Archivo Digital
Introducción
Un archivo[1] o fichero[2] informático es una secuencia de bytes, que representan una unidad de información, almacenados en un dispositivo de almacenamiento. Un archivo se identifica por un nombre y la descripción de la carpeta o directorio "Directorio (informática)") que lo contiene. Los archivos informáticos son los equivalentes digitales de los documentos físicos tradicionales, como expedientes, tarjetas, libretas, papel o microfilmes.
Contenido de los Archivos
Desde el punto de vista del sistema operativo, un archivo es, en la mayoría de los casos, un flujo unidimensional de bytes tratado como una unidad lógica. Un archivo informático tiene un tamaño, generalmente expresado en bytes (o múltiplos como kilobytes, megabytes, etc.). El tamaño puede ser cualquier número entero no negativo de bytes, hasta un máximo que depende del sistema y del dispositivo de almacenamiento. El software que se ejecuta en la computadora interpreta la secuencia de bytes como un programa, un texto, una imagen, etc., basándose en el nombre, la extensión y el contenido del archivo. Algunos tipos especiales de archivos, como los nodos de dispositivo (que representan simbólicamente partes del hardware), no consiste en un flujo de bytes y no tienen tamaño de archivo.
Los datos dentro de un archivo suelen estar organizados en paquetes más pequeños, a menudo llamados registros o líneas, que comparten características comunes. Por ejemplo, un archivo de nóminas podría contener información sobre los empleados de una empresa, con cada registro asociado a un empleado específico y conteniendo datos relacionados con su nómina. Un archivo de texto podría contener líneas de texto.
La forma en que se estructuran los datos dentro de un archivo depende del diseño del archivo. Existe una gran variedad de estructuras de archivos, desde las más simples hasta las más complejas. La mayoría de los archivos son utilizados por aplicaciones informáticas que los crean, modifican y borran. Los programadores de estas aplicaciones definen los archivos necesarios, su uso y, a menudo, sus nombres.
En algunos casos, los programas permiten a los usuarios manipular directamente los archivos. Por ejemplo, en un procesador de texto, el usuario crea y nombra archivos de documento. El programa interpreta el contenido del archivo (organizado en un formato específico), pero el usuario gestiona el nombre, la ubicación y la información almacenada en el archivo.