Dispersión geográfica en la península ibérica
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El hórreo fue una construcción auxiliar indispensable en la vida campesina del norte húmedo peninsular y en pleno uso hasta la llegada de la crisis del sistema agrario tradicional. Su buena adecuación a unas necesidades climáticas muy específicas hizo que fuera adoptado en áreas muy diferentes del norte húmedo, con ciertas adaptaciones formales según las zonas.
De este modo, aunque bajo diferentes denominaciones y tipologías, encontramos hórreos en Galicia, norte de Portugal, Asturias, León, Zamora, Cantabria, País Vasco y Navarra. En 2018 se contabilizaron en Galicia cerca de 30 000 hórreos, otros 30 000 en Asturias,[14] unos 400 en León, unos 30 en Cantabria, unos 20 en Navarra y cantidades casi testimoniales en el País Vasco y Zamora, además de un número indeterminado de espigueiros en Portugal y de una cantidad también desconocida de cabazos móviles vegetales en Galicia.[15].
Las peculiaridades de la estructura de la propiedad de la tierra y la dispersión de la población permitieron que el hórreo mantuviera su razón de ser sobre todo en Asturias, Galicia y norte de Portugal.[16] El área de convivencia del hórreo tipo asturiano con el tipo gallego-portugués tiene su límite oriental en el río Barayo, en correspondencia directa con la estructura geológica subyacente, conocida como «Cabalgamiento de Barayo». El límite occidental de esta área no está estudiado con detalle, pero abarca sectores de la sierra del Caurel.[17].
El conjunto de los rasgos particulares, como son la existencia o carencia de corredor&action=edit&redlink=1 "Corredor (hórreo) (aún no redactado)"), la escala de sus elementos, los materiales empleados o su decoración, informan no solo del poder económico del usuario o de la productividad de las tierras, sino también del espacio en el que el hórreo está ubicado, de su cronología y muchas veces de su constructor.[3] El corredor en los hórreos es, como resultado, una adición del siglo que responde a una nueva necesidad de almacenar productos no autóctonos para los que el hórreo no estaba acondicionado y que suponían nuevos métodos agrícolas y la necesidad de adaptarse.
En la zona norte de la península ibérica se distinguen tres grandes grupos: el gallego-portugués, presente en Galicia y norte de Portugal; el astur-leonés, en Asturias, León, Zamora y Palencia; y el pirenáico-montañés, en Cantabria, País Vasco y Navarra.[10].
Hórreo gallego
El uso del hórreo se extiende por toda Galicia, con la única excepción de algunas zonas del sudeste limítrofe. También se emplea, sin grandes variaciones formales, en el occidente asturiano y en la región portuguesa del Miño, donde es conocido como espigueiro, canastro o caniço. En Galicia recibe diferentes nombres según la zona: hórreo u hórrio en el centro-norte, cabazo en el noroeste de La Coruña, cabozo en el norte de Lugo, canastro en la zona sur, más raramente canasto, cabaceiro entre el centro y el nordeste de Orense, igual en la misma dirección en Lugo, pero mezclado con formas más cerradas (cabeceiro, cabeceira, cabaceira), canizo entre la ría de Vigo y el río Miño, piorno en el Salnés, cabana más en el interior, paneira en el Morrazo, orno u órneo en el cabo del Morrazo, hórreo u horro los de tipo asturiano en el este de Lugo, y otros apelativos de menor extensión.[18][19][20].
Se trata de un edificio de pequeño tamaño, oblongo y de planta rectangular con cubierta a dos aguas y escasa crujía "Crujía (arquitectura)"). Sus dimensiones, materiales y los elementos empleados en su construcción son muy variados, aunque siempre dentro de la lista habitual en la arquitectura popular: cantería o mampostería, madera de castaño, cubierta de teja cerámica, losa de pizarra "Pizarra (roca)") o colmo de centeno.
Existe una tipología menos elaborada que comprende pequeños graneros ligeros llamados cabazos, formados por un cuerpo de ramas o mimbres tejidos, cubiertos por un pequeño cono de retama o colmo. En áreas del Caurel se usa más el hórreo de tipo asturiano, a veces con cubierta de colmo de centeno, y usualmente de pequeño tamaño. En la zona costera hay otra tipología poco difundida, conocida como hórrea, que difiere del hórreo en su mayor anchura, en la distribución interior en corredor central y cámaras laterales y en emplear ternas de pies en lugar de parejas.
El hórreo más largo de Galicia es el de Araño (Rianjo) con 37,05 m de longitud,[21][22] el más alto se eleva hasta los ocho metros y medio, la hórrea de mayor capacidad se encuentra en Poyo, tiene un volumen interior de 123,25 m³ y se sostiene sobre 51 pies, y, aunque tradicionalmente son de planta rectangular, existen hórreos cuadrados, redondos, en forma de ele y hasta uno octogonal, en Fonsagrada.[23].
Hórreo asturiano
En el Principado de Asturias se conservan, en mejor o peor estado, unos 30 000 hórreos. Hay dos grandes tipos de hórreos en Asturias. Uno, el conocido propiamente como hórreo (también denominado hórrio, horru u horro), es el más extendido, siendo de planta cuadrada con una cámara de madera, muchas veces con corredor, que generalmente se sostiene sobre cuatro pies, o pegollos. En Asturias el uso del hórreo fue exclusivo de las clases más acomodadas, pero proliferó a partir de la época renacentista, debido al aumento de la producción de la tierra.
El segundo gran tipo es la panera. Los primeros documentos sobre ellas son de la segunda mitad del siglo , siendo su desarrollo en el siglo , favorecido por la difusión del maíz. La panera es una evolución del hórreo, cuya planta aumenta de tamaño y longitudinalmente hasta hacerse sensiblemente rectangular. Esta modificación implica cambios estructurales. Los más llamativos son que los pegollos aumentan en número para sujetar la nueva planta, más alargada, y la cubierta se remata con una viga cumbrera, manteniéndose a cuatro aguas pero "en tijera". Es ya en el siglo cuando se incorporan los corredores exteriores.[24][25] Esto hace que se encuentren paneras de gran tamaño, especialmente cercanas a la costa.
Dentro de los hórreos asturianos hay varios subgrupos dependiendo de su estructura y decoración: estilo Villaviciosa (el más antiguo), el estilo Allande y el estilo Carreño (nombres de los municipios donde más ejemplos se conservan). Un estilo particular es el hórreo beyusco, tipología extendida únicamente en el concejo de Ponga.[26].
En la zona del Eo-Navia y en el sudoeste de Asturias, en el área nororiental de Galicia y en parte de las comarcas del norte de El Bierzo y del resto de la provincia de León se conserva una variante tipológica de hórreo tipo asturiano caracterizada por el uso de cubiertas vegetales, es decir, una modalidad más antigua que las de teja o losa. Las fuentes documentales demuestran que antaño su extensión fue mucho más amplia, por toda la geografía astur, pero la mejora en la técnica hizo que se sustituyera por techumbres de materiales más duraderos. Su peculiaridad formal estriba en la carencia de corredor, en la reducida talla, en la escasa altura libre interior y en la cubierta vegetal, que puede estar ejecutada con colmo de centeno o trigo, o bien con retama, brezo o carquesa.[27].
La diferencia entre un hórreo y una panera no radica en el número de pegoyus, sino que depende de la planta. Si esta es cuadrada (hórreo) o rectangular (panera), y por tanto el tejado, si este es a cuatro aguas y con una cumbrera (hórreo) o en tijera (los lados serán iguales «dos a dos») con dos cumbreras (panera).[28].
Hórreo leonés
El hórreo leonés consta de una cámara de madera sobre pies de roble o piedra, llamados pegoyos, coronados por tornarratos, llamados solaneras. Carece de corredor exterior y su cubierta es de paja, teja o losa de pizarra a dos aguas.
En Las Bodas, municipio de Boñar se encuentra un hórreo en madera datado en el siglo .[29].
También hay algunos en Asturias (allí llamados «hórreos beyuscos»).[30] En la provincia de Palencia no existen hórreos autóctonos aunque sí constancia de que los hubo en el pasado en la zona norte.[31]
Frankowski explica que su forma y su función no difieren mucho de las del asturiano.[6].
Hórreo cántabro
Hoy quedan solo algunos hórreos en los valles cántabros de Pido, Las Ilces, Espinama, Cabuérniga, Herrerías, y Polaciones, aunque se cree que en el pasado estuvo presente a lo largo de toda Cantabria. Se hace mención a hórreos cántabros en diversos documentos a partir del siglo . Es un edificio de madera de planta cuadrangular que consta de una cámara que descansa sobre cuatro soportes o pegoyos de roble y se cubre con un tejado de teja árabe, en algunas zonas a cuatro aguas (como el asturiano) y en otras a dos (como el leonés).[8][32] En montañés "Cántabro (lingüística)") el hórreo recibe el nombre de horriu o hurriu.[20].
La supervivencia de un único ejemplar hace suponer la existencia antaño de un tercer tipo, llamado panera, que se distingue por tener planta rectangular y seis o más pies, semejante a la asturiana.[16] La posesión de este tipo de graneros estaba siempre ligada a casas grandes y monasterios, hasta que en el siglo comenzó a hacerse más abundante y a raíz de la introducción de este cereal la necesidad de secar el grano se vio satisfecha por la aparición de la solana como elemento arquitectónico de la casa y posibilitada por la mayor continentalidad del clima de la región.[33].
Hórreo vasco
Se hace mención a hórreos en Vizcaya en diversos documentos a partir del siglo ,[8] más o menos la época en la que debieron de dejar de construirse.[5] Recibe el nombre de garaia, con sus variantes gereixa y garaya, aunque existen también formas dialectales como arnaga.[34] Constan de una cámara rectangular de madera sobre cuatro o seis pies de piedra o madera con tornarratos (placas situadas entre los pilares y el hórreo cuyo fin es impedir que pequeños roedores puedan acceder al interior del mismo). Su uso es múltiple, está dividido en tres estancias y no tiene corredor en la fachada, pero sí tiene un pequeño sobrado que vuela en los pinches de los testeros. Tienen cubierta a dos aguas los más grandes y a cuatro los más pequeños. Dejaron de construirse en el siglo o .[6].
El cambio que tuvo lugar en el siglo , cuando se pasó de construir las casas de madera a hacerlas de piedra para evitar incendios, posibilitó la habilitación de fayados aptos como graneros. Al mismo tiempo el sistema agrario cambió su especialización cerealista hacia una orientación ganadera intensiva, lo cual produjo una transformación de los campos de maíz en pastos "Pasto (ganadería)"). Además la progresiva deforestación dificultaba la construcción con madera. Estos cambios hicieron que la necesidad de contar con graneros especializados en la conservación del maíz desapareciera.[7].
Hórreo navarro
Son los más orientales de la península ibérica. Los escasos hórreos que se conservan en Navarra son edificios de planta rectangular y muros de mampostería sobre arcos "Arco (arquitectura)") o dinteles en planta baja, cubierta de losa de pizarra "Pizarra (roca)") o teja cerámica a dos aguas sin sobradillo y, en ocasiones, escalera exterior exenta unida por una pasarela de madera. Reciben el nombre de garaia.
La mayoría de los hórreos navarros están dispersos por el cuadrante nororiental, en el área pirenaica, todos localizados a una altitud de entre 500 y 950 m.[35] Estudios recientes relacionan algunos de estos ejemplares con tipologías arquitectónicas prerrománicas asturianas. El garaia que se considera más antiguo de Navarra es el de Iracheta, en la Valdorba, del siglo o , restaurado en varias fases en las últimas décadas.[36].
Hórreo portugués o espigueiro
El hórreo portugués, denominado espigueiro,[37] también llamado canastro o caniço, según su método constructivo,[38] es un granero de piedra o madera de planta rectangular asentado sobre pilares del mismo material. Debe su nombre a su función original de almacenar espigas o mazorcas de maíz, favoreciendo su secado a través de ranuras en los laterales, preservándolas de los animales, principalmente de pájaros y roedores.[39]
La mayor concentración de espigueiros se encuentra en la Región del Norte "Región del Norte (Portugal)") de Portugal, en particular en el Alto Miño, Beira Litoral, Beira Interior y oeste de Trás-os-Montes. El mayor espigueiro português se encuentra en Carrazedo, freguesia de Bucos.[40].