Acumulador de ACS
Introducción
El agua caliente sanitaria (ACS) es agua destinada a consumo humano (potable) que ha sido calentada. Se utiliza para usos sanitarios (baños, duchas, etc.) y para otros usos de limpieza (fregado de platos, lavadora, lavavajillas, fregado de suelos). Normalmente el agua procede de la instalación de agua del edificio.
En muchos países se la considera un servicio básico y obligatorio en las viviendas.
Historia
Cuenta Heródoto que en su época si hacía falta tomar un baño caliente, el mejor método era verter agua sobre piedras calientes.[1] El agua caliente se utilizaba abundantemente en las termas romanas. Llamado (en Francia) «bain maure» («baño moro», refiriéndose a los de la España musulmana de Al-Andalus) o «baño turco» por los demás occidentales, el hammam (حمّام es decir «agua caliente» en árabe) es un baño de vapor húmedo con orígenes en las termas romanas.
Consumo
El consumo de agua caliente sanitaria tiene que ajustarse a las costumbres de los usuarios de la vivienda. En la tabla siguiente se muestra el consumo aproximado de cada elemento por cada uso de servicio.[2] Hay que tener en cuenta que estas cantidades son de agua mezclada con fría:.
Métodos de preparación
Contenido
El agua caliente sanitaria puede prepararse de dos modos fundamentalmente:.
Por acumulación
En un depósito acumulador[3] se calienta el agua mediante una caldera exterior y a menudo con otra energía (ver agua caliente solar), para tener, en cualquier momento, suficiente cantidad para los usos previstos en la instalación. Este sistema, que se llama centralizado, además puede preparar el agua para un solo usuario (una sola vivienda o local) o para muchos usuarios (sistema colectivo). Si el depósito de acumulación y las conducciones son de tamaño suficiente, pueden utilizar el servicio muchos puntos a la vez, llegando a utilizarse para toda una comunidad de vecinos, un hotel o un hospital. Desde el punto de vista energético, es mucho más eficiente que el siguiente. En el caso de un solo usuario, también puede calentarse mediante una resistencia eléctrica situada dentro del acumulador, aunque el calentamiento es lento dada la potencia que puede dar la electricidad, por razones económicas.