Arquitectura como paisaje construido
Introducción
En las ciencias sociales, el término ambiente construido (built environment en inglés*)* se refiere a los espacios modificados por el ser humano que proporcionan el escenario para sus actividades diarias, que van en escala desde edificios y parques o áreas verdes, hasta vecindarios y ciudades. Suelen incluir infraestructuras de apoyo como los sistemas de agua potable, redes de energía eléctrica e infraestructuras de transporte. El ambiente construido es un material, producto espacial y cultural del trabajo humano que combina elementos físicos y de energía para vivir, trabajar y jugar. Se ha definido como “el espacio hecho por el hombre en el que las personas viven, trabajan y se recrean en el día a día”.[2] El “ambiente construido abarca lugares y espacios creados o modificados por la gente, como edificios, parques y sistemas de transporte”. En los últimos años, la investigación en salud pública ha ampliado la definición de "ambiente construido" para incluir el acceso a alimentos saludables, huertos urbanos, otorgándole prioridad al “peatón", y al “ciclista”,[3] razón que se incluye en el desarrollo sostenible en favor al crecimiento inteligente.
El ambiente construido, para el caso humano, es todo sistema producido a través de la técnica y la tecnología humana, o dígase, sistemas tecnológicos (tecnosistemas):[1] estos sistemas se encuentran en diversos niveles o escalas, por ejemplo, partiendo desde un objeto o elemento como lo es un material, hasta los componentes de una edificación como lo son los cerramientos, e incluso, abarcando los proyectos de infraestructura y las ciudades consideradas como los sistemas tecnológicos más grandes construidos por el humano. Los sistemas tecnológicos del ambiente construido hacen parte de los sistemas ecológicos, o dígase ecosistemas, del ambiente natural, y tienen intercambios de recursos con estos: flujos de materia, energía e información. Asimismo, para el ambiente construido "existen escalas temporales correspondientes a las escalas espaciales: días-años ―objetos y organismos―, años-décadas ―viviendas y construcciones―, décadas-siglos ―hábitats y barrios―, siglos-milenios ―pueblos y ciudades―, milenios ―metrópolis y regiones, o territorios y subcontinentes― y eras ―tecnosfera y ecosfera―."[1].
Estas propuestas epistemológicas de Marín y otros construyen sobre los trabajos de ecología como los de Zev Naveh en los 2000, sobre los tecnoecosistemas, que Eugene P. Odum y Gary W. Barrett categorizaron como "un caso especial de los ecosistemas" observable en las poblaciones humanas, tal y como se definen y explican en el libro .