Arquitectura de circos
Introducción
El llamado circo romano es una de las instalaciones más importantes de las ciudades romanas. Junto con el teatro y el anfiteatro, forma la trilogía de grandes instalaciones destinadas a divertir al pueblo. Inspirado en los hipódromos y estadios griegos, pero de medidas mucho mayores que estos, el circo romano estaba destinado a carreras, espectáculos, y representaciones, que conmemoraban los acontecimientos del Imperio.
El circo romano es un recinto muy alargado con remates circulares en los extremos, teniendo globalmente una forma oval, más o menos alargada. En el centro, rodeada de gradas generalmente de piedra, estaba la arena "Arena (recinto)") (en latín hārēna).
Circos romanos en Italia
Estadio de Domiciano
Construido en Roma, más que un circo es un estadio muy similar al de los griegos. En la actualidad el monumento ha quedado bajo el subsuelo de la actual plaza Navona, pueden observarse restos bajo ella.
Circos romanos en Hispania
Circo romano de Mérida
Este circo romano tiene unos 440 m de longitud y 115 m de anchura, era el mayor de los edificios dedicados a espectáculos de la ciudad y, junto con el anfiteatro, era el que gozaba de los favores de un público más dado a emociones lúdicas fuertes que a cultas obras teatrales. Debido a sus grandes dimensiones se encontraba fuera del recinto amurallado, al lado de la calzada que unía Emerita con Corduba (Córdoba "Córdoba (España)")) y Toletum (Toledo). En la actualidad existe un centro de interpretación junto al monumento y este es totalmente visitable. Tenía un aforo de unos 30.000 espectadores distribuidos en un graderío con la ya clásica división en tres caveas, marcada por las diferentes procedencias sociales de sus ocupantes.
Su construcción se llevó a cabo en las primeras décadas del siglo . El recinto posee una arena central donde se efectuaban las competiciones. En medio de ésta, se encuentra una valla central llamada de una longitud de 223 m y una anchura de 8,5 m que en su día estuvo decorada con monolitos y otros motivos. Uno de los espectáculos favoritos eran las carreras de bigas (dos caballos) y cuadrigas (cuatro caballos). Los conductores de los carros, llamados aurigas, eran personajes muy populares; algunos han quedado inmortalizados en pinturas y mosaicos junto a los caballos de Hispania igualmente famosos en la época.[1].