Ábside
Introducción
En arquitectura, un ábside es la parte de la iglesia "Iglesia (edificio)") situada en la cabecera "Cabecera (arquitectura)") o testero "Testero (arquitectura)"), que acoge la mesa de altar. Generalmente tiene planta "Planta (arquitectura)") semicircular, pero puede ser también poligonal. Su cubierta "Cubierta (arquitectura)") suele ser algún tipo de bóveda[1] que, en el Románico solía ser de horno o cascarón.
Etimología
La palabra «ábside» viene del latín absis, absidis, que a su vez proviene del griego apsis, apsidos, cuyo significado es el de «arco "Arco (arquitectura)")» o «bóveda».[2].
Orígenes y evolución
En los templos romanos el ábside era una hornacina en la que se alojaba la estatua de una deidad. También se dio luego esta denominación a las exedras de las basílicas romanas, es decir, a unos espacios de planta semicircular dotados de asientos respaldados por el interior del muro del recinto entre los que se encontraba el sillón del magistrado presidente. Frente a él se situaba en ocasiones un altar para realizar ofrendas y sacrificios. La basílica Ulpia de Trajano puede ser un buen ejemplo de ello, con sus dos ábsides, uno en cada extremo de la nave principal y una exedra independiente.
Los templos paleocristianos se construyeron siguiendo las pautas de la basílica romana e incorporaron el ábside como un elemento habitual de su arquitectura. En él se integraban el presbiterio "Presbiterio (arquitectura)") y el altar "Altar (religión)"). En los actos litúrgicos, los clérigos o presbíteros ocupaban los sitiales que en los ábsides romanos correspondían a los tribunos, mientras que el obispo se acomodaba en el sillón presidencial ante el altar.
Aunque durante la Edad Media se difundieron otros modelos de planta eclesiástica ajenos a la basilical, como la de cruz latina, no obstante no solamente se mantuvo sino que se generalizó el empleo del ábside en sus variadas formas y disposiciones, hasta el punto de tenerse por uno de los componentes más característicos de la arquitectura bizantina, románica y gótica.