Arquitectura compuesta
Introducción
El orden compuesto (en latín: Ordo Compositus; en griego: Σύνθετος ρυθμός) es un orden clásico mixto que no pertenece al grupo de los órdenes arquitectónicos griegos (dórico, jónico y corintio), sino que, con el toscano, es una de las aportaciones romanas a los órdenes clásicos. En proporciones y elementos compositivos es idéntico al orden corintio, con dos variaciones: la base es más rica en molduras y se asemeja a un fuste dórico invertido, mientras que el capitel es una mezcla o composición (de ahí el nombre del orden) que combina las volutas "Voluta (arquitectura)") del capitel del orden jónico con las hojas de acanto del capitel del orden corintio.[1][2] En muchas versiones del orden compuesto las volutas son sin embargo más grandes, y tienen en general algún ornamento colocado centralmente entre las volutas. La columna del orden compuesto tiene típicamente diez diámetros de altura, aunque como en todos los órdenes estos detalles podían ser ajustados por el arquitecto para adaptarlo a edificios particulares.
Historia
El orden compuesto no se encuentra en la arquitectura en la Antigua Grecia y hasta el Renacimiento no se clasificó como un orden separado. Era considerado como una forma imperial romana del orden corintio. Aunque el Arco de Tito, construido en el año 82 d. C. en el foro de Roma, es a veces citado como el primer ejemplo superviviente destacado de un orden compuesto, el orden fue probablemente inventado «un poco antes del reinado de Augusto, y ciertamente estaba bien desarrollado antes de su muerte, el mismo momento en que se estaba estableciendo la versión romana del corintio.»[2].
Junto con el orden toscano, una versión simplificada del orden dórico, también encontrada en la antigua arquitectura romana pero no incluida por Vitruvio en sus tres órdenes, el compuesto fue añadido por los escritores renacentistas para hacer cinco órdenes clásicos. Sebastiano Serlio (1475-1554) publicó su libro I sette libri d'architettura in 1537 , en el que fue el segundo en mencionar el orden compuesto como un orden propio y no solo como una evolución del orden corintio, como ya había sugerido León Battista Alberti. Alberti en su De re aedificatoria menciona el orden compuesto, llamándolo «itálico».[3].