Arquitectura atlántica
Introducción
La arquitectura colonial de Estados Unidos engloba varios estilos de diseño en construcciones asociados con el periodo colonial de los Estados Unidos, incluyendo el primer periodo inglés (medievo tardío), estilo colonial francés, colonial español, holandés, colonial alemán y colonial georgiano.[1] Estos estilos son identificados en casas, iglesias y edificios gubernamentales en el periodo de 1600 a 1850.
Primer periodo inglés (medievo tardío)
Fue desarrollado en dos asentamientos ingleses tempranos en Jamestown "Jamestown (Virginia)"), Virginia en 1607 y Plymouth, Massachusetts en 1620 y posteriormente en las otras colonias británicas a lo largo de la costa este.
Es común que estas construcciones incluyan detalles medievales como techos empinados, ventanas pequeñas (normalmente dada la escasez de vidrio en las colonias), ornamentación minimalista y una gran chimenea central.[2].
Estilo colonial francés
Floreció en las áreas de asentamiento francés empezando con la instauración de Quebec en 1608 y Nueva Orleans en 1718, así como a lo largo del valle del río Misisipi hasta Misuri.
La típica casa de la temprana época colonial francesa en la región del valle del río Misisipi era la "poteaux-en-terre" (poste enterrado), construida con series de postes de cedro pesados y rectos empotrados verticalmente en el suelo. Estas casas básicas ofrecían techos a dos aguas y eran rodeadas de porches (galerías o cobertizos) para soportar el cálido clima de verano.
Para 1770, la casa básica de estilo colonial francés había evolucionado en el estilo "briquette-entre-poteaux" (briqueta entre postes) común en el área histórica de Nueva Orleans y otras partes. Estas casas ofrecían puertas de lama, techos acampanados, buhardillas y contraventanas (postigo de ventana).[3].
Alrededor de 1825, en áreas propensas a inundaciones, se desarrolló la "casa de campo elevada" con casas que eran construidas encima de elevados muros de ladrillo, usualmente de 2,4 m de alto como protección contra las inundaciones. En tiempos de sequía, el sótano permanecía fresco y era usado para cocinar y para almacenamiento.