Armario Ropero
Introducción
Un armario, escaparate (en Venezuela y Cuba),[1][2] clóset (en Hispanoamérica),[3] aparador (en Filipinas),[4] ropero, guardarropa, placar o placard (en Río de la Plata),[5][6] es un mueble para guardar cosas u otros enseres cerrado por medio de puertas, en cuya distribución interior puede haber estantes, colgadores para perchas y cajones, ideado para guardar cosas.[7] Las puertas pueden ser batientes o correderas, utilizándose las segundas en lugares de paso estrecho, ya que necesitan menos espacio.
El armario es propio de cualquier estancia de la casa, adecuando su forma y dimensiones al uso al que va destinado:.
El armario empotrado es el que tiene visible únicamente la parte frontal, estando el resto unido por obra a las paredes o tabiques de la estancia en que se ubica. En el Río de la Plata se lo conoce como placard o placar. Los espacios habilitados como vestidores suelen estar revestidos de armarios sin puertas.
Etimología
La palabra procede del latín armarĭum, lugar donde se guardan artefactos o armas.[8] A su vez, arma (colectivo plural) procede de ars, arte u oficio, y denomina cualquier conjunto de objetos resultado de un arte u oficio. La evolución posterior de la palabra arma puede llevar a confusión. Pero no es posible concluir categóricamente que el armario se utilizara originalmente sólo para guardar armas,[9] ya que la palabra también hace referencia al mueble en el que se guardaban los libros en las bibliotecas romanas mencionadas por Vitruvio. El armarium también fue mencionado por Catón el Viejo,[10] Plauto,[11] Plinio el Joven[12] y Cicerón, y varios modelos están representados en las pinturas de Pompeya.
Historia
El armario es conocido al menos desde la época romana, según aparece en las pinturas de Herculano. Aunque en un principio sólo servía para contener armas, según indica su nombre, pronto se utilizó para guardar todo tipo de objetos.[13].