Alejandro de la Sota
Introducción
Alejandro de la Sota Martínez (Pontevedra, 20 de octubre de 1913-Madrid, 14 de febrero de 1996) fue un arquitecto español.
Biografía
Hijo de Daniel de la Sota, Alejandro de la Sota nace en 1913 en la ciudad de Pontevedra en un entorno de clase media que pronto propiciaría el desarrollo de sus cualidades artísticas. Logra finalizar sus estudios de arquitectura en la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1941, tras el parón obligado por la guerra civil española. Aunque para poder ver uno de sus proyectos más importantes habría que esperar una década, apareciendo en 1951 su idea para la Central Lechera SAM de Santander"). Aunque el proyecto no llegó a ejecutarse es la primera vez que Alejandro de la Sota muestra su interés por el movimiento moderno "Racionalismo (arquitectura)"), sus conceptos y planteamientos en arquitectura. A partir de este momento nuestro autor demostrará su adhesión al movimiento moderno en numerosas obras que comienza a realizar a partir de los años cincuenta del pasado siglo como son el poblado de absorción de Fuencarral B, la residencia estudiantil de Miraflores"), el gimnasio del Colegio Maravillas, el colegio César Carlos") o el Gobierno Civil de Tarragona"). Alejandro de la Sota es capaz de representar en sus edificios las conquistas alcanzadas por los arquitectos e ingenieros de su tiempo.
En 1960 obtiene una plaza de funcionario en la Dirección General de Correos, y a lo largo de esa década explora las posibilidades que ofrecen los nuevos materiales y desarrolla una serie de proyectos con un planteamiento constructivo basado en la utilización de paneles prefabricados de hormigón para muros y forjados, que lleva a cabo en la casa Varela en Villalba").
En este momento en el que se escribe tanto de arquitectura y se justifica casi todo, releer a Alejandro de la Sota resulta perturbador por la sencillez de sus escritos, concisos y directos. No pretende justificar sus obras; escoge las palabras exactas para explicar ideas, recordar vivencias y reflexionar; nos muestra su compleja personalidad y nos sentimos más cerca de su arquitectura.
Su pensamiento es en línea recta, Alejandro de la Sota tiene claro lo que quiere transmitir y lo hace con absoluta claridad y lucidez. Siempre deja un espacio de veladura para la sugerencia, para el descubrimiento, para hacer posible una interpretación más rica. Deliberadamente cultiva una cierta ambigüedad. Proyecta su concepción de edificios con materiales como sucedía con Ludwig Mies van der Rohe,[1] ello le permitió olvidar la arquitectura y detener la forma en la construcción. Pero Alejandro va un poco más lejos ya que retuerce los materiales, convierte una cuerda en paraguas. Para Alejandro la arquitectura no se aprendía soluciones y toma como referencia a Le Corbusier[2] en el que decía que “lo que se puede enseñar no merece ser aprendido” es decir, debía de ser necesario hacerse a uno mismo y prepararse profundamente para que en el momento de buscar soluciones saliesen con naturalidad.