Arquitectura de corrales
Introducción
Un corral es un pequeño recinto cerrado dentro o en el entorno de una construcción y tradicionalmente destinado a albergar animales domésticos.[1] Pueden ser generales, llegando al antiguo corralón rodeado por galerías entre edificaciones urbanas, o corrales específicos como las cochineras (para cerdos) y los gallineros (para gallinas); además de los corrales de pastoreo como los rediles ovejas, o bien de vacunos y equinos. Término y espacio pueden hacerse extensivo a los cercados para retener o guardar otros animales. Siguen siendo comunes en el medio rural, aunque, en Occidente, sometidos a reglamentación sanitaria. Pueden ser hechos con madera, fierro o algún material sólido.
Arquitectónicamente hablando, un corral también es un tipo de aprisco ganadero que se caracteriza por presentar planta rectangular y dos espacios claramente separados. Por un lado dispone de un área cubierta de teja y otra de patio abierta, denominada “sereno” o “raso”.
El territorio de los corrales
En España
Los corrales tienen un área de distribución muy amplia que se extiende por el Levante Ibérico, el Valle del Ebro y el Valle del Duero. Los corrales del Valle del Ebro se extienden por las zonas más bajas y cálidas, habiendo buenos ejemplos de este tipo de aprisco en la comarca de los Monegros y en la zona de Caspe. También se extienden por los valles de los ríos Jalón, Mesa, Queiles y Alhama. Alcanzando las zonas más cálidas de las provincias de Soria, Guadalajara, Zaragoza y La Rioja. A medida que el clima de este extenso territorio se recrudece empiezan a ser sustituidos por otras tipologías de apriscos más cerradas y calientes, como las “parideras” o los “chozones sabin eros”.
Antigüedad de los corrales
Existen grandes diferencias entre corrales, tainas, parideras y chozones sabineros. No obstante, sobre su antigüedad, Ángel Coronado")[2] indica: “Los corrales tienen un cierto grado de parentesco con las tainas, una familiaridad más fluida y menos forzada de la dada entre parideras y tainas”.