Contenido
Su obra arquitectónica incluye el diseño y construcción de centros de enseñanza, edificios institucionales, oficinas, plantas de empresas, sedes de servicios públicos, museos, bibliotecas y viviendas. Entre las últimas destacan tanto proyectos de vivienda social de bajo presupuesto, como amplias y cómodas residencias en la ciudad o casas de veraneo en sectores campestres y en balnearios. A fines de 2005, la Universidad de Harvard realizó una muestra con una amplia retrospectiva de toda su obra como arquitecto.[7].
Entre las obras construidas más relevantes se cuentan:[7][14].
Aravena dirige desde ELEMENTAL una iniciativa internacional para innovar y construir conjuntos ejemplares de vivienda de muy bajo costo. Hasta la fecha, ha realizado más de 2500 viviendas de este tipo.[14].
El enfoque más novedoso de su trabajo en el área pública es la idea de viviendas sociales con posibilidad de crecer, las viviendas «expansibles». Si el presupuesto es estrecho, la idea de Aravena es construir «media casa grande» en lugar de una casa pequeña y apostar a la capacidad que tendrán las familias para ir realizando mejoras sucesivas.[14][6] De esta manera procedió, por ejemplo, cuando el gobierno de Chile le encargó en 2003 que propusiera una solución habitacional para albergar a 100 familias de la ciudad de Iquique que llevaban tres décadas sin casa, ocupando ilegalmente terrenos con sus campamentos y construcciones improvisadas o precarias. Pero el presupuesto para realizar la misión era bajísimo: solo 7500 dólares por familia y dentro de los marcos de un programa del Ministerio de Vivienda cuya exigencia adicional era que no existiera ningún endeudamiento posterior. Con ese escaso monto tenían que cubrirse todos los gastos: terreno, diseño arquitectónico, urbanización, materiales y construcción. Una de las claves para la solución del dilema fue pensar un edificio de 750 mil dólares que albergara 100 familias, en lugar de diseñar 100 unidades precarias de 7500 y multiplicarlas por 100. La segunda, y más importante, fue establecer el principio de que cada unidad de este edificio ofreciese la oportunidad de ampliación del espacio, de modo que lo más difícil de construir para las familias (cocina, baño, escaleras) estuviese bien hecho y proyectado de manera estratégica en cuanto a su ubicación en el plano, de modo que pudiesen de a poco y con medios propios ampliar los espacios habitacionales.[7] Lo central del concepto fue visualizar «la vivienda no sólo como un fin en sí mismo, sino como un vehículo para superar la pobreza»[7] y esto implicaba además una preocupación especial por la ubicación de los terrenos, que permitiera una buena conexión con los espacios de trabajo, recreación, educación, redes comunitarias. Este proyecto, Quinta Monroy, se construyó en 2004, la superficie total construida fue de 35 000 m² y trabajaron, además de Aravena, los arquitectos Alfonso Montero, Tomás Cortese, Emilio de la Cerda y Andrés Iacobell y los ingenieros Juan Carlos de la Llera, Mario Álvarez, Tomás Fischer, Alejandro Ampuero, Carl Lüders y José Gajardo.[7].
Más allá de una propuesta arquitectónica que ofrece a las familias realizar ampliaciones con sus propios recursos futuros, su concepto de «incrementabilidad» constituye un verdadero cambio de paradigma en la manera de proyectar viviendas para los sectores más pobres. La idea central de Aravena es definir la vivienda (también la social) como una inversión —tal vez la más importante de la vida— y no como un gasto social. Postula que esto es posible solo si el diseño contempla desde un principio la posibilidad cierta de incrementar su valor con los años (por eso su concepto pone también especial cuidado en la ubicación central del terreno). Las viviendas sociales se suelen construir con materiales baratos, de baja calidad y durabilidad y en la periferia lejana de los centros urbanos, lo que hace que su depreciación sea muy acelerada, asemejándose más a la compra de un bien de consumo (como un automóvil, por ejemplo) que a una inversión en un bien inmueble. Lo verdaderamente novedoso de la propuesta de Aravena es que revierte esta situación.[17][18].
Entre los proyectos más relevantes de Aravena en 2016, cabe mencionar la nueva sede de la farmacéutica Novartis en Shanghái.[19].
En 2019 el periódico británico Financial Times destacó la casa diseñada por Aravena en Ocho Quebradas (un condominio cercano a Los Vilos) como una de las cuatro mejores casas de Sudamérica. Las otras tres son The Grid House y Quinta da Baroneza, en Sao Paulo, la casa denominada «Patagonia», en Bariloche. La propiedad de 250 metros cuadrados es una vivienda para vacaciones, construida con tres grandes bloques de hormigón que se sostienen mutuamente, tiene una distribución muy bien lograda y ventanales que permiten una vista panorámica al mar. Está tasada en 752 millones de pesos chilenos (1,1 millones de dólares).
Publicaciones
Además de varios artículos en revistas especializadas, Aravena es autor de los libros:.
Entre las publicaciones sobre su obra se cuentan la monografía Alejandro Aravena, progettare e costruire publicada por Electa; la cuarta edición de Historia Critica de la Arquitectura Moderna de Kenneth Frampton; 60 Innovators Shaping Our Creative Future de Thames & Hudson; así como libros de Phaidon y Taschen. También hay publicaciones en revistas sobre arquitectura de más de treinta países. Se han presentado exhibiciones sobre su obra en Harvard GSD (2004), la Bienal de San Pablo (2007), la Bienal de Arquitectura de Venecia y la Trienal de Milán (2008), entre otras.