Almacenamiento Temporal
Introducción
El Almacén temporal centralizado de España es un proyecto de almacén temporal centralizado (ATC) para residuos de alta actividad planteado por el Gobierno de España en 2009 ante la necesidad de almacenar en el propio país los residuos nucleares generados en el mismo. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero planteó la necesidad de un ATC en suelo hispano. A pesar de encontrar grandes reticencias entre algunos sectores de la población, 13 localidades presentaron sus propuestas para albergar la futura instalación.[1] El 30 de diciembre de 2011, se aprobó en Consejo de Ministros una resolución por la que se seleccionaba al municipio de Villar de Cañas (Cuenca), para albergar el futuro ATC.[2] El proyecto se encuentra actualmente paralizado.[3].
Necesidad de un almacenamiento temporal
El combustible gastado tiene que ser almacenado temporalmente por dos motivos: los productos de la fisión son altamente radiactivos (los isótopos inestables decaen mediante cadenas de desintegración) y generan grandes cantidades de calor, que con el tiempo va disminuyendo. Transcurridos unos años (menos de diez), el calor generado por el combustible gastado cae por debajo de 1 kW/tonelada, y no se requiere ventilación forzada.[4] El almacenamiento temporal debe ser capaz de proporcionar protección radiológica adecuada y tener un sistema de ventilación que evite el calentamiento del combustible (la ventilación por convección natural es suficiente).
El método más utilizado para almacenar el combustible irradiado, es introducir los elementos combustibles gastados en bastidores especiales, en el fondo de una piscina, diseñados para favorecer la refrigeración y mantener una geometría que evite la criticidad. Se utiliza agua porque tiene un alto coeficiente de transmisión del calor y buenas propiedades, como blindaje, transparencia, manejabilidad y bajo coste.
Las condiciones de seguridad del combustible durante el almacenamiento en las piscinas, están reguladas por los documentos oficiales de autorización de la explotación. Las piscinas son de hormigón armado, revestidas de acero inoxidable y están dotadas de detectores de fugas, que avisarían a la sala de control si hubieran escapes; sistemas de refrigeración, mediante cambiadores de calor, que garantizan que el combustible siempre se halle sumergido y que la temperatura del agua sea la adecuada; y del agua. Pueden estar fuera o dentro del edificio de contención.