Imperio español
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Gracias al descubrimiento de América las ideas urbanísticas de herencia renacentista, sumadas a los ideales vitruvianos, comienzan a materializarse con la colonización española. La estructura urbana aplicaba las formas de disposición urbana de finales de la reconquista española, que a su vez volvía a los ideales helenísticos.
A través de las Capitulaciones de Santa Fe de 1492, aceptada por los Reyes Católicos, se establece la primera ley que regulaba la naturaleza de los nuevos asentamientos. En 1573, se establecen las Leyes de Indias, consolidando la realidad que se comenzaba a apreciar, consagrando el plan hipodámico. Estas leyes, entre otras cosas, tratan sobre la división de la planta por plazas, calles, solares a regla y cordel. Las ciudades se construían y organizaban según el modelo castellano, y la misma Ley sugería también que las casas deberían presentar igual forma y lenguaje, para presentar unidad, armonía y gracia.
La plaza mayor como espacio común y ceremonial era la unidad generadora de la nueva ciudad, en su marco se asentaban los edificios representativos de los poderes divinos y humanos: la iglesia, el gobierno local y el poder del rey. De la plaza, manzana vacía dentro de la retícula urbana, se desprendía el plan hipodámico que generaba la ciudad colonial. La calle era el elemento conector entre la plaza fundacional y las demás manzanas o cuadras que se subdividían generando los predios donde se construían los inmuebles de carácter privado. La calle como tal era un elemento urbano público, limpio de cualquier adorno que no fuera las fachadas de cada edificación. Y así se mantiene hasta hoy.
La ciudad colonial española fue el organismo administrativo básico de los virreinatos españoles en América. Allí, la traza urbana de proviene del damero "Damero (tablero)") usado por el campamento militar romano y tiene como componentes fundamentales y básicos la plaza, la calle Y la casa. Dichas ciudades se pueden dividir en varias categorías: centros de administración, puertos internacionales, puertos regionales, centros mineros, centros indígenas, centros agrícolas, presidios, centros militares de frontera o centros religiosos (misiones).
En 1502 se decretó la organización urbana planteada a través de misiones de colonización por Nicolás de Ovando, siendo el primer gobernador de Santo Domingo y de las misiones colonizadoras de las Indias. En adelante, toda tierra que fuera explorada y que tuviera los recursos adecuados para establecerse en ella, podría ser poblada, por capitulación o por comisión. Una vez conquistado el territorio, podía fundarse una ciudad. El “modelo ovandino” fue empleado por Hernán Cortés en Tenochtitlan, donde repartió tierras para los indígenas. Alonso de Ojeda trazó la nueva ciudad a cordel "Cordel (textil)") sobre la destruida Tenochtitlan (conservando el Templo Mayor) como un modelo del castrum romano.
El 13 de agosto de 1521 fue fundado la Ciudad de México, y el 18 de enero de 1535 se fundó la Ciudad de los Reyes; ambas fueron las principales y más poderosas ciudades de todo el continente americano durante la época colonial. Y además fueron el centro de poder y capital de los virreinatos más importantes que hubo en América: Perú y Nueva España.
Es así como se trazaron las ciudades de Santo Domingo, La Habana, Veracruz, Campeche, Panamá, Cartagena de Indias, Santa Marta "Santa Marta (Colombia)") y San Juan "San Juan (Puerto Rico)"). Sin embargo, el único ejemplo del trazado original de una ciudad de las primeras décadas de la conquista se puede apreciar en las ruinas de León Viejo, junto al lago de Managua, en Nicaragua. La ciudad fue abandonada y trasladada a su actual emplazamiento antes de concluir el siglo .
A partir de 1535, Antonio de Mendoza, primer virrey de Nueva España emprendió obras urbanísticas como las de Ciudad de México, Puebla de los Ángeles, Valladolid (hoy Morelia) y Antequera de Oaxaca (hoy Oaxaca de Juárez). Mendoza retomó las ideas de Leon Battista Alberti que recomendaba buena iluminación, ventilación "Ventilación (arquitectura)") y espacios abiertos. Con la puesta en práctica de estos preceptos, Mendoza cambió la disposición de Ciudad de México-Tenochtitlan respecto a la distribución original dada por Cortés, dejando como legado su Matrícula de Tributos en la cual se describen los planteamientos de arquitectura y urbanismo.
Ordenanzas de Felipe II
Estas y otras medidas se pusieron en práctica en algunas ciudades novohispanas, como en la Nueva Veracruz diseñada por Bautista Antonelli en 1590, la propia Ciudad de México, Valladolid, Guadalajara "Guadalajara (México)"), San Luis Potosí, Puebla de los Ángeles, Oaxaca de Juárez, y en otros territorios como en Santiago de Cuba y Santo Domingo, por nombrar algunos de los modelos más regulares.
Modelo de Carlos III
El rey Carlos III de España puso su empeño en modernizar las ciudades del Imperio español según el modelo europeo. Una vez empezada esa labor en la propia capital, Madrid, decretó un plan de reformas urbanas en el siglo para las Indias, donde el fortalecimiento del urbanismo colonial se debe principalmente al comercio, tanto de carácter local, como al internacional.
Este plan es destinado a asegurar que todo asentamiento quedara instituido conforme a las reglas de la Corona Española, o sea que, a diferencia del plan de Felipe II, el repartimiento de tierras ya no se planteaba por los conquistadores, sino por comisionados reales nombrados por el Visitador. Si el reparto era para las misiones jesuitas, se haría de acuerdo con los reverendos jesuitas.
Hoy en día los barrios coloniales de las antiguas urbes americanas son Patrimonio de la Humanidad o como mínimo están protegidos por los respectivos Estados. En Colombia hay barrios coloniales conservados en Cartagena de Indias, Villa de Leyva, Bogotá, Tunja y Zipaquirá. Otros centros históricos conservados son los de Santo Domingo (República Dominicana) o La Habana (Cuba).
Estructuras urbanas
Se pueden definir distintas tipologías de ciudades nos sugiere Chueca Goitia:[2].
La arquitectura simple y sin adornos, cuya características son:.
La tipología&action=edit&redlink=1 "Tipología (arqueología) (aún no redactado)") de la Vivienda arequipeña se encuentra en las zonas del alto Perú, y su influencia principal reside en las características del lugar. Debido a ser esta una zona sísmica"), se genera un tipo de vivienda que pueda soportar las catástrofes naturales. De este modo se construye una vivienda con la particularidad de tener una cubierta abovedada paralela a la calle, dándole menos posibilidades de derrumbe a la cubierta en caso de sismo.
La vivienda boliviana se destaca por el uso de la madera del lugar, se alza una vivienda con galerías "Galería (habitación)") laterales y una cubierta "Cubierta (construcción)") a dos aguas, que sirven como espacios protectores de los vientos, lluvias y sol.
A fines del siglo , se agrega a la tipologia el balcón corrido exterior con reja, y algunas modificaciones más, marcando así la recta final de la arquitectura colonial y el comienzo de la independiente.[3].
Como edificio más importante en la ciudad colonial, la catedral o iglesia era el primero en construirse y el más alto y grande de la villa. Se situaba o en la plaza mayor o en otra plaza aparte dependiendo de la ciudad y su orografía.
Se construyeron catedrales de varios estilos arquitectónicos: gótico, barroco, renacentista y neoclasicista entre otros. Al principio llegaban los constructores desde la península, pero una vez extendidos y enseñados los estilos por América, desarrollándose con variedades locales.
Actualmente, gran variedad de catedrales construidas durante la época colonial en América son Patrimonio de la Humanidad dentro de los centros históricos y un gran reclamo turístico de las ciudades hispanoamericanas. Un ejemplo son las catedrales de la Ciudad de México, San Juan "San Juan (Puerto Rico)"), La Habana, Santo Domingo, Lima o Cartagena de Indias, incluidas dentro de los centros históricos y conjuntos monumentales.
Los cabildos, órganos municipales originales del Medioevo español y trasplantados a América por los conquistadores, fueron una de las instituciones más importantes del sistema colonial español, sobre todo en los primeros años de la conquista de América. Constituyeron un mecanismo de representación de las elites locales frente a la burocracia real.
El cabildo, arquitectónicamente, debía ser un edificio que destacase de los demás dentro de la plaza mayor. Generalmente era un edificio de dimensiones grandes, dependiendo del tamaño de la villa, que contenía la cárcel, los archivos, salas capitulares y estancias para jueces y escribanos. Era común que contaran con recovas.
Para defender las ciudades coloniales, la Corona Española se planteó la necesidad de su fortificación; ya fuese mediante un sistema para toda la ciudad o solo para ciudadelas. La protección de estos complejos urbanos se planteó principalmente como un sistema defensivo de los puertos comerciales y el litoral. La fortificación de las plazas hispanoamericanas responde a varios motivos: por una parte, la defensa frente a los ataques de los indígenas americanos y, mayormente, por la incidencia de otras potencias europeas que llevaron a cabo diversas actividades ilícitas, como el contrabando, la piratería y las actuaciones de los bucaneros. Esto fue promovido en los siglos y por parte de ingleses, franceses y holandeses que, posteriormente, se convertirían en corsarios.
Barroco
La arquitectura barroca en Hispanoamérica ocurre en los siglos y , cuando la dominación de las Indias llega a su apogeo. Tres son los impulsores del barroco en América: la Corona, la burguesía y los jesuitas como representantes de la Iglesia.
El barroco hispanoamericano sigue siendo un movimiento ecléctico, pero que incorporó elementos de distintas tradiciones y de los valores religiosos de los conquistadores. Fue promovido por el empuje espiritual de la contrarreforma. Debido al nuevo movimiento de renovación de la Iglesia católica, la iglesia de la contrarreforma busca conmover al hombre a través de los sentidos, realizando templos nuevos, de gran amplitud para facilitar a los fieles el seguimiento de los actos del culto y exuberantes decorados para causar su admiración.
Las iglesias barrocas de Hispanoamérica traducen los valores de la cultura barroca europea, la conciencia de que el hombre no es el centro de la naturaleza, sino el reconocimiento de la iglesia como única realidad que puede conducirle a la salvación. Por ello, la Contrarreforma refuerza la institución eclesiástica, la jerarquía, que tiende a controlar la creatividad, la imaginación y la expresividad del hombre.
En América el barroco encuentra su propio estilo, gracias a la fusión del nuevo estilo con el sustrato indígena y la tradición mudéjar, como en el Barroco Andino. Hay variaciones estilísticas reflejada en América, ya que no es lo mismo hablar del Barroco México, Barroco en el Caribe, Barroco Iberoamericano, debido a las diferentes procedencias regionales de los conquistadores y sus referencias culturales, a la realidad en sí misma del Nuevo Mundo y a los diferentes roles que se fue asignado en el proceso de ocupación del espacio.
Cada una de las obras cuenta con rasgos de identidad propias de cada uno de los pueblos indígenas y en segundo lugar porque constituyen manifestaciones artísticas sociales y culturales de primer orden, siendo estas las pioneras de una Arquitectura Barroca rica en arte decorativo.[4].
El indígena es el arquitecto que edifica obras bajo los nuevos conceptos como: la desnaturalización del muro portante reflejado en las columnas, la generación espacios con cúpulas, el manejo de la incidencia de la luz con doble alturas, que fueron traídos por los españoles en la conquista.
La catedral de México se convertirá en el paradigma de la arquitectura colonial. Francisco Becerra "Francisco Becerra (arquitecto)") levantará la catedral de Puebla según este modelo. A Becerra le debemos los planes de las catedrales de Cuzco, Quito y Lima. Otro de los grandes arquitectos mexicanos es Francisco Antonio de Guerrero y Torres: capilla del Pocito, en Puebla; además construye numerosas casas señoriales para la burguesía mexicana: palacio de Jaral de Berrio. Su decoración recuerda los motivos aztecas. En Puebla aparece una escuela barroca de la que salieron la Capilla del Rosario (Puebla) "Capilla del Rosario (Puebla)") y los santuarios de Ocotlán en Tlaxcala, y de San Francisco de Acatepec, dos ejemplos del rococó mexicano de autor desconocido.