Arquitectura de comunalización
Introducción
Kampuchea Democrática (en camboyano: , romanizado: Kâmpŭchéa Prâcheathippadey) fue el nombre oficial de Camboya bajo la dictadura de extrema izquierda de Pol Pot y su guerrilla de los Jemeres Rojos —brazo armado del Partido Comunista de Kampuchea—, que gobernó el país entre 1975 y 1979, tras la guerra civil de 1970-1975. Este periodo vio la muerte de aproximadamente 1,8 millones de camboyanos a través de ejecuciones políticas, hambrunas y trabajo forzado, lo que representó la desaparición de entre el 30 y el 35 % de la población nacional.
De acuerdo a las estadísticas de K. D. Jackson, el 17 de abril de 1975, año en que los jemeres rojos tomaron Nom Pen, había en Camboya una población de 7,3 millones de habitantes. Cuando Vietnam comenzó la invasión en diciembre de 1978, el país tenía una población de 5,7 millones de habitantes, lo que representa un dramático descenso de 1,6 millones en menos de cuatro años.[2] K. D. Chandler señala como razones de este drástico descenso de la población —que calcula en 1,5 millones de desaparecidos— la malnutrición, los trabajos forzados y las enfermedades mal atendidas en general, pero 200 000 personas, probablemente más, fueron ejecutadas sin juicio, clasificados como «enemigos», entre los que se contaban niños, ancianos y personas pertenecientes incluso al mismo Partido Comunista.[3] Puesto que la mayoría de las víctimas pertenecían a la etnia jemer, el periodista socialista Jean Lacouture denominó a este proceso «auto-genocidio».[4].
Contexto
Si bien el gobierno del príncipe Norodom Sihanouk había aplicado una política de mano dura en contra del comunismo camboyano después de la independencia del país en 1954, se opuso a la intervención estadounidense en el conflicto de Vietnam. La neutralidad camboyana fue vista con desconfianza por Estados Unidos que acusó a Norodom Sihanouk de prestar su territorio como santuario del Viet Cong y del ejército de Vietnam del Norte. En 1970, con la ayuda de la CIA, el general Lon Nol, quien había sido su ministro de defensa, dio un golpe de Estado contra el príncipe, que estaba en una gira internacional, y alineó inmediatamente a Camboya con Estados Unidos y Vietnam del Sur. Este acto evidenció a un nuevo actor en el conflicto: los jemeres rojos, que actuaban como una guerrilla, pero que hasta entonces no habían tenido mayor importancia. El movimiento, liderado por un personaje oscuro del cual no se supo su identidad sino hasta 1977,[5] Pol Pot, pronto ganó popularidad entre el campesinado del norte del país, que estaba acosado por los intensos bombardeos estadounidenses realizados sin la aprobación de la ONU y que representaban un desesperado intento de destruir lo que llamaban los «santuarios del Viet Cong». Los bombardeos sobre el norte de Camboya comenzaron en marzo de 1969 y duraron hasta 1973 autorizados por el presidente Richard Nixon y liderados por su director de seguridad nacional Henry Kissinger. Camboya recibió por parte de los bombarderos estadounidenses 539 129 toneladas de bombas, es decir, tres veces más de las que EE. UU. lanzó contra Japón durante la II Guerra Mundial. Los bombardeos causaron la muerte de 50 000 personas y no hicieron otra cosa que incrementar la popularidad y la fuerza de la naciente guerrilla.[6] Los jemeres rojos recibieron además apoyo de China, que les suministró armamento. Para diciembre de 1978, víspera de la guerra con Vietnam, había entre 14 000 y 20 000 asesores técnicos y militares chinos en Camboya.[7].