Arquitectura de baja densidad
Introducción
El término casas baratas alude a un tipo de viviendas de propiedad o de alquiler edificadas en España con ayudas oficiales o préstamos de bajo interés, acogiéndose a legislación específica entre 1911 y 1939 y dirigidas a la clase obrera o media-baja de la época. Este corpus legislativo fue sustituido en 1939 por la figura de la vivienda protegida.[1][2].
Normalmente eran de una o dos plantas y se situaban en los alrededores de las ciudades, en espacios poco urbanizados y en terrenos de bajo coste, para facilitar a sus habitantes (propietarios o arrendatarios) una vida más confortable y sostenible, tanto desde el punto de vista sanitario como medioambiental. Estas viviendas, de baja densidad constructiva, se gestionaban en régimen cooperativo o vinculadas a instituciones públicas (ayuntamientos o partidos políticos) y se cedían en general con opción a compra para promocionar la propiedad de la vivienda frente al alquiler. [3].
Contexto histórico
A mediados del siglo durante la Revolución Industrial el crecimiento de las ciudades europeas hizo que las bajas condiciones higiénicas de las viviendas obreras se hicieran cada vez más evidentes y empezaron a surgir movimientos de reivindicación de una mejora de las condiciones de vida. Los barrios obreros carecían de viviendas con unas condiciones higiénicas mínimas, en muchos casos no estaban urbanizados, y el aumento de población y las grandes migraciones de personas del campo a la ciudad provocaron también una falta importante de viviendas, lo que llevaba en muchos casos a las familias a construirse chabolas para poder vivir en la ciudad. Las ciudades contaban con un parque de viviendas escaso y degradado en muchas ocasiones, lo que provocó un aumento del hacinamiento y de la construcción de infraviviendas. En 1853 el Ministerio de Gobernación instaba a los ayuntamientos de Madrid y Barcelona a edificar barrios suburbiales para los pobres, con límites en el precio del alquiler.[2].
La Ley de Arrendamientos en España, la Ley Common Lodging Houses de 1851 en Gran Bretaña o la creación de la Société française des habitations à bon marché en Francia (1889) fueron algunas de las medidas que tomaron los Estados para proteger los derechos de los inquilinos. Durante el siglo se pusieron en marcha los primeros planes urbanísticos de ensanche, como el plan Cerdá en Barcelona y el plan Baixeras en Madrid, y surgieron también movimientos ciudadanos como el higienismo.[4] Existieron movimientos similares en Bélgica, Holanda, Austria o Alemania, aunque no tenían, en esta época legislación específica, pero sí normativa y reglamentos que facilitaban la construcción de viviendas similares.[5].