Las influencias italianas y francesas aumentaron después de la Guerra de Independencia Argentina a principios del siglo , aunque el estilo académico&action=edit&redlink=1 "Academicismo (arquitectura) (aún no redactado)") se mantuvo hasta las primeras décadas del siglo . Los intentos de renovación se llevaron a cabo durante la segunda mitad del siglo y principios del , cuando las tendencias europeas penetraron en el país, lo cual se refleja en numerosos y valiosos edificios importantes de Buenos Aires, como en el singular neogótico alemán de la Iglesia de Santa Felicitas en el barrio porteño de Barracas[4] diseñada por Ernesto Bunge; El Palacio del Correo central y el Palacio de Justicia de la ciudad de Buenos Aires "Palacio de Justicia de la Nación (Argentina)") obras de Norbert Maillart; y el Congreso Nacional y la segunda y actual sede del Teatro Colón obras debidas principalmente a Vittorio Meano o las obras debidas a Alejandro Christophersen.
La arquitectura de la primera mitad del siglo continuó la adaptación francesa de arquitectura neoclásica, como la sede principal del Banco de la Nación Argentina "Banco de la Nación Argentina (casa central)") en el microcentro de la ciudad de Buenos Aires, y el Gran Hotel Provincial de la ciudad de Mar del Plata, construido por Alejandro Bustillo (la ciudad de Mar del Plata hasta mediados de siglo estaba exornada por una majestuosa rambla") de estilo art nouveau, pero ésta como el Pabellón de las Industrias") (construido en 1871) en la ciudad de Córdoba o el Pabellón Argentino (1890) han sido destruidos como otras muchas valiosas edificaciones argentinas de la Belle Époque.
En la ciudad de Santa Fe "Santa Fe (Argentina)"), los principales responsables del cambio arquitectónico dado principalmente entre 1930-1955, fueron los Técnicos Constructores Nacionales, egresados de la Escuela Industrial Superior, dependiente de la Universidad Nacional del Litoral.
Entre los más destacados se encuentran los Técnicos Constructores Pedro Abbatte, José Tonelli y Orlando Oviddi.
Tonelli (1892-1946) fue el primero en incursionar en los diseños Europeos en la ciudad de Santa Fe, con obras racionalistas que se destacaban de la arquitectura tradicional que presentaba la ciudad.
Numerosos arquitectos argentinos han enriquecido paisajes urbanos de su propio país, y en las últimas décadas, los de todo el mundo. Juan Antonio Buschiazzo ayudó a popularizar la arquitectura Beaux-Arts "Beaux Arts (arquitectura)"), y Francisco Gianotti ha combinado el art nouveau con detalles del estilo italianizante") añadiendo un toque especial a las ciudades argentinas durante las primeras décadas del siglo destacándose entre sus obras la Galería Güemes y la Confitería del Molino. Francisco Salamone y Viktor Sulcic dejaron un valioso legado de art déco, mientras -casi coetáneo a ellos- Alejandro Bustillo creó una prolífica arquitectura racionalista.
Tanto en Buenos Aires como en la casi totalidad del territorio argentino (si se exceptúa por ahora al Sector Antártico Argentino) pueden encontrarse edificios de notable belleza, como el Palacio de las Aguas Corrientes (típico estilo art nouveau pletórico de estilo ecléctico), la Catedral de Salta (estilo colonial español con retoques neoclásicos), la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires "Facultad de Derecho (Universidad de Buenos Aires)") (estilo monumental de mediados del siglo ), el Palacio Barolo (como el Mercado de Abasto se trata de una joya del art déco en Argentina), el Monumento a la Bandera (Rosario "Rosario (Argentina)")) de estilo monumental con muy sobrios detalles art déco, la Casa de Gobierno de Tucumán en San Miguel de Tucumán (un ejemplo del eclecticismo bellepoquiano "Eclecticismo (arquitectura)")), el Hotel Llao-Llao (San Carlos de Bariloche), de estilo neoalpino (lo mismo que el Centro Cívico de Bariloche), la Iglesia de San Francisco "Basílica y Convento de San Francisco (Salta)") en la ciudad de Salta, entre otros.
Entre los más célebres representantes de la arquitectura del siglo corresponde mencionar a Jorge Ferrari Hardoy, Juan Kurchan, Teresa Bielus"), Mario José Buschiazzo, Carmen Córdova, Delfina Gálvez Bunge de Williams, Martha Levisman, Flora Manteola, César Pelli, Alberto Prebisch, Josefa Santos, Odilia Suárez, Clorindo Testa, Olga Wainstein y Amancio Williams.
En el urbanismo se deben citar a Jorge Ferrari Hardoy, Juan Kurchan, Itala Fulvia Villa, Ernesto Vautier"), Sergio Fernández Pico"), Eduardo Sarrailh"), Odilia Suárez, Godofredo Cecio"), Debora Di Veroli, Juan Duprat"), José Manuel Felipe Pastor"), entre otros.
Especialmente en paisajismo se destaca señeramente la obra del francés nacionalizado argentino Carlos Thays quien hizo sus grandes aportes a su patria adoptiva desde fines del siglo .
Las influencias italianas y francesas se incrementaron después de la independencia (1810 a 1816), aunque el estilo academicista persistió hasta bien entrado el siglo . Los intentos de renovación, no obstante, se sucedieron durante la segunda mitad del siglo y principios del , cuando las tendencias europeas penetraron en el país plasmándose de diversos edificios de Buenos Aires, como la iglesia de Santa Felicitas&action=edit&redlink=1 "Iglesia de Santa Felicitas (Buenos Aires) (aún no redactado)"), obra de Ernesto Bunge; el Palacio de Justicia "Palacio de Justicia de la Nación (Argentina)"), el Palacio del Congreso de la Nación Argentina y el Teatro Colón "Teatro Colón (Argentina)"), todos ellos de Víctor Meano.
A principios del siglo , todavía se continuaban edificando modelos neoclásicos y eclecticistas "Eclecticismo (arquitectura)") de procedencia francesa y europea occidental en general, como la casa central del Banco de la Nación Argentina "Banco de la Nación Argentina (casa central)") ubicado en el casco histórico de la Ciudad de Buenos Aires ante la fachada noreste de la italianizante Casa Rosada, la casa central del BNA fue construida por Alejandro Bustillo. Otros valiosos edificios que se conservan de la Argentina bellepoquiana son el Palacio de Aguas Corrientes, el Palacio San Martín, el Palacio Pizzurno (que luego de ser residencia privada pasó a ser ex sede del Consejo Nacional de Educación "Ministerio de Educación (Argentina)")), el nuevo edificio del Teatro Colón, la Casa de Gobierno de Tucumán, el Palacio Barolo (aunque el Palacio Barolo como la Confitería del Molino o la Galería Güemes ya tienen muestras de la arquitectura de los 1920 en donde predominaba el Art Déco) y el estilo neocolonial hispanicista que se refleja en el Teatro Nacional Cervantes y en el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco diseñado por de Martín Noel entre otros edificios. Así muchos otros valiosos edificios de Argentina reflejaron a la Belle Époque y a los casi consecuentes años locos de los 1920 en las ciudades de Buenos Aires, La Plata, Rosario, Córdoba "Ciudad de Córdoba (Argentina)") (en esta última el neoclasicismo se destaca en el Palacio de Justicia&action=edit&redlink=1 "Palacio de Justicia (Córdoba) (aún no redactado)") y en gran parte del recientemente demolido, para hacer adocenados PH, barrio de Nueva Córdoba, como lo fuera la Mansión de los Medina Allende o el bello núcleo original de Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa o la sede principal del Teatro del Libertador); pero, desde la década de 1930 la influencia de Le Corbusier y en menor medida de la Bauhaus[5] y el racionalismo europeo se consolidó en un grupo de jóvenes arquitectos en la Universidad de Buenos Aires, entre los que se destacó Amancio Williams, posteriormente considerado uno de los más importantes de la primera mitad del siglo .[6] Gracias a la influencia que ejerció esa nueva ola de arquitectos y a los avances técnicos fundamentales como el hormigón y el acero, los nuevos edificios se empezaron a alejar de las ornamentaciones mal llamadas barrocas para buscar la simplicidad de sus formas, priorizando la lógica y el funcionalismo constructivo.
Entre los factores principales del rápido crecimiento en las zonas urbanas, es el de la inmigración principalmente europea forzada a establecerse indecorosamente en los principales centros urbanos; en particular, los de Buenos Aires, Córdoba "Córdoba (Argentina)"), Mendoza "Mendoza (Argentina)") y Rosario "Rosario (Argentina)"): en efecto, mientras que presidencias como las del sanjuanino Domingo Faustino Sarmiento y la del tucumano Nicolás Avellaneda intentaron propiciar la inmigración masiva de agricultores y agricultoras europeos del norte y centro de Europa (en esto siguiendo al modelo exitoso en los Estados Unidos) para poblar los extensos y fértiles campos de Argentina, lo concreto fue que los «intereses creados» se repartieron las mejores tierras y solo permitieron en las zonas más ricas el establecimiento de pobres arrendatarios europeos que debían pagarles con gran parte del rédito de su producción a los megalatifundistas supuestamente «argentinos» como los Martínez de Hoz y otros autodenominados «patricios», esta especie de neofeudalismo en un país que desde 1810 (y esto ratificado en 1853) se había declarado libre y democrático hizo que los chacareros dieran muestra de la injusticia que sufrían con el llamado Grito de Alcorta en 1912.
De modo que a diferencia de lo que ocurrió en EUA y Canadá la mayor parte de las tierras productivas quedaron bajo el poder de terratenientes absentistas lo cual forzó a que gran parte de los trabajadores en la agricultura intensiva (muchos de ellos italianos y españoles) debieran luego de algunas cosechas o volver a sus empobrecidos países de origen o emigrar a otros países o reconcentrarse (con mucha inanidad") y en anomia "Anomia (ciencias sociales)")) en la ciudad de Buenos Aires, o en las ciudades de Rosario y Córdoba, o en las ciudades de San Miguel de Tucumán y de Mendoza y, luego más difusamente en otras ciudades o en zonas como ciertas áreas rurales de Entre Ríos, Misiones, Río Negro, etc. Esto provocó en muchos de los argentinos y argentinas de primera y más generaciones un cierto desapego respecto a su País (Argentina) al en gran medida desconocerle... no se puede amar lo que se desconoce (... aún es frecuente que un porteño "Porteño (de Buenos Aires)") tenga más vistas agradables y «amigables» — y esto potenciado mediante mass media como la TV o la Internet— de cualquier lugar de los EUA o de Europa Occidental que de su propio País [Argentina] ) y que muchas veces no se sienta (junto a los otros argentinos) con-dueño de su Patria.[7].
En todo caso el elevado índice de urbanización, mayormente con población de origen europeo, que desde la primera mitad del siglo caracteriza a la Argentina le hace un país étnicamente y culturalmente muy singular en toda América: durante décadas (y con mucho de cierto entre los 1990 y, por lo menos hasta mediados de los 1990, se dice que «Argentina es una gran ínsula europea en Iberoamérica», esto quiere decir que predomina una cultura europea o de origen europeo en la inmensa mayoría de sus rasgos culturales: desde cuestiones tan estructurales como el idioma, las religiones, las creencias, la gastronomía, las costumbres, la arquitectura popular, la narrativa, y en general casi todo tipo de arte y rasgo cultural, etc.
A partir de los 1930 la clase media emergente supo vivir (muchas veces solo durante las prolongadas vacaciones) en chalets (chalés) que aún mantenían visos de la arquitectura normanda y otras influencias precedentes, de tal síntesis surge el Estilo Mar del Plata.
En gran medida inspirado en el Estilo Mar del Plata y el Estilo Misión a fines de los 1940 y en todos los 1950 se destacan las viviendas hogareñas de clase media recién emergente, los: chalets californianos.
Un detalle conspicuo de la urbanización en Argentina fue la ciudad de Buenos Aires la cual aproximadamente a partir de los 1860 se fue destacando una arquitectura de tipo parisina en sus barrios elegantes, esto se reforzó tras la peste del cólera en los 1870, tras tal tragedia gran parte de la clase alta se mudó a los barrios de la «Zona Norte» de la ciudad de Buenos Aires y su conurbano: Recoleta, Palermo, El Retiro "Retiro (Buenos Aires)"), Barrio Norte "Barrio Norte (Buenos Aires)"), Belgrano, los suburbios elegantes de San Isidro "San Isidro (Buenos Aires)"), Olivos o Adrogué, etc. En tales barrios prosperó en esa época una arquitectura bellepoquiana eclécticista en la cual predominaron los influjos franceses con petits hôtels (muchos de ellos estaban techados con mansardas), chalets normandos") con tracería a la vista y techados a dos aguas de tejas (muchas veces las tejas eran de pizarra "Pizarra (roca)")), o edificios modern stile") y art-nouveau, seguidos por los influjos ingleses estilos Reina Ana y Tudor; los interiores de las viviendas de clase alta y media alta de los barrios citados solían estar exornados con mayólicas, azulejos, escalones de mármol de Carrara, boiseries, pisos de marquetería o parqué), claraboyas avitraladas, vitrales, lámparas del tipo tulipa o del tipo araña "Araña (lámpara)") con caireles (estas últimas aunque fueran modestas y solo se instalaran pendiendo de los sófitos o cielorrasos de la sala principal que luego derivó a ser el living), a veces poseían áticos bajo mansardas "Ático (vivienda)") rematados con cúpulas como las que caracterizaban a todo el trayecto de la Avenida de Mayo o altillos "Ático (vivienda)") cubiertos por mansardas. Por este motivo la ciudad de Buenos Aires recibió el apodo de «La París del Sur», pero este riquísimo patrimonio cultural fue malbaratado a partir de los 1960 y en su mayor parte ha sido demolido y sigue siendo demolido por la especulación inmobiliaria y la reventa en subasta, casi siempre al exterior, de esculturas, lámparas, artísticas rejas y verjas, etc.
En 1929 el suizofrancés Le Corbusier visitó a la Argentina y, de la ciudad de Buenos Aires hizo una observación que pareciera haber pasado inadvertida por lo obvia: la ciudad de Buenos Aires le da la espalda al inmediato gran Río de la Plata. ¿A qué se debía y debe esta notoria anomalía urbanística?, en primer lugar a una razón natural durante siglos la relativamente baja costa rioplatense de la ciudad de Buenos Aires hacía poco atractivo el edificar sobre la costa natural-original del Río de la Plata en su banda occidental, aunque existían barrancas altas como las de Belgrano, las Puntas de Buenos Aires luego de Lezama, etc. Pero las zonas altas de la costa porteña fueron copadas o monopolizadas por empresas (inicialmente mercaderes de esclavos) de modo que en lugar de poblar de viviendas y monumentos a la costa porteña rioplatense la misma fue transformada en una zona portuaria casi interdicta a la gente de la ciudad. El mismo Le Corbusier fue el primero en idear y proyectar en 1929 una aeroisla") o aeropuerto porteño sobre una isla artificial, tal proyecto fue perfeccionado por Amancio Williams pero nunca llevado a cabo.... En lugar de realizarse tal aeroisla se cometió el llamado aeroparque el cual además de resultar una barrera más para la gente a acceder a la costa de su ciudad, resultó en un alto doble impacto ecológico: por una parte destruyó a todo un ecosistema vegetal y zoológico natural y por el otro, tal aeroparque, contamina (principalmente de modo acústico) a las muchas viviendas cercanas con sus estruendosos ruidos de turborreactores e incluso accidentes.
Los antecedentes de la arquitectura "racionalista "Racionalismo (arquitectura)")" que luego derivaría en la masiva "arquitectura" de estilo internacional aparecen en los 1930, destacándose entonces el Edificio del Ministerio de Obras Públicas "Edificio del Ministerio de Obras Públicas (Argentina)") con pocas notorias esculturas aún Art déco debidas a José Hortal")[n. 1][8] construido en 1932 y el Edificio Kavanagh construido en 1936, siendo el segundo un edificio de rentas o departamentos. Aunque en estos predomina la arquitectura racionalista poseen sin embargo detalles (relieves, relativamente pequeñas esculturas) del art déco.
Entre octubre de 1937 y 1938 Jorge Ferrari Hardoy y Juan Kurchan desarrollaron, bajo la dirección de Le Corbusier, las ideas para un Plan Director para Buenos Aires. Trabajaron en el mismo durante más de un año hasta que los rumores de la Segunda Guerra Mundial los hizo emprender su regreso. De todos modos retomarían el proyecto años más tarde, bajo la dirección del mismo Le Corbusier en 1947.
En septiembre de 1938 los arquitectos Antonio Bonet, Jorge Ferrari Hardoy y Juan Kurchan, junto a Juan A. Lepera"), Abel López Chas, Luis Olezza"), Alejandro Vera Barros"), Samuel Sánchez de Bustamante"), Itala Fulvia Villa, Hilario Zalba") y Simón Ungar, forman el primer núcleo del Grupo Austral. Este grupo fue un colectivo de arquitectos que ejerció una gran influencia en el panorama de la arquitectura y el diseño latinoamericanos a partir de los años 30, tanto a través de sus obras y diseños como por sus publicaciones. En junio de 1939 publicaron el manifiesto del Grupo bajo el título Voluntad y Acción Archivado el 23 de octubre de 2019 en Wayback Machine., en el que defendían la superposición de algunos valores del surrealismo a la formación racionalista de los arquitectos, e incorporaban las necesidades psicológicas del individuo al funcionalismo estricto del movimiento moderno. Este manifiesto expone su postura frente a la arquitectura y su esfuerzo por establecer una continuidad con el paisaje, las técnicas y los materiales de cada zona. Desgraciadamente, durante la década del 40 el Grupo Austral, se irá disolviendo informalmente de a poco. Este, que fue el referente del movimiento moderno nacional e internacional, aún no ha logrado poseer el reconocimiento que merece, teniendo en cuenta su importancia dentro la escena de la arquitectura moderna argentina.
En 1941 los arquitectos Kurchan y Ferrari Hardoy se asociaron formando un estudio que fue el responsable de obras de vanguardia, como los departamentos transformables de O'Higgins 2319, la cual sirvió como ensayo de un conjunto de principios que se realizaron plenamente en el edificio de vivienda colectiva "Los eucaliptos" en la calle Virrey del Pino 2446 (1941/1943), las viviendas unifamiliares de Conesa 1182 y las de Rivadavia 613, todas en Buenos Aires.