lonjas eran un tipo de construcción que habían comenzado a usarse hacía relativamente poco (mediados del siglo ), siendo su uso comercial para la incipiente clase de mercaderes que veían en el comercio naval un negocio en alza por el bajo coste que suponía desplazar la mercancía por mar (un 2% respecto al 15%-20% que suponía el transporte terrestre). Previo a la construcción de la Lonja de Palma se construyeron la Lonja de Tortosa (entre 1368 y 1373) o la Sala de Contratació en Barcelona (entre 1384 y 1397). En el caso barcelonés se marca la diferencia entre un edificio utilitario (como sería el caso de Tortosa) y un lugar de reunión y de posición social de los mercaderes de la ciudad.
Son esos mismos mercaderes los que piden la lonja y, nuevamente según Gaspar de Jovellanos, fue el rey Martín el 23 de marzo de 1409, en Barcelona, quien otorgará el permiso para que los mercaderes tengan colegio propio. La decisión fue apoyada por el notario del rey Bartolomé Grau") (Bartolomé Gras en el texto de Jovellanos). En el permiso se concedían permisos de expropiación "y para que con el sobrante puedan hacer y construir Lonja y de la dicha ciudad; dándoseles licencia por el señor rey para tomar todos los solares ó casas necesarias ó útiles, para la construcción de dicha Lonja". Además de las presiones de los mercaderes, las inundaciones que asolaron la ciudad de Mallorca en 1403 también ayudaron para la concesión de los terrenos y permisos en el barrio del Raval de Mar, un barrio de mercaderes.