La organización de una biblioteca, esto es, la organización física por materias de un catálogo de libros, ha llevado al estudio del cómo estructurar el conocimiento humano: catalogación y clasificación. El estudio de la arquitectura de la información incluye una especialidad denominada «Bibliometría», que se ocupa por ejemplo de los índices de citas, el factor de impacto, el número de veces que un artículo es citado en otros artículos, etc. El enfoque hacia el mundo empresarial se expresa en la Gestión del conocimiento, que busca calidad o relevancia y difusión selectiva del conocimiento, para hacer frente a la sobrecarga de información. El mundo de las bibliotecas y centros de documentación es muy sensible hacia el conocimiento de sus usuarios y autores, lo que supone estudiar las necesidades de los clientes mediante encuestas y entrevistas (métodos obstructivos) o mediante el análisis de los patrones de búsqueda de los clientes, como puede ser el análisis de los weblogs de los catálogos (métodos no obstructivos).
Para Jesse H. Shera, la evolución que se ha producido desde la documentación y biblioteconomía como ciencia unida a la independización de ambos, sigue los siguientes puntos:[20].
En España se puede estudiar el grado de Información y Documentación en más de una decena de universidades; estos estudios universitarios, anteriormente al proceso de Bolonia, recibían el nombre de Diplomatura en Biblioteconomía y Documentación (primer ciclo) y Licenciatura en Documentación (segundo ciclo). Los profesionales de la Biblioteconomía y Documentación, -bibliotecónomos y documentalistas- participan en asociaciones tanto a nivel nacional y regional como internacional.
Diplomatura en Biblioteconomía y Documentación
Estos estudios pretenden formar un profesional capacitado para ocupar puestos de trabajo, tanto técnicos como de gestión, en las instituciones documentales y en las organizaciones empresariales y administraciones públicas: profesionales especializados en la búsqueda, selección, clasificación y almacenamiento de todo tipo de información, sea cual sea el soporte en el que esté contenida.
Para lograr este fin, se estudian todas las normas y técnicas de catalogación, indización y análisis de contenidos que se utilizan para recopilar y organizar la información que se genera en bibliotecas, archivos y centros de documentación. Asimismo, también son materias de estudio en esta carrera la organización y administración de bibliotecas, hemerotecas, archivos, centros de documentación... Tan importante como saber dónde encontrar la información es poder recuperarla para que sea de fácil consulta. Las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC) han influido de manera decisiva en esta profesión en los últimos años. Actualmente, es casi imposible llevar a cabo este tipo de trabajo sin conocer detalladamente el funcionamiento de bases de datos, o motores de búsqueda en Internet.
El objetivo básico de la titulación es formar profesionales capaces de seleccionar, gestionar, organizar y preservar la documentación y la información para que pueda ser utilizada por terceros independientemente del lugar donde esté depositada o de su formato y soporte (impresa, grabación sonora, audiovisual, fotografías, recursos digitales, etc.).
El trabajo en la biblioteca (bibliotecas generales, universitarias, populares, escolares, de fundaciones y cualquier otro tipo de bibliotecas) continúa siendo una de las principales vías de salida laboral para estos titulados. En la actualidad, las perspectivas profesionales de este colectivo se presentan mucho más amplias: medianas y grandes empresas e instituciones necesitan y demandan expertos en biblioteconomía y documentación para la organización de archivos (especialmente las que trabajan con información, tales como medios de comunicación) o para la búsqueda de la documentación necesaria en cada momento para cubrir las necesidades de información de la empresa en cuestión.
Hay una serie de especialidades que los bibliotecarios pueden seguir dependiendo de sus intereses; especializarse en un campo específico, como derecho o medicina, o pueden trabajar con grupos específicos, como niños. Algunos se enfocan en la bibliotecología digital, ayudando a los usuarios a evaluar y navegar por las fuentes digitales de información o usar la tecnología para catalogar e indexar la información digital.[21].
El profesional en bibliotecología puede desempañarse tanto en ámbito privado como en el público. Puede trabajar en bibliotecas, centros de investigación, archivos de empresas, imprentas y editoriales, entre otros. Además, es el encargado de los archivos coleccionables ya sean libros, o en cualquier otro formato. Él también se encarga, al mismo tiempo, de la contratación de servicios y suscripciones de revistas, ya sean impresas o electrónicas. Está capacitado para gestionar y desarrollar colecciones; también para asesorar a usuarios para un mejor aprovechamiento del material y de las herramientas de consulta. Del mismo modo, puede participar en la elección de espacios e infraestructuras.[22].