Aptitud Laboral
Introducción
Las competencias laborales son conocimientos, habilidades y actitudes que las personas despliegan bajo determinados contextos y situaciones de trabajo.[1] [2] [3].
Historia
Este concepto surge en los años ochenta en los países industrializados y toma fuerza porque es considerado como la alternativa de mayor pertinencia para capacitar la mano de obra requerida por el acelerado avance tecnológico.[4] La transformación tecnológica estuvo asociada a un proceso de flexibilización que perseguía la reducción de costos y la eliminación de rigideces en el proceso productivo generando nuevas demandas sobre los atributos para el trabajo.[5] Así mismo, surgió de la necesidad que se requería para las apariciones de métodos innovadores para lograr nuevas empresas con la capacidad de competir en la globalización.[6] La capacitación a través del enfoque de competencias laborales garantiza la inserción continua y rápida en el mercado de trabajo; el efecto directo de dicha inserción es la reformulación de la relación educación-trabajo. La noción de competencias desplazó la centralidad que ocupaba una calificación laboral centrada en el puesto de trabajo y en la especialización de la mano de obra. [5]En los años noventa el concepto llega a América Latina como opción viable de formación y de desarrollo.[7].
Características
Contenido
El tener habilidades implica tener comunicación oral y escrita, saber observar, escuchar y analizar los problemas y así aplicar metodologías encaminadas a solucionar los conflictos laborales, siempre con la visión de mejorar el entorno laboral, y aun el social.
Se pueden definir las competencias laborales desde tres enfoques, el primero las concibe como la capacidad de ejecutar tareas; el segundo las centra en características/atributos personales (actitudes/capacidades); y el tercero, denominado holístico, incluye a los dos anteriores.[8].
Otros autores definen que existen seis aspectos esenciales[9] en el concepto de competencias desde el enfoque complejo, como lo son los procesos, la complejidad, el desempeño, la idoneidad, la metacognición y la ética.
Se han definido múltiples funciones de las competencias: actuación, idoneidad, flexibilidad, variabilidad y desempeño global. Los procesos complejos, de desempeño con idoneidad en determinados contextos, requieren la integración de diferentes saberes, como: saber ser, saber hacer, saber conocer y saber convivir. Todo esto para saber realizar actividades o resolver problemas con sentido de reto y motivación, flexibilidad, creatividad, comprensión y emprendimiento dentro de una perspectiva de procesamiento metacognitivo, mejora continua y compromiso ético.